Mateo 20:20-21 "Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante Él y pidiéndole algo. Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda." Esta petición de la madre de Juan y Santiago molestó grandemente a los demás discípulos. "Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos." Mateo 20:24 Los discípulos no pudieron entender la ventaja que querían sacar los dos hermanos. No comprendían porque a Juan y a Santiago se les permitía presentar y reclamar unos "supuestos" derechos a tener honores especiales. Jesús, que conoce el todo de cada una de las vidas, sabía muy bien lo que estaba pasando entre ellos. Por tal razón, el Señor les dirigió unas palabras que son la misma base de la vida cristiana.
Mateo 20:25-28 "Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. MAS ENTRE VOSOTROS NO SERÁ ASÍ, SINO QUE EL QUE QUIERA HACERSE GRANDE ENTRE VOSOTROS SERÁ VUESTRO SERVIDOR Y EL QUE QUIERA SER EL PRIMERO ENTRE VOSOTROS SERÁ VUESTRO SIERVO; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos." En este mundo es totalmente cierto que los grandes hombres están en control de los demás. En el mundo de aquel tiempo había un gobernador romano con su corte y hombres ricos con sus esclavos. El mundo los consideraba grandes. Pero, para Jesús las cosas no eran así. Es como si el Señor dijera: "Entre mis seguidores EL SERVICIO es el único emblema de grandeza." ¡Cuánto mayor es el servicio, mayor es el honor! ¡Si quieres ser grande, sé un siervo! ¡Si quieres ser el primero de todo, sé un esclavo!
Una nueva escala de valores había sido introducida allí por medio de Jesús. Lo curioso es que el mundo mismo ha aceptado instintivamente esos nuevos valores. EL MUNDO SABE QUE EL HOMBRE BUENO ES EL QUE SIRVE A SUS SEMEJANTES. El mundo respetará, admirará y algunas veces temerá al hombre de poder, ¡pero amará al hombre de amor! Se distingue esa persona a la que todo el mundo puede acudir sabiendo que le atenderá, que no considerará una molestia atenderle; esa es la persona que todo el mundo ama y en las que instintivamente ¡VEN A JESUCRISTO!
Para los hombres de este mundo la vida se mide en grandezas, poder y dominio, en tener peso intelectual, pero a ninguna de estas cosas Jesús les da importancia. La valoración de Jesús es otra y bien sencilla, es ésta: ¿A CUÁNTAS PERSONAS HAS AYUDADO? (Mateo 20:26, 27) Si dedicamos nuestras vidas a ayudar no viviremos más pidiendo para nosotros mismos la oración o buscando lugares de grandeza y autoridad, ni enojados, ni molestos porque no se nos toma en cuenta.
Lo que Jesús requiere de ti como su seguidor lo cumplió Él mismo. Él no vino para ser servido sino para servir (Mateo 20:28). NO VINO A OCUPAR UN TRONO SINO UNA CRUZ. Fue precisamente por eso por lo que la gente religiosa de su tiempo no le pudo entender.
A lo largo de toda su historia los judíos habían soñado con un rey conquistador, con un poderoso caudillo que derrotaría a los enemigos de Israel y reinaría con poder sobre todos los reinos de toda la tierra. Buscaban a un conquistador y recibieron ¡A UN HOMBRE QUEBRANTADO EN UNA CRUZ! ¡BUSCABAN AL RUGIENTE LEÓN DE JUDÁ Y RECIBIERON AL MANSO CORDERO DE Dios! En la cruz de Cristo se desmoronan los niveles de juicio humanos y las obras humanas acerca del esplendor del Mesías. En el sacrificio de la cruz se demuestra LA NUEVA GRANDEZA DEL AMOR DOLIENTE Y DEL SERVICIO SACRIFICIAL. Aquí se reafirman y se renuevan la soberanía y la realeza.
Jesús resumió toda su vida en una frase impactante: "…Y PARA DAR SU VIDA EN RESCATE POR MUCHOS." (Mateo 20:28) Los hombres estaban en las garras de un poder maligno del que no podían librarse, los pecados los arrastraban al abismo, los pecados los separaban de Dios. UN RESCATE es algo que se paga para librar a una persona de una situación de la que le es imposible librarse por sí misma. Por tanto, este dicho quiere decir simplemente que le costó la vida y la muerte al Señor Jesucristo el hacer volver a los hombres pecadores de vuelta a Dios. La gran tremenda verdad es que sin Jesucristo, sin su vida de servicio y su muerte de amor, nunca habríamos podido encontrar la manera de volver al amor de Dios. Jesús dio todo para traer a la humanidad de vuelta a Dios. Entonces, nosotros debemos caminar en sus pisadas siguiendo los pasos del que amó hasta lo último. Jesús sirvió y dio hasta su propia vida. ¿Y tú?
Hermano, no naciste para conquistar según las grandezas de este mundo, eso lo hacen los mundanos. Entiende que no eres el grande y menos el más que sabe; solo eres ¡UN SENCILLO SIERVO COMO LO FUE NUESTRO MAESTRO! No hay nada de grandeza humana en el servicio. Por tal razón, ya no debemos tener reclamos para lo que es estimado por los hombres. Solo busquemos servir, hagamos bien a otros y así seremos como el Maestro, ¡QUE LO DIO TODO POR NUESTRO RESCATE! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Quebrantado En La Cruz, No Un Conquistador
Mateo 20:24-28
“El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”
Entre los seguidores de Jesús, el servicio es el único emblema de grandeza. Los judíos esperaban un rey conquistador y recibieron a un hombre quebrantado en una cruz, que dio su vida en rescate por muchos. Estos son los puntos para esta semana.
- Cuando la madre de Juan y Santiago pidió para ellos los mejores lugares del reino, los otros diez se enojaron. Jesús, que conoce cada vida, les dio unas palabras que son la base de la vida cristiana.
- En el mundo los grandes mandan sobre los demás, pero entre vosotros no será así. ¡Si quieres ser grande, sé un siervo! ¡Si quieres ser el primero, sé un esclavo! Mientras mayor el servicio, mayor el honor.
- El mundo respeta y a veces teme al hombre de poder, pero ama al hombre de amor. La persona a la que todos pueden acudir sin ser una molestia es en quien la gente ve a Jesucristo.
- Jesús no mide la vida por grandeza, poder o peso intelectual, sino por una pregunta: ¿a cuántas personas has ayudado? El que vive para ayudar deja de buscar lugares de autoridad y de enojarse cuando no lo toman en cuenta.
- Lo que Jesús requiere, lo cumplió Él mismo: no vino a ocupar un trono sino una cruz. Buscaban al rugiente León de Judá y recibieron al manso Cordero de Dios.
- Un rescate es lo que se paga para librar a quien no se puede librar solo. Le costó la vida y la muerte a Jesucristo hacernos volver a Dios; sin su servicio y su muerte de amor no habríamos podido regresar.
- No naciste para conquistar según las grandezas de este mundo. Solo eres un sencillo siervo como lo fue el Maestro; busquemos servir y hacer bien a otros, sin reclamar lo que estiman los hombres.
Jesús sirvió y dio hasta su propia vida. ¿Y tú? Esta semana sirve a alguien sin esperar reconocimiento y sin decírselo a nadie.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Cordero, No un León
Mateo 20:24-28
Para leer en voz alta con los niños
“El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús no vino para que lo atendieran, sino para atender a otros y dar su vida por nosotros. La pastora explicó que el pueblo esperaba un rey fuerte como un león, y Dios les mandó un Cordero manso que murió en una cruz.
- Dos discípulos querían los mejores asientos al lado de Jesús. Los otros diez se enojaron con ellos. Todos querían ser más importantes que los demás.
- Jesús les dijo: el que quiera ser grande, que sirva a los demás. En el reino de Dios, el que más ayuda es el más grande.
- La gente les tiene miedo a los que mandan mucho, pero quiere de verdad a los que ayudan con amor. En esa persona se ve a Jesús.
- Jesús no te pregunta cuánto sabes ni cuánto mandas. Te pregunta: ¿a cuántas personas has ayudado?
- Jesús no vino a sentarse en un trono de oro. Vino a una cruz, y allí pagó el rescate para sacarnos del pecado, que nos alejaba de Dios.
- Ayudar a veces cuesta y nadie te aplaude. Pero cuando sirves sin quejarte y sin pedir premio, te pareces a Jesús.
¿A quién puedes ayudar en tu casa sin que te lo pidan?
Esta semana haz un trabajito cada día para otra persona, sin pedir nada a cambio.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
