Una y otra vez podemos ver que no eran todos los judíos los que estaban en el designio de Dios. Algunos estaban y otros no; así son las cosas. Ahora deberíamos ver donde está uno colocado. La línea de la nación con la que Dios contaba y por medio de la cual obraba para llevar adelante su plan no era incluyendo a "todos" los descendientes naturales de Abraham. No era la descendencia física o natural la que cuenta sino la selección que hace Dios de entre todos ellos, la elección de Dios cuando se escoge a alguien para un fin en función de una preferencia.
Pablo deja ver dos ejemplos de esto en la historia de Israel. Abraham tuvo dos hijos: el primero le fue nacido de Agar la esclava y fue llamado Ismael y el segundo fue Isaac nacido de su esposa Sara. Los dos son descendientes naturales de Abraham. La Biblia nos enseña que cuando Isaac era muchacho un día Ismael se burló de él y a Sara le dio tanta rabia que le pidió a Abraham que echara de la casa a la esclava Agar. Dios le dijo a Abraham que lo hiciera, le gustara o no. Aquí podemos entender que era en Isaac que la descendencia de Abraham preservaría su nombre (Génesis 21:12 "Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia."). Ismael había nacido por un proceso humano, natural, mientras que Isaac había nacido en cumplimiento de la promesa de Dios. ¡FUE ISAAC EL HIJO DE LA PROMESA! ¡Fue a Isaac a quien se le concedió transmitir la herencia de la elección de Dios!
Nadie en Dios puede ser sustituido por otro. (Génesis 25:23 "…y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo y el mayor servirá al menor.") Otra vez vemos aquí la elección de Dios en el caso de los hijos de Isaac: Jacob y Esaú. Rebeca, esposa de Isaac estaba embarazada. Dios le hizo saber que iba a tener mellizos y que serían los patriarcas de dos naciones diferentes, pero que en el tiempo venidero el que naciera primero serviría y estaría sometido al segundo. Cuando nacieron los mellizos fue Esaú quien nació primero pero la elección de Dios recayó en Jacob y fue por la línea de Jacob por la que Dios siguió llevando a cabo su plan. Dios había amado a Jacob no a Esaú. (Romanos 9:10-13 "Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor. Como está escrito: A Jacob amé, más a Esaú aborrecí.") El pueblo escogido no es meramente la suma de los descendientes de Abraham (de quien viene Cristo nuestro Salvador) sino que en esa familia de Abraham se lleva a cabo un proceso de selección a lo largo de la historia. Es la historia la que grita con sus hechos quién es el elegido. No es cosa de obras ni de mérito de ninguno. La prueba está en que Jacob fue elegido y Esaú rechazado antes de que nacieran cuando estaban en el seno materno.
Para nuestras vidas una gran verdad surge del corazón de este argumento: que ¡TODO ES DE Dios!; que detrás de todo está su obrar; aún las cosas que parecen arbitrarias y fortuitas tienen en Él su origen. ¡NADA EN EL MUNDO VA A LA DERIVA! La elección ha seguido su curso a lo largo de la historia. Pablo vuelve a citar la Biblia en Éxodo 33:19 donde Dios mismo le dice a Moisés que tendrá misericordia del que tendrá misericordia. Dios le dice a Moisés que confíe y deje las cosas en Sus manos porque Él sabe lo que hace. La actitud de misericordia de Dios hacia la nación de Israel viene exclusivamente de Él. Nadie puede ver como ve Dios y nadie conoce como Dios. Nosotros somos engañados, pero a Dios no se le puede engañar.
¡Podemos ver como son los designios divinos! ¡Entonces, disfruta tú lo que vives porque lo que Dios escoge no va a la deriva! Dios le deja ver a Moisés y le advierte al mismo Faraón de Egipto que Él lo había colocado en el escenario de la historia para demostrar su divino poder. Aquel Faraón sirvió de ejemplo a la humanidad de lo que sucede a los que se oponen a Dios (Éxodo 9:16 "Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra."). Dios le advirtió a Faraón y él escogió no hacer caso. El hombre nunca puede tener o pretender ningún derecho ante Dios. La criatura (creado por Dios) no puede pretender nada ante el Creador. Sea cual fuera la justicia que Dios aplique la respuesta es que el hombre no merece nada, no puede pretender nada ante su justo y soberano Creador. Entendamos que en el trato de Dios con los humanos lo especial son estas dos cosas: ¡SU VOLUNTAD Y SU MISERICORDIA! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Nada En El Mundo Va A La Deriva
Romanos 9:7-18
“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”
No todos los descendientes de Abraham estaban en el designio de Dios: contaba la elección de Dios, no la descendencia natural. De ahí sale una gran verdad: todo es de Dios, y nada en el mundo va a la deriva. Estos son los puntos para la semana.
- La línea con la que Dios llevaba adelante su plan no incluía a todos los hijos naturales de Abraham. Lo que contaba era la selección de Dios, y cada uno debería ver dónde está colocado.
- Ismael e Isaac eran hijos de Abraham, pero Ismael nació por un proceso humano e Isaac por la promesa de Dios. Fue a Isaac a quien se le concedió llevar la herencia de la elección.
- Jacob fue elegido y Esaú no antes de que nacieran, cuando no habían hecho ni bien ni mal. La elección no es cosa de obras ni de mérito; nadie en Dios puede ser sustituido por otro.
- Todo es de Dios; detrás de todo está su obrar, y aun lo que parece arbitrario o casual tiene en Él su origen. Nadie ve como ve Dios: nosotros somos engañados, pero a Dios no se le engaña.
- Dios le advirtió a Faraón y él escogió no hacer caso. Dios lo puso en el escenario de la historia para mostrar su poder, como ejemplo de lo que sucede a los que se oponen a Dios.
- La criatura no puede pretender ningún derecho ante su Creador; el hombre no merece nada. En el trato de Dios con los humanos lo especial son dos cosas: su voluntad y su misericordia.
Esta semana, cuando algo te parezca injusto o sin sentido, en vez de reclamarle a Dios dile en oración: «Lo dejo en tus manos, porque Tú sabes lo que haces».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Mellizos Antes de Nacer
Romanos 9:7-18
Para leer en voz alta con los niños
“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: las cosas buenas no vienen porque uno las quiera o corra más rápido, sino porque Dios es bueno y tiene misericordia. Antes de que nacieran los mellizos Jacob y Esaú, Dios ya había escogido a Jacob para su plan.
- Abraham tuvo dos hijos, Ismael e Isaac. Pero Isaac era el hijo que Dios había prometido, y por medio de él siguió el plan de Dios.
- Rebeca tenía mellizos en su barriga. Antes de que nacieran, sin haber hecho nada bueno ni malo, Dios dijo que el mayor serviría al menor.
- Nada de lo que pasa en el mundo va a la deriva, como un bote sin nadie que lo guíe. Dios está detrás de todo y sabe lo que hace.
- A nosotros nos pueden engañar, pero a Dios nadie lo engaña. Él ve lo que hay en cada corazón, aunque nadie más lo vea.
- Faraón no quiso hacerle caso a Dios y le fue muy mal. El que se pone en contra de Dios pierde, porque Dios es el que manda.
- Dios no nos debe nada, pero nos regala su misericordia. Por eso le damos gracias, en vez de quejarnos cuando algo no sale como queremos.
¿Qué cosa te pasó que no entendiste por qué?
Esta semana, cada noche, dale gracias a Dios por una cosa buena que te regaló sin que la merecieras.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
