Dice en Job 40:1-2 "Además respondió Jehová a Job, y dijo: ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto." Aquí Dios le hace un reto humillante a Job y lo obliga a responder. Dios comienza con una pregunta convincente: "¿Contenderá el discutidor con el Omnipotente?" Los que contienden con Dios obran como si quisieran enseñarle a su Creador a enmendar o a corregir "errores" de lo que Él hace. Por esa razón Dios quiso que Job le respondiera pronto: "El que disputa con Dios responda a esto." Son frases muy serias de parte de Dios capaces de humillar y silenciar a cualquier ser humano que Él ha creado.
Job fue confrontado cuando Dios le habla y le hace preguntas sobre el poderoso Leviatán, un antiguo animal ejemplo de la perfección y grandeza de lo creado por Dios. El Señor tenía por objeto convencer todavía más a Job de su impotencia y de la Omnipotencia de Dios describiéndole al fuerte animal y haciéndole preguntas confrontadoras sobre él. Primero, para convencer a Job de su debilidad, el Señor le retó a que le echara mano al Leviatán y lo subyugara (Vs. 1, 2). Esta confrontación era como decirle: "Mira a ver Job cómo sometes o dominas completamente al Leviatán, ya que te atreves a decirle a Dios que corrija sus obras." Dios quiso hacerle ver y convencer a Job de Su gran poder y de Su terrible majestad dejándole ver las características extraordinarias del Leviatán. (Job 41:13, 14 "¿Quién descubrirá la delantera de su vestidura? ¿Quién se acercará a él con su freno doble? ¿Quién abrirá las puertas de su rostro? Las hileras de sus dientes espantan.") Dios le dejó ver en todo detalle cuán poderoso es este animal que Él creó. Usó a uno de sus animales que creó para que Job se enterara un poco de la grandeza de su Creador. Dios le hace ver a Job cuán incapaz era para poder someter a este poderoso animal. No lo podría pescar con anzuelo de la manera en que el hombre puede someter a los animales del mar. Con nada lo podía atraer a él, no había cuerda que pudiera tener para poder atraer al Leviatán hacia él. (Job 41:1, 2 "¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo, o con cuerda que le eches en su lengua? ¿Pondrás tú soga en sus narices, y horadarás con garfio su quijada?") Vemos lo grande, lo indomable y fuerte que era este animal como para que algún ser humano pudiera vencerlo.
Sucedió que Job en medio de su problema quería someter a Dios a lo que él estaba viviendo. Y frente a este reclamo, Dios lo confrontó utilizando al Leviatán como ejemplo de su poder como Creador y Señor de todo lo que existe. Dios le dejó ver a Job cuán lejos estaba de poder entablar alguna relación amistosa con el Leviatán (Vs.3-5). De ningún modo podría meterlo ni con cautela, precaución o astucia en una jaula como a un pájaro "para que jugasen sus hijos." Tampoco podría disponer del Leviatán como para matarlo y servirlo a la mesa como banquete para disfrutarlo en compañía de sus amigos. (Vs. 6) No podía enriquecerse cazándolo y vendiéndolo a los mercaderes después de descuartizarlo dándole a uno sus huesos y a otros su aceite. (Vs.7) ¡El arte de cazar ballenas y otros animales corpulentos no estaba entonces inventado! ¡Así que no había manera de atrapar, sujetar, dominar o domar a tan poderoso y temido animal!
Dios le estaba dejando ver a Job cuan frágil era su naturaleza humana como para que a Dios desafiara a que corrigiera Sus obras. Continuó utilizando al Leviatán como punto y le dice en el Vs. 8: "Pon tu mano sobre él (el Leviatán), te acordarás de la batalla y nunca más volverás (porque quedarás marcado para siempre.)" ¡El que se atreva a tal cosa se le quitarán las ganas de luchar con el Leviatán! Esto es, ¡si sale vivo de la lucha!
El asunto y objetivo de Dios era que Job cayera en tiempo y supiera con Quién hablaba. Con todo esto lo que Dios quería era advertirle que no prosiguiera en su controversia con Dios sino que hiciera las paces con Él. Todo lo que es desafío, atrevimiento, llegar a hacer preguntas con molestia contra Dios, es enfrentarse (el que hace tales cosas) a conocer el brazo fuerte de Jehová. Se deja ver en todo esto lo incapacitado que se hallaba Job para poder contender con el Omnipotente.
Seguía Dios con su confrontación en el Vs.10a. ¡Nadie hay tan osado que despierte al Leviatán! El que se atreva es alguien que está turbado con grande atrevimiento y desafío. Dios le dice a Job: (Vs.10b) "¿Quién pues, podrá estar DELANTE DE MÍ?" Si todo es tan peligroso, difícil e imposible solo considerando al Leviatán que era un ser creado, ¿QUIÉN ENTONCES ES EL QUE ESTÁ CAPACITADO PARA RESISTIR AL MISMO Dios CREADOR? Es algo que solo puede venir de los que tienen una gran rebeldía y desafío.
Tal vez Job pensó que estaba muy cerca de Dios y por eso se atrevió a tomar un exceso de confianza. En todo esto que vivió Job se declara o se deja ver: EL DOMINIO SOBERANO Y LA INDEPENDENCIA DE Dios DEJANDO SABER ÉL QUE NO ES DEUDOR DE NINGUNA DE SUS CRIATURAS. (Vs.11 "¿Quién me ha dado a mi primero para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío. ") En la carta a los Romanos 11:35 también Pablo dice: "¿…quien le dio a Él primero para que le fuese recompensado?" ¡Grande es la osadía del hombre si piensa que le ha dado algo a Dios primero como para recibir de Él recompensa! Es como si Dios dijera: "¿A quién le he quedado obligado por servicios que de antemano me ha prestado?" ¿Quién es el dueño soberano de cuánto existe? "TODO LO QUE HAY DEBAJO DEL CIELO ES MÍO." Dios no está obligado con ninguna de sus criaturas. Nosotros, sus criaturas, sí lo estamos con Él.
Aprendamos con esta fuerte lección que Dios le dio a su siervo Job y a raíz de ella vivamos nosotros siempre temerosos, reverentes y muy cuidadosos hacia el Señor que nos creó. ¡Que sepa cada uno de nosotros con Quién es que tratamos y de la correcta manera como nos acercamos a Él! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Todo Lo Que Hay Debajo Del Cielo Es Mío, Dice Jehová
Job 41:1-11
“¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío.”
Job, en medio de su problema, quiso someter a Dios a lo que él estaba viviendo, y Dios lo confrontó usando al Leviatán, una criatura que ningún hombre puede dominar. Si nadie puede con una criatura, ¿quién podrá estar delante del Creador? Estos son los puntos para la semana.
- «¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?» El que contiende con Dios obra como si quisiera enseñarle a su Creador a corregir los «errores» de lo que Él hace. Son frases capaces de silenciar a cualquiera.
- Dios le retó a Job a echarle mano al Leviatán: no lo sacaría con anzuelo, ni le pondría soga, ni lo metería en jaula como a un pájaro. Así le hizo ver su propia debilidad.
- «Pon tu mano sobre él; te acordarás de la batalla, y nunca más volverás.» El que se atreva a tal cosa queda marcado para siempre, y se le quitan las ganas de luchar, si sale vivo.
- Dios quería que Job supiera con Quién hablaba y que hiciera las paces con Él. Desafiar a Dios y hacerle preguntas con molestia es enfrentarse a conocer el brazo fuerte de Jehová.
- Tal vez Job, por sentirse cerca de Dios, tomó un exceso de confianza. Pero Dios no es deudor de ninguna de sus criaturas; nosotros sí lo somos de Él.
- Grande es la osadía del hombre si piensa que le dio algo a Dios primero para recibir recompensa. Todo lo que hay debajo del cielo es suyo; Él es el dueño soberano de cuanto existe.
Revisa tus oraciones de esta semana: donde haya reclamo o exigencia, cámbialo por reverencia, y acércate a Dios sabiendo con Quién estás hablando.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Leviatán Sin Anzuelo
Job 41:1-11
Para leer en voz alta con los niños
“¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: nadie le ha dado nada a Dios primero, porque todo lo que hay en el mundo es de Él. Dios le habló a Job de un animal gigante, el Leviatán, que ningún pescador podía sacar con anzuelo ni amarrar con una soga.
- Job estaba pasando por cosas muy difíciles y empezó a reclamarle a Dios, como si Dios estuviera haciendo las cosas mal.
- Entonces Dios le preguntó: ¿Puedes pescar al Leviatán con un anzuelo? ¿Puedes meterlo en una jaula como a un pajarito para que jueguen los niños? Job no podía.
- El que se atreviera a tocar al Leviatán nunca lo olvidaría, porque quedaría marcado para siempre. ¡Y el Leviatán es solo una criatura que Dios hizo!
- Si nadie puede con un animal que Dios creó, nadie puede ponerse contra Dios y ganar. Por eso no se le habla a Dios con coraje ni con malacrianza.
- Todo es de Dios: el mar, los animales, las estrellas y hasta tus juguetes. Él no nos debe nada; nosotros le debemos todo a Él.
¿Cómo le hablas a Dios cuando algo no te sale bien?
Esta semana, cuando ores, empieza dándole gracias y hablándole con respeto, sin reclamarle.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
