Mega Zoé
Estudio #0855Iglesia en las casas

¿Y Porqué Estáis Tristes?

Este estudio llama a permanecer como discípulos de Jesús y permanecer en la verdad.

Nuevo TestamentoLucasSEMANA DEL 28 ABRIL @ 4 MAYO DE 20155 min lectura

El viernes habían crucificado al Señor y el domingo por la tarde dos que también habían creído y seguían al Maestro salieron de Jerusalén caminando hacia una aldea llamada Emaús. Era el atardecer, la puesta del sol, el ocaso, el fin del día. Y así era como se sentían, el día se apagaba y a ellos también se les apagaba, se les habían tronchado sus esperanzas. (Lucas 24:13 "Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén.") Estaban muy tristes (Vs. 17), con la preocupación de que el Maestro ¡ya no estaba con ellos! Podrían estar pensando: "¡Ya no está la alegría, ni la esperanza, ni el entusiasmo, ni el gozo ni la paz que disfrutábamos cuando Él estaba en medio nuestro!" Iban discutiendo entre sí los hechos de lo ocurrido (Vs. 14), pero sin esperanza pues se sentían derrotados, sin aliento. Con la crucifixión y muerte del Señor ¡todo se les había terminado! Ahora, todo estaba oscuro para ellos. Era que todavía no habían conocido a Jesús EN ESPÍRITU Y EN VERDAD. Su conocimiento, su vista y sus oídos sí lo habían captado, pero todavía su espíritu no. Hoy día puede suceder lo mismo. Podemos saber de Él con nuestro intelecto, por lo que oímos y vemos, pero todavía no llegar a conocerle en nuestro espíritu. Cuando nuestro espíritu lo percibe, lo recibe y comienza a tener comunión con Él, entonces todo es diferente. Ya no caminaremos en un atardecer de tristeza, dudas y desaliento, ya no caminaremos más hacia el ocaso (puesta del Sol) sino hacia ¡UN AMANECER! Cuando llegamos a conocer a Jesús en espíritu y en verdad ¡CAMINAMOS HACIA UN NUEVO DÍA! ¡HACIA UNA NUEVA VIDA!

Nosotros tenemos delante no una noche que se nos echa encima sino ¡una aurora que rompe la oscuridad! Y eso fue algo de lo que en el dolor de su "desilusión", los dos que iban camino a Emaús, no se habían dado cuenta. Para aquellos discípulos no había ninguna explicación de lo que había ocurrido con su Maestro. Ellos decían, "Jesús Nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte y le crucificaron." (Vs. 19, 20); para ellos había ocurrido lo peor.

"Pero nosotros esperábamos que Él era el que había de redimir a Israel…" (Vs. 21) Era pensar: ¡Todo está perdido, ya no hay esperanza para Israel! Peor aún; "y ahora además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido." Pensaban: "Ahora regresaremos a casa con la esperanza muerta y con las manos vacías cuando antes estábamos ¡tan llenos de ilusiones! Ahora las promesas se esfuman para nuestro pueblo Israel."

También, habían oído de ciertos eventos: "Aunque unas mujeres nos han asombrado y han dicho que han visto visión de ángeles y dicen…que Él vive. (Vs. 22, 23) Fueron algunos otros y han dicho igual (Vs. 24), pero…a Él no todos lo han visto." Lo menos que ellos estarían pensando era que iban viajando con el resucitado, que el Señor era su compañero de viaje; les era imposible. ¡Estaban caminando con Jesús resucitado y entrado en gloria (Vs. 26)! Ellos dos le cuentan estas cosas al que piensan que está ajeno de lo que había sucedido en Jerusalén en un estilo desalentado y eso quería Jesús, que ellos sacaran su tristeza para dejarles ver quién era Él. Jesús le llama insensatos (Vs. 25); los que no muestran buen juicio o madurez, sin entendimiento pues están hundidos. Antes se habían expresado (Vs. 21): "Y nosotros que habíamos creído que Él era el que había de redimir a Israel." Su esperanza estaba muerta y enterrada. Jesús les aclaró de su falta de entendimiento porque Moisés y todos los profetas hablaron de este hecho (Vs. 27). Les hizo ver la reverencia que ellos debían tener por el Antiguo Testamento. El tema principal que se habla en el Antiguo Testamento es del Mesías, del Señor. Jesús hizo como que iba más lejos de la aldea de Emaús (Vs. 28). El Maestro resucitado no necesitaba comida ni lecho, los discípulos sí lo necesitaban, pero aún más necesitaban de Él; necesitaban oírlo ¡PARA AVIVAR LAS ESPERANZAS QUE SE LE HABÍAN MUERTO! Lo invitaron a quedarse (Vs. 29). Y Jesús se quedó con ellos. Cuando se dispusieron a comer bendijo el pan como era su costumbre. Aquella maravillosa voz del Señor la conoció el espíritu de los discípulos y le reconocieron; más Él desapareció de su vista (Vs. 30,31). ¡Cuán maravilloso es el Señor! Él quería ser "detenido" por aquellos dos hombres que estaban ahogados en la desesperanza; era la entrevista de Jesús con ellos para hacerles ver que había resucitado. En el camino había despertado en el corazón de sus compañeros de viaje un anhelo que no sería acallado fácilmente (Vs. 32).

El hombre que primeramente les era desconocido los sorprendió al tomar el lugar de dueño de la casa, en la mesa, en un acto que reproducía toda la escena de la última cena. Ahora sabían que había resucitado. Y aunque se había ido ahora de continuo les arderían sus corazones. Ya no sería tenerle físicamente y poder abrazarle o escucharlo, ahora era creerle y vivir en todo lo que Él produce al que lo conoce EN ESPÍRITU Y VERDAD. ¡YA SE HABÍAN ENCENDIDO SUS CORAZONES HACIA SU SEÑOR! Ya no vivirían más en un ocaso, en un atardecer que se apaga en tristeza. Ya lo conocieron en espíritu y en verdad, ahora ¡Jesus LES HA AMANECIDO EN SUS VIDAS! Como fieles de corazón, aquellos discípulos, tuvieron que decirlo a los demás: ¡QUE JESÚS CAMINÓ CON ELLOS Y QUE DE AHORA EN ADELANTE SUS CORAZONES "ARDEN" POR ÉL! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz