Hay un gran esplendor, un gran brillo que se manifiesta cuando se busca a Dios. El que quiere brillar con grandeza, hermosura e intensidad en todo lo que le rodea deberá buscar a Dios. Dios es magnífico; Él tiene gloria, en Él está el sumo esplendor y de Él viene la grandeza. Me puedo acordar del cuadro de unas cuatro o cinco mujeres que vivían en mi barrio y cómo ellas oraban y luego visitaban a los enfermos. En ellas se podía ver el esplendor divino; se veía el brillo de Dios en sus vidas. Esto era así debido a que aquellas mujeres piadosas se presentaban continuamente en oración al Señor, en oración constante al Dios Todopoderoso de Israel. Entre más busques a Dios más brillo, más esplendor vas a dejar ver en tu vida. El pueblo de Israel vivió estilos de vida diferentes según pasaban los tiempos. De acuerdo a como ellos vivían, cerca o lejos del Señor, era entonces como experimentaban las bendiciones o como sufrían y les iba mal. Cuando buscaban a Dios vivían de lo mejor. Pero, cuando se alejaban de Dios todo les era de pérdida. Perdían el Arca, el templo y perdían las guerras contra sus enemigos. Cuando estaban cerca de Dios buscándole en el templo tenían abundancia de todo.
En la ocasión que aquí leemos se deja ver que cuando los sacerdotes llenaron el santuario (del templo) con el Arca y con todos los utensilios sagrados Dios descendió con agrado y llenó la casa con su presencia. Los sacerdotes tuvieron que echarse a un lado; Dios HABÍA TOMADO TODO EL LUGAR. El pueblo había sacrificado, se habían levantado y preparado para todo lo propio del templo, no faltaba nada delante de la presencia de Dios; había un pueblo lleno del esplendor de Dios y lleno de Su gloria. Pero, vemos que primero hubo DISPOSICIÓN Y ORGANIZACIÓN.
¿Qué implica llegar delante de un Dios vivo? Primero, que en nuestras vidas esté la grata aceptación de Dios. Cuando el hombre llega a CONOCER A Dios estará siempre experimentando Sus revelaciones, Su presencia y Su grandeza en ¡GRAN ESPLENDOR! Salomón había preparado lugar para Dios (1 Reyes 8:20). Nosotros también hemos preparado casa para adorar a Dios; está el altar, estos músicos, estos cantores que se han preparado para llevar a Dios lo mejor. ¡Y Él nos ha dado su esplendor porque hemos caminado delante de Él! La herencia que tendrán Ezequiel y Analía (hijos del Hno. Kelvin, nuestro cantor principal), será el estar y caminar delante de Él, tendrán su esplendor.
Su presencia llena el lugar dondequiera que descienda; eso hizo la nube, lo ocupó todo; era muy espesa. "Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová…" (1 Reyes 8:11). Donde él desciende no cabe nada más que Él. El pueblo estaba perplejo, todos temían, pero todos podían recibir aquella gloria. Cuando el pueblo estaba con Moisés podían temer a la presencia de Dios (Éxodo 20:24-26), pero ahora era diferente, Su gloria era recibida en una llenura para ellos. Así Salomón envuelto en la presencia de Dios ejecutó el solemne acto de consagración.
Lo que Dios promete con su boca con su mano lo cumple. Dios habla y su poderosa mano hace cuando caminas con Él; se dejará ver cuánto esplendor tendrás en tu vida. Hay que saber que el lugar del Dios Santísimo es excepcional; "He aquí que los cielos, los cielos de los cielos no te pueden contener, aguantar…" (1 Reyes 8:27). Dios es grande, no es un sentimiento, no es algo liviano, no es de la tierra, es más grande de lo que sabemos, más grande de lo que supuestamente son todas las cosas grandes para nosotros. Yo quiero que los míos, los que han salido de mi herencia, reflejen en sus vidas y en su andar al Dios que me escucha y que vive pendiente de mí. "Estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa… y que oigas la oración que tu siervo haga en este lugar" (1 Reyes 8:29). ¡Que sea escuchada la oración de tu siervo y de tu pueblo! A algo que debemos darle fuerza es A LA ORACIÓN. Llega a la casa a orar; olvídate tanto de lo tuyo, para que haya más en tu vida.
¿Quieres más o te conformas? (1 Reyes 8:37) ¡Cuántas preocupaciones hay en las vidas! Vienen las plagas, las enfermedades, las muertes, la desgracia. Eso es cuando no se busca a Dios. ¡Puedes ver que en las naciones que no se busca Dios lo que hay es desgracias, escases, muerte, guerras, cuántos males! No caminan delante de Dios y nada de su andar les puede traer esplendor. Cuando sientas las plagas que están cercanas, que vienen las enfermedades, entonces extiende tus rodillas aquí en su casa para que veas: ¡SU BIEN! Dios dará a cada uno conforme a sus oraciones, conforme a sus caminos. Dios hará bien al corazón que bien le conoce. A lo mejor nos gusta hacernos pasar como buenos creyentes, pero olvídalo, Dios te dará conforme a lo que hay en ti. La oración es nuestra cercanía a Dios. Si no hay oración, entonces no hay cercanía. Y si no hay cercanía delante de Él, pues no hay esplendor. Decidimos cuánto más queremos o cuanto no. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
