NO HAY CONDENACIÓN para los que estamos en Cristo, aunque en ocasiones nos podamos sentir acusados por nuestro enemigo el Diablo. Pareciera que todavía algo nos hace falta para ser enteramente justificados ante Dios. El enemigo nos acusa haciéndonos culpables. También nos sentimos faltos cuando nos observamos y pensamos que Dios es muy perfecto como para escogernos para Su Reino. Cuando nos medimos nosotros mismos nunca sentimos que tenemos la medida apropiada para Dios. Solo podemos descansar cuando leemos en la Palabra sobre la justificación de Dios en Cristo. Dice en Filipenses 1:6 "…estando persuadido de esto (pensar de una forma determinada, convencido) que el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará (acabar una cosa enteramente dándole el mayor grado de perfección) hasta el día de Jesucristo..." Dios nos justifica y luego Su trabajo para con nuestras vidas es perfeccionarnos; en la obra que Dios empezó no hay lugar para practicar el pecado, a menos que se vuelva atrás y entonces habría que empezar nuevamente.
Está claro en las Escrituras: ¡No hay condenación para el que le cree! Romanos 8:1 "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu." Romanos 8:9 "Mas vosotros no vivís según la carne sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo no es de él." Aquí está todo claro. Ya somos justificados y gobernados por el Cielo desde que recibimos al Señor. El vivir en el Espíritu determina si somos de Dios o si vivimos en la carne. La voluntad de un hombre sin ser renovado es incapaz de obedecer por completo los mandamientos del Señor. Hay que ¡estar en Cristo! Dios aborrece el pecado y solo por medio de Cristo, quien llevó nuestros pecados en su muerte en la cruz, es que tenemos ¡la aceptación del Padre! Los sufrimientos de su Hijo en la carne fueron para que tú y yo fuéramos perdonados o justificados. Romanos 8:33 "¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios ES EL QUE JUSTIFICA." No porque podamos ser grandes es que somos justificados sino por los sufrimientos de Cristo en la cruz. Mi amado hermano, no tenemos nosotros ningún derecho de vivir en la carne. Si se hace, entonces no está la obra de Cristo en el tal, porque allí no puede morar el Espíritu de Cristo. Así que vivimos en el Espíritu cuando estamos en Cristo.
Ninguna de las cosas del cielo y de la tierra pueden ser tan grandes y ni pueden exhibir el libre amor de Dios como el regalo de su Hijo en la cruz para expiación (quitar la culpa) por el pecado del hombre. ¡Tanto bien ha hecho Cristo creando una corona y un reino para nosotros! El señor Jesucristo nos dará todo lo que necesitamos en este camino para que lleguemos a la consumación de nuestra salvación y entrada al Reino Celestial. Él nos llevará todo el tiempo de nuestra peregrinación para que venzamos y así podamos ganar nuestras batallas; nos dará fuerzas en Él para poder caminar nuestro camino sin fatigarnos.
"Dios es el que justifica." El hombre podría justificarse a sí mismo con muchos argumentos, pero en su contra estarían las acusaciones plenamente vigentes. Sin embargo, si es Dios es el que lo justifica no hay acusación ninguna. Por tal razón, todo lo que es justificado por Dios se borra y no vuelve a salir. ¡Así es que somos asegurados en Cristo! ¡Él pagó nuestra deuda por el mérito de su muerte! Sí, y más que eso, ¡Él ha resucitado! ESTA ES LA PRUEBA CONVINCENTE DE QUE LA JUSTICIA DIVINA FUE SATISFECHA. De manera que tenemos un Amigo a la diestra de Dios; toda potestad le ha sido dada a Él que está allí e intercede ante el Padre. Romanos 8:34 "¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros." ¡Él es nuestro y nosotros de Él! ¡Que podamos complacerle y vivir para Él! Vela para que no juzgues tu espíritu ni confundas tus pensamientos con dudas estériles e interminables, sino que igual como estás convencido de tu impiedad, también cree en Aquel que justifica al impío. ¡Ya no eres más un impío! Antes habías estado condenado pero ¡Cristo ha muerto y resucitado! Si has ido a Él creyéndole ¡tienes para ti Al que te justifica ante el Padre!
Habiendo Dios manifestado su amor al dar a su propio Hijo por nosotros (Vs.32), ¿por qué pensar que haya algo que pueda apartar o eliminar ese amor? ¿Por qué pensar que somos impíos (los que no le temen a Dios) cuando hay una manifestación tan grande de Su amor para con nuestras vidas? ¡Estemos firmes y seguros de en Quién hemos creído! Los problemas no muestran ninguna disminución de Su amor. Nunca disminuirá Su amor según vayamos conquistando para nuestra perfección. Dios es el que justifica, Cristo está siempre como amigo intercediendo por nosotros. Está a la diestra del Padre. Ni el odio mayor de nadie te puede ya acusar, ni tampoco el Diablo. Porque Cristo está como nuestro amigo para defendernos de todos. JUSTIFICAR significa que Cristo te hace aceptable, adecuado para el Padre. Gocémonos con tan grande privilegio y tan grande regalo de Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dios Mismo Nos Justifica
Romanos 8:19,32-34
“¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”
No hay condenación para los que están en Cristo, aunque el enemigo nos acuse y nosotros, al medirnos, nunca nos sintamos a la altura de Dios. No somos justificados por ser grandes, sino por los sufrimientos de Cristo en la cruz: Dios es el que justifica. Estos son los puntos para la semana.
- El que comenzó en nosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Dios nos justifica y luego trabaja en perfeccionarnos; en esa obra no hay lugar para practicar el pecado.
- Ninguna condenación hay para los que andan conforme al Espíritu. Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él: no tenemos ningún derecho de vivir en la carne.
- Nada en el cielo ni en la tierra muestra tanto el libre amor de Dios como el regalo de su Hijo en la cruz. El que no escatimó a su Hijo, ¿cómo no nos dará con Él todas las cosas?
- El hombre podría justificarse con muchos argumentos y las acusaciones seguirían vigentes. Pero si Dios justifica, no queda acusación: lo que Él justifica se borra y no vuelve a salir.
- Cristo pagó nuestra deuda con su muerte, y su resurrección es la prueba convincente de que la justicia divina fue satisfecha. Ahora está a la diestra del Padre intercediendo por nosotros.
- No confundas tus pensamientos con dudas estériles: así como estás convencido de tu impiedad, cree en Aquel que justifica al impío. Si fuiste a Él creyéndole, ya no eres más un impío.
- Los problemas no muestran ninguna disminución de su amor. Ni el odio mayor de nadie ni el diablo te pueden acusar, porque Cristo está como amigo para defendernos de todos.
Cada vez que esta semana te llegue una acusación del enemigo por un pecado ya confesado, responde en voz alta con Romanos 8:33: Dios es el que justifica.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Amigo Junto al Trono
Romanos 8:19,32-34
Para leer en voz alta con los niños
“¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: nadie puede acusar a los hijos de Dios, porque Dios mismo los declara limpios, y Jesús, que murió y resucitó, está en el cielo hablando a su favor. Imagina a Jesús sentado junto al trono de Dios, defendiéndote como tu mejor amigo.
- A veces el diablo te hace sentir que eres muy malo y que Dios no te puede querer. Pero la Biblia dice que no hay condenación para los que están en Cristo.
- Dios no nos perdona porque seamos muy buenos, sino porque Jesús sufrió en la cruz por nuestros pecados. Ese es el regalo más grande de Dios.
- Cuando Dios te perdona, tu pecado se borra y no vuelve a salir. Ya nadie te puede acusar por eso, ni siquiera el diablo.
- Pero cuidado: el que ama a Jesús no vive haciendo lo malo a propósito. Dios empezó una obra buena en ti y la quiere terminar.
- Jesús murió, pero resucitó. Ahora está sentado a la derecha de Dios y habla por ti. ¡Tienes un amigo en el lugar más alto!
- Cuando tengas problemas, no pienses que Dios te quiere menos. Dios dio a su propio Hijo por ti, y su amor no se achica nunca.
¿Qué haces cuando te sientes culpable por algo que ya le confesaste a Dios?
Esta semana, cuando te pase, di: «Jesús me perdonó y me defiende».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
