Este es un Salmos de advertencia a los creyentes judíos de Jerusalén para que no vacilen en la fe y no desprecien las promesas hechas por Dios. Pablo cita parte de este Salmos en Hebreos 4:3 "Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo…" El salmista dice en el Salmos 95:1 "Venid aclamemos alegremente a Jehová…" Mientras otros les cantan a sus dioses; nosotros le cantamos a Jehová. Le amamos, le admiramos, le reverenciamos; le expresamos nuestros sentimientos con sonidos selectos, con lo mejor. Usemos nuestra facultad más noble para el fin más noble. Llegamos ante Su presencia con alabanza y acción de gracias.
Hay una presencia peculiar de la gracia y la gloria del Señor ante la cual los hombres deben acudir CON LA MÁS PROFUNDA REVERENCIA. Nuestra adoración debe hacer referencia al pasado como también al futuro; si no bendecimos al Señor por lo que ya hemos recibido, ¿cómo podemos de modo razonable esperar más? Aclamémosle con entusiasmo, orgullo y alegría, con júbilo y eufóricos, con un regocijo parecido al de los que triunfan en la guerra. Es de temer si esto lo olvidamos y no lo hacemos en los servicios ordinarios.
La gente tiene la impresión de que deben estar ante el Señor tan serios que parecen hallarse afligidos y se olvidan de que EL GOZO ES TAMBIÉN UNA CARACTERÍSTICA DEL CULTO VERDADERO. Salmos 95:1 "Suyo también el mar, pues Él lo hizo…" Esto se ve que es verdadero en el mar Rojo en que las aguas vieron a su Dios y obedientemente se apartaron para abrir paso a su pueblo. "Y sus manos formaron la tierra." Habitemos en este hermoso mundo y adoremos al que es ilustre, visible donde quiera que andemos. Considerémosle al Señor Jesucristo como el suelo de un templo en que se hallan impresas las pisadas de la Deidad, bien visibles delante de nuestros ojos si queremos verlo.
Salmos 95:6 "Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor." Hemos de acudir como "suplicantes" gozosos, pero no presuntuosos; con la familiaridad de hijos ante un padre, pero reverentes, como criaturas que somos delante de su Hacedor. La postura no lo es todo, pero es algo; la oración es oída aun cuando las rodillas se resistan a doblarse, pero es apropiado que un corazón que adora muestre su reverencia inclinando el cuerpo y doblando las rodillas.
Salmos 95:7 "Porque Él es nuestro Dios…" Aquí tenemos la razón esencial para la adoración. Jehová ha entrado en un pacto con nosotros y de entre todo el mundo nos ha apartado a nosotros para ser SUS ELEGIDOS. Si otros rehúsan darle homenaje nosotros se lo daremos alegremente. Él es nuestro, y es nuestro Dios. Es nuestro, por tanto, le amaremos; es nuestro Dios, por tanto, le adoraremos.
Israel, la nación favorecida, se había vuelto sorda al mandamiento del Señor y por su desobediencia demostraban que no eran verdaderamente Sus ovejas. El salmista dice" "Si oyereis hoy su voz." Este "Hoy" significa que es en la hora de la gracia, en el día de la misericordia, es cuando se nos pone a prueba para saber si estamos escuchando la voz de nuestro Creador. Hay quienes no escuchan porque están corriendo apresurados para no tener que oír; no quieren oír porque han muerto, esto es por su incredulidad. Dios nos llama a no endurecer el corazón y a estar atentos a Él para obedecer y cumplir con sus mandatos. Si el mar y la tierra le obedecen, no te muestres tú más obstinado que ellos. OBEDECE AL QUE TE LLAMÓ. En tanto que reina la misericordia que no se rebele el hombre, que la obstinación no se asome. Como dice el Vs. 6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor." No provoquemos a ira al Señor, antes alegrémonos y aclamemos Su glorioso nombre. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
No Provocar Al Señor
Salmos 95:2-8
“Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto”
El Salmo 95 es una advertencia a los creyentes para que no vacilen en la fe ni desprecien las promesas de Dios. Nos llama a llegar ante Él con alabanza, a postrarnos ante nuestro Hacedor y a no endurecer el corazón cuando oímos su voz. Estos son los puntos para la semana.
- Mientras otros le cantan a sus dioses, nosotros le cantamos a Jehová con lo mejor. Usemos nuestra facultad más noble para el fin más noble: llegar ante Él con alabanza y acción de gracias.
- Si no bendecimos al Señor por lo que ya hemos recibido, ¿cómo podemos esperar más? Hay que aclamarle con júbilo, con un regocijo parecido al de los que triunfan en la guerra.
- Hay quien cree que ante el Señor hay que estar tan serio que parece afligido, pero el gozo también es una característica del culto verdadero. El mar y la tierra son obra de sus manos.
- Hemos de acudir como suplicantes gozosos, pero no presuntuosos: con la familiaridad de hijos, pero reverentes. La postura no lo es todo, pero un corazón que adora dobla también las rodillas.
- Él es nuestro Dios y nosotros las ovejas de su mano. Es nuestro, por tanto, le amaremos; es nuestro Dios, por tanto, le adoraremos, aunque otros rehúsen darle homenaje.
- El «hoy» es la hora de la gracia, cuando se prueba si escuchamos su voz. Hay quienes no oyen por su incredulidad. Si el mar y la tierra le obedecen, no seas tú más obstinado que ellos.
Esta semana, cuando oigas la voz de Dios en la Palabra o en el culto, obedece ese mismo día en lo que te pida, sin dejar que el corazón se endurezca.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Rodillas Dobladas ante el Rey
Salmos 95:2-8
Para leer en voz alta con los niños
“Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: si hoy oyes la voz de Dios, no te pongas terco como el pueblo en el desierto. Nosotros somos las ovejas de su mano; por eso le cantamos con alegría y nos arrodillamos delante de Él.
- Dios hizo el mar, las montañas y la tierra seca con sus manos. Por eso le cantamos con alegría y con lo mejor que tenemos.
- Estar en la iglesia no es para estar tristes ni aburridos. ¡La alegría también es parte de adorar a Dios!
- Pero también le mostramos respeto. Doblar las rodillas delante de Dios es una manera de decirle: «Tú eres grande y yo te honro».
- Le damos gracias por lo que ya nos dio. Si no le agradecemos lo que tenemos, ¿cómo vamos a esperar más?
- El mar obedeció a Dios y se abrió para que su pueblo pasara. Si el mar le obedece, ¡tú no seas más terco que el mar!
- Cuando Dios te hable por la Biblia o en la iglesia, obedece hoy. El que se pone terco una y otra vez termina con el corazón duro.
¿Cómo te habla Dios a ti?
Esta semana, cada noche, arrodíllate un momento junto a tu cama y dale gracias a Dios por una cosa.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
