I. Primer paso para conocer a Dios:
A. Tener fe en Cristo y que sea una fe que esté fundada en el poder de Dios (Vs.5).
Comenzamos a vivir de una manera distinta cuando conocemos al Señor.
Cuando se conoce al Señor se puede vivir en mucha sabiduría (La sabiduría es el conjunto de conocimientos amplios y profundos que se adquieren mediante el estudio o la experiencia. Es tener inteligencia. Disponer de un saber y de un entendimiento profundo sobre algún tema. Es la comprensión avanzada que se tiene de un asunto.) Nosotros anhelamos conocer así ¡a Dios!
Se vive en Cristo mediante esa fe, pero nos es necesario tener el pensamiento de Pablo para poder alcanzar LA SABIDURÍA DE Dios EN MISTERIO (Vs.6,7).
Debe haber en nuestras vidas este gran interés de vivir como "si no conociésemos otra cosa sino a Cristo, y a Éste, crucificado." (Vs.2)
Es claro, que la historia de la vida y de la obra de Jesús, sin más adornos, tiene un poder inigualable para mover los corazones. ¡En Cristo hay poder!
Cuando estamos con mortales comunes una descripción gráfica de los hechos tiene más efecto que ningún argumento, no solo buscamos que oigan, sino que puedan ver ¡el poder de Dios en acción!
El camino a lo más íntimo del ser no pasa por la cabeza sino por el corazón.
El apóstol Pablo les llevó el mensaje de Cristo a los Corintios y él mismo dice que cuando llegó a ellos llegó con debilidad, consciente de su insuficiencia, llegó a ellos con temor y temblor (Vs.3). Cuando Pablo se estaba disponiendo a hablarles sentía respeto y un gran sentido de responsabilidad. Se le convierte en ansiedad el respeto y el sentido de la responsabilidad de llevarles lo de Dios. Aquí hay misterio.
Al apóstol le era mejor llegar a ellos con resultados mediante el poder de Dios y no sólo con palabras. Su predicación quedó demostrada de manera incontestable por el Espíritu y por el poder. ¡Las vidas eran cambiadas! ¡Un poder recreador (que hace nuevas las vidas) había empezado a actuar en la sociedad corrompida de Corinto!
¡Para que nuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios (Vs.5)! Alguien ha dicho que: "Un santo es en uno en el que Cristo vuelve a vivir otra vez." Nada de medios humanos cuando hablamos el Evangelio, nada de sabiduría humana. ¡El éxito al hablarle de Cristo a los tuyos sólo puede atribuirse al poder de Dios!
B. Se le habla sabiduría al que ha alcanzado madurez (Vs.6).
Sabiduría, que no es de este siglo, ni de los príncipes de este siglo.
Es la sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta (Vs.7).
No es sabiduría de este mundo, no es filosofía, ni es sabiduría de los príncipes de este mundo, como lo son los políticos y todos aquellos constituidos en poder y autoridad.
Porque todos aquí en la tierra van desapareciendo ("...que perecen.").
Así perecen los poderes de los políticos, de los filósofos y de los falsos maestros de la Palabra.
En la sabiduría humana de los políticos, filósofos, etc. no hay bien para el hombre, porque en ellos sólo hay pensamientos limitados en poder y fuerza.
¡Pero, la sabiduría divina sí tiene fuerza, sí tiene poder!
En la sabiduría de Dios está contenida EL PLAN SALVADOR DE Dios PARA TODOS.
(Vs.7) Pablo está diciendo: "vamos a proceder a explicar cosas que sólo las pueden entender los que ya le han entregado el corazón a Jesucristo."
Nos ha llegado a nosotros esa sabiduría que es un don de Dios; ese don nos ha venido con Jesucristo.
Sólo el estudiante que pone lo más posible de su parte puede llegar a estar capacitado para recibir las auténticas riquezas de la mente de un gran profesor.
Y eso es lo que nos sucede a nosotros con Dios.
¡Cuanto más nos esforzamos por comprender, tanto más nos comunica Dios!
¡Y ese proceso no tiene límite! ¡No hay límite para seguir conociendo a Dios! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
