Culto del domingo, 29 de junio de 2025
El mensaje empieza en el minuto 30:41.
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Introducción
La vida se compone de una ley que generaliza el universo completo: toda siembra tiene su cosecha. Si usted no tiene siembra, no tendrá el fruto que debe estar en su existencia; y lo que habla de nosotros no es lo que aparentamos de boca, sino el fruto de nuestra siembra. Sobre ese fundamento el salmista pone una comparación que hay que aprender: mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes. Porque los príncipes son solo hombres, y lo mejor entre los hombres son pobres criaturas; no pueden ayudarnos ni en la enfermedad, ni en la desolación, ni en la muerte, ni una pizca en lo que se refiere a nuestro estado eterno.
I.Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes (Salmo 118:9).
A. Toda siembra tiene su cosecha.
- 1.Cada cual tiene que hacer una siembra para recoger una cosecha. Es ley de vida; no se la impongo yo, es la ley de nuestras acciones.
- 2.La vida no es lo que pretendemos ni lo que plasmamos delante de todo el mundo; usted no está dando lo que usted habla. Siembras poco, tienes poco; siembras mucho, tendrás mucho.
- 3.Sembramos frialdad, y tenemos de cosecha bloques de hielo. Siembras carne, tienes carne; y la carne se descompone, se pudre y lacera lo que está alrededor.
- 4.El que teme a Dios cuida cada paso de su vida. Piensa cuántas palabras se hablan al día que no valen la pena, cuántas han de tener consecuencias y con cuántas no edificamos.
- 5.Y nuestra siembra ha de seguir a la descendencia. La crianza que disciplina no es presumir: es sacrificio, es entrega y es más exigencia, para que vivan de tal manera que si el rapto fuera este momento se levantarían.
B. Arrastramos una naturaleza caída.
- 1.Adán no tenía por qué caer; no había razón ninguna, porque antes de que Satanás le hablase él vio a Dios directamente y entendió que la vida le vino del Creador.
- 2.Viene Satanás, le habla, y le fue común y ordinario: se lo aceptó todo. Se olvidó de que el hacedor de su vida era Dios.
- 3.Y no solo se apoderó de su existencia, sino, por ende, de todos los demás: dos hijos, y uno mata al otro.
- 4.Adán decidió, y decidió por mí; y al decidir por mí, yo he sido la que ha tenido que luchar. Es un arrastre inmenso.
- 5.Por mucho que aparentemos ser personas de una sola pieza, en un momento dado demostramos cuál es nuestra naturaleza: vanidosa, prepotente, orgullosa y presumida. Y pretender es el arte más grande que tenemos.
II.Los príncipes son solo hombres, y lo mejor entre los hombres son pobres criaturas.
A. En lo más mínimo no nos pueden ayudar.
- 1.En la enfermedad, en la desolación, en esa tristeza profunda y en la muerte, nadie te puede ayudar en lo mínimo: uno, como mortal, la tiene que vivir y padecer.
- 2.Toda nuestra naturaleza es frágil: no tiene poder ni fuerza. Se enferma el cuerpo, se enferma el alma, se nos enferma el espíritu y nos abatimos.
- 3.¿Cómo, entonces, vamos a poner nuestra confianza en otro igual que uno? Ni pueden ayudarnos una pizca con referencia a nuestro estado eterno.
- 4.En la eternidad, la sonrisa de un príncipe no sirve para nada; del político y del artista que llena estadios, nada sirve allí.
- 5.El cielo y el infierno no prestan el menor homenaje a la autoridad regia; no hay homenaje, por reyes que sean y por posición que se tenga.
B. El favor de los príncipes es voluble.
- 1.Desgraciado es el hombre de la tierra; y desgraciado no es una mala palabra: es ausencia de gracia.
- 2.El que tiene gracia solamente es el hombre y la mujer que busca a Dios; y porque le agrada a Dios, Dios le da gracia. No hay otra razón.
- 3.El que depende del favor de los príncipes suspira por una sonrisa y por una apariencia dulce; y ese dulce favor es su propia ruina. Hay allí más angustias y dolores de los que hallamos en la guerra.
- 4.Y cuando ese hombre cae, igual que Lucifer, ya no puede esperar levantarse de nuevo.
- 5.¿Y quién sale mal? Uno, el que puso su confianza, porque creíste y porque pensaste que podías depender de una fidelidad que no existe.
- 6.Dijo alguien que las palabras de los grandes hombres son como los zapatos de un muerto: tendrá que ir descalzo el que confía en ellos.
C. David lo conocía por experiencia.
- 1.Había confiado en Saúl, su rey, y se le sometió completamente; y lo que Saúl quería era matarlo, buscando entramparlo, aun sabiendo que Dios ya lo había desechado a él y que el rey sería David.
- 2.Aquis, rey de los filisteos, también quería matarlo; y David se hizo el loco para que lo dejara vivir en paz, porque decía: si me matan, no voy a lograr terminar el destino que es para mí.
- 3.Y Ahitofel, el consejero cercano al rey, conocido por su sabiduría, lo traicionó uniéndose a la rebelión de su hijo Absalón.
- 4.Fueron tres personas de alta jerarquía que trabajaban juntamente con él las que lo traicionaron; y David en ningún momento llegó a perder: terminó ganando todas sus guerras.
- 5.Lo que esos tres desconocían es que David amaba con fuerza, amaba con pasión, vivía y se entregaba. Vivió quince años en el desierto huyendo, ya proclamado rey. Por eso en la vida no hay nada que temer: Dios cuida a los suyos.
III.Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz (Isaías 2:22); maldito el varón que confía en el hombre (Jeremías 17:5).
A. El soplo que Jehová envía y que Jehová retira.
- 1.¿Acaso podrán encontrar protección y refugio en sus amigos, los mismos que los extraviaron apartándolos de Dios? Amigos que provocan que nos apartemos de Dios, ¿podrían ser esos tus amigos?
- 2.No hay nada en el hombre que pueda servir de sostén y refugio el día del gran juicio de Dios.
- 3.Cuando Dios hace a Adán, le sopla en la nariz, y ahí le viene el espíritu y el alma. Por ende, tú también tienes ese soplo.
- 4.El hombre es un ser frágil cuya alma no es sino un soplo que Jehová envía y que Jehová retira. Cuando la persona muere, es que Dios le retiró el soplo de vida.
- 5.Positivamente, la vida del hombre está en la sangre (Levítico 17:11); negativamente, en las narices, porque cortándole la respiración fallece en un par de minutos. La sangre tiene remedio en una transfusión; el aliento, no.
- 6.Dios es el que llama a su tiempo, el que salva, el que perdona, el que guía y el que sostiene. ¿Qué tenemos de nosotros mismos? Nada. No hay ninguna maravilla en el ser humano.
B. Descender a Egipto por ayuda (Isaías 31:1, 3).
- 1.El pueblo escogido descendía a Egipto a buscar suerte y fortuna, como si adorando ídolos hubiesen de tener más éxito que los siervos del Dios vivo y verdadero.
- 2.No crean que donde hay maldad, contaminación, odio y contienda está Dios: Dios se va. Y ese es el terror, que Dios se vaya; y no es necesario morir físicamente, el asunto es cuánto tú puedes alejar a Dios de ti.
- 3.Cuando tú vas y te quejas con otra persona en cuestiones de Dios, estás buscando a Egipto para que te libre de Asiria. ¿Y tú crees que los ángeles enfilados a luchar van a salir?
- 4.Mira a ver hasta dónde has llegado: tú no te gozas en la predicación ni te gozas en un culto. ¿Quién está muerto? Tú, porque estás en Egipto.
- 5.Con esto hacían de menos al Dios de Israel; porque quien le resta a Dios es uno como creyente. Criticar la iglesia en el trabajo o en la casa es una bomba que no explota en la iglesia, sino en el infierno.
- 6.Los egipcios son hombres, criaturas mortales, y sus caballos son carne; mientras que Jehová es Dios infinito y eterno, y Dios es espíritu (Juan 4:24).
IV.Confías en este báculo de caña frágil... si alguien se apoyare en él, se le entrará por la mano, y la atravesará (Isaías 36:6).
A. La caña astillada.
- 1.El que se agarre de ella, porque está hecha astillas, se va a cortar la mano y se va a lacerar; y a la vez que hagas fuerza se va a doblar, porque no es un palo, es una vara.
- 2.Tal es Faraón: te va a ayudar, pero ya tienes al propio enemigo en lo tuyo, y él se quedará con todo. Pero si Jehová llegaba y los libraba, nadie les podía hacer daño.
- 3.Estas son las palabras burlonas del comandante asirio: Israel queda en burla por depender de Egipto, comparado con un soporte inestable que perjudica a quien intente apoyarse en él.
- 4.Le quitaban la autoridad a un pueblo del cual la mano de Dios se había ido, porque estaban en ausencia de fe; perdieron el entusiasmo por Dios, y la tierra se llenó de ídolos.
- 5.Si alguien puede en tu vida hacerte vencedor y ganar la batalla, es Dios; no es nadie más. Lo que tenemos que hacer es invocar su santo nombre y tener oración.
B. Dios prueba el corazón (Jeremías 17:9-10).
- 1.Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón.
- 2.¿Cuál es el problema de nuestro corazón? Que es vulnerable: hoy siente algo y mañana no; hoy está contento y mañana tiene rabia; hoy ama y mañana odia.
- 3.¿Y quién ha dicho: yo tengo que trabajar mi corazón? Busca tu corazón, porque es el corazón de uno el que opina, el que sugiere, el que juzga y el que se cree grande.
- 4.Nadie a ti te puede sembrar nada: todo nace de la siembra de uno. Uno es quien selecciona lo que deja entrar; y así ha ido desarrollando ciertas personalidades, para sí mismo.
- 5.El pecado que aquí se condena es hacer de la carne nuestro brazo, ponerla como brazo poderoso en qué apoyarse; y su gran magnitud es que por él el corazón se aparta de Jehová.
- 6.Dios quiere ser, y Dios es, el brazo de su pueblo. Solamente el valiente arrebata el reino de los cielos; el cobarde no llega a ningún lado. En tus manos está: cuidado en quién recuestas tu cabeza. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
When You Trust in Men
Psalm 118:9
Introduction
Life is governed by a law that covers the whole universe: every sowing has its harvest. If you have no sowing, you will not have the fruit that ought to be in your existence; and what speaks of us is not what we put on with our mouths, but the fruit of our sowing. On that foundation the psalmist sets a comparison we must learn: it is better to trust in the Lord than to put confidence in princes. For princes are only men, and the best among men are poor creatures; they cannot help us in sickness, nor in desolation, nor in death, nor one bit in what concerns our eternal state.
I.It is better to trust in the Lord than to put confidence in princes (Psalm 118:9).
A. Every sowing has its harvest.
- 1.Each one must make a sowing in order to gather a harvest. It is a law of life; I do not impose it, it is the law of our own actions.
- 2.Life is not what we pretend nor what we display before everyone; you are not giving what you say. Sow little, you have little; sow much, you will have much.
- 3.We sow coldness, and our harvest is blocks of ice. Sow flesh, you have flesh; and flesh decays, it rots, and it injures what is around it.
- 4.He who fears God guards every step of his life. Think how many words are spoken in a day that are not worth it, how many will have consequences, and with how many we build nothing up.
- 5.And our sowing passes on to those who come after. A discipline that trains is not boasting: it is sacrifice, it is surrender, it is more demand, so that they live such that if the rapture were this moment they would rise.
B. We drag along a fallen nature.
- 1.Adam had no reason to fall; there was no reason at all, for before Satan spoke to him he had seen God directly and understood that his life came from the Creator.
- 2.Satan comes, speaks to him, and it seemed to him common and ordinary: he accepted it all. He forgot that the maker of his life was God.
- 3.And it took hold not only of his own existence, but thereby of everyone after him: two sons, and one kills the other.
- 4.Adam decided, and he decided for me; and having decided for me, I am the one who has had to fight. It is an immense inheritance.
- 5.However much we appear to be people of one piece, at a given moment we show what our nature is: vain, overbearing, proud, boastful. And pretending is the greatest art we have.
II.Princes are only men, and the best among men are poor creatures.
A. In the least thing they cannot help us.
- 1.In sickness, in desolation, in that deep sorrow, and in death, no one can help you in the least: as a mortal, one must live it and suffer it.
- 2.Our whole nature is frail: it has no power and no strength. The body falls sick, the soul falls sick, the spirit falls sick, and we are laid low.
- 3.How then are we to put our trust in another just like ourselves? They cannot help us one bit with regard to our eternal state.
- 4.In eternity a prince's smile is worth nothing; nothing is worth anything there of the politician or of the entertainer who fills stadiums.
- 5.Heaven and hell pay not the least homage to royal authority; there is no homage there, however great the kings and however high the position.
B. The favor of princes is fickle.
- 1.Wretched is the man of the earth; and wretched is not a curse word: it means without grace.
- 2.The only one who has grace is the man and the woman who seeks God; and because it pleases God, God gives grace. There is no other reason.
- 3.He who depends on the favor of princes sighs after a smile and a sweet appearance; and that sweet favor is his own ruin. There are more anguishes and sorrows there than we find in war.
- 4.And when that man falls, like Lucifer, he can no longer hope to rise again.
- 5.And who comes out badly? The one who placed his trust, because you believed, and because you thought you could depend on a faithfulness that is not there.
- 6.Someone said that the words of great men are like a dead man's shoes: he who trusts in them will have to go barefoot.
C. David knew this by experience.
- 1.He had trusted Saul, his king, and submitted to him completely; and what Saul wanted was to kill him, seeking to trap him, even knowing God had already rejected him and that David would be king.
- 2.Achish, king of the Philistines, also wanted to kill him; and David feigned madness so that he would let him live in peace, saying: if they kill me, I will not finish the destiny meant for me.
- 3.And Ahithophel, the king's close counselor, known for his wisdom, betrayed him by joining the rebellion of his son Absalom.
- 4.It was three men of high rank who worked alongside him who betrayed him; and David at no point came to lose: he ended up winning all his wars.
- 5.What those three did not know is that David loved with strength, loved with passion, lived and gave himself. He lived fifteen years in the wilderness fleeing, already proclaimed king. Therefore there is nothing to fear in life: God guards His own.
III.Cease ye from man, whose breath is in his nostrils (Isaiah 2:22); cursed be the man that trusteth in man (Jeremiah 17:5).
A. The breath the Lord sends and the Lord withdraws.
- 1.Can they find protection and refuge in their friends, the very ones who led them astray from God? Friends who cause us to turn from God, could those be your friends?
- 2.There is nothing in man that can serve as support and refuge on the day of God's great judgment.
- 3.When God made Adam, He breathed into his nostrils, and there came his spirit and his soul. Therefore you too have that breath.
- 4.Man is a frail being whose soul is but a breath the Lord sends and the Lord withdraws. When a person dies, it is that God withdrew the breath of life.
- 5.Positively, the life of man is in the blood (Leviticus 17:11); negatively, in the nostrils, for cutting off his breathing he dies in a couple of minutes. Blood has a remedy in a transfusion; breath does not.
- 6.God is the one who calls in His time, who saves, who forgives, who guides, and who sustains. What do we have of ourselves? Nothing. There is no marvel in the human being.
B. Going down to Egypt for help (Isaiah 31:1, 3).
- 1.The chosen people went down to Egypt to seek fortune, as though by worshiping idols they would prosper more on the earth than the servants of the living and true God.
- 2.Do not think that where there is wickedness, defilement, hatred, and strife, God is there: God departs. And that is the terror, that God depart; and one need not die physically, the matter is how far you can drive God from you.
- 3.When you go and complain to another person about the things of God, you are seeking Egypt to deliver you from Assyria. And do you think the angels drawn up to fight will go out?
- 4.Look how far you have come: you take no joy in the preaching and no joy in a service. Who is dead? You are, because you are in Egypt.
- 5.By this they belittled the God of Israel; for the one who diminishes God is the believer himself. To criticize the church at work or at home is a bomb that will not go off in the church, but in hell.
- 6.The Egyptians are men, mortal creatures, and their horses are flesh; while the Lord is God infinite and eternal, and God is spirit (John 4:24).
IV.Thou trustest in the staff of this broken reed... on which if a man lean, it will go into his hand, and pierce it (Isaiah 36:6).
A. The splintered reed.
- 1.Whoever grips it, since it is all splinters, will cut his hand and wound it; and the moment you press on it, it bends, because it is not a staff, it is a reed.
- 2.Such is Pharaoh: he will help you, but now you have the enemy himself inside what is yours, and he will keep it all. Yet if the Lord came and delivered them, no one could harm them.
- 3.These are the mocking words of the Assyrian field commander: Israel is held in derision for depending on Egypt, likened to an unstable support that injures whoever tries to lean on it.
- 4.They stripped the authority from a people whose hand of God had departed, for they were without faith; they lost their zeal for God, and the land filled with idols.
- 5.If anyone can make you a conqueror in your life and win the battle, it is God; it is no one else. What we must do is call on His holy name and hold to prayer.
B. God tries the heart (Jeremiah 17:9-10).
- 1.The heart is deceitful above all things, and desperately wicked: who can know it? I the Lord search the heart, I try the reins.
- 2.What is the trouble with our heart? That it is vulnerable: today it feels something and tomorrow not; today it is content and tomorrow it rages; today it loves and tomorrow it hates.
- 3.And who has said, I have to work on my heart? Look into your heart, for it is one's own heart that opines, that suggests, that judges, and that thinks itself great.
- 4.No one can sow anything in you: everything is born of one's own sowing. One is the one who selects what is let in; and so one has been developing certain traits, for oneself.
- 5.The sin condemned here is making the flesh our arm, setting it up as the mighty arm to lean on; and its great magnitude is that through it the heart turns away from the Lord.
- 6.God wants to be, and God is, the arm of His people. Only the valiant take the kingdom of heaven by force; the coward gets nowhere. It is in your hands: be careful whose shoulder you rest your head on. Amen.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Cuando Confías en Hombres
Salmo 118:9
“Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes.”
Toda siembra tiene su cosecha: lo que habla de nosotros no es lo que aparentamos de boca, sino el fruto de nuestra siembra. Sobre eso el salmista pone una comparación que hay que aprender: mejor es confiar en Jehová que en príncipes, porque los príncipes son solo hombres, y lo mejor entre los hombres son pobres criaturas. Estos son los puntos del domingo, para llevarlos toda la semana.
- Siembras poco, tienes poco; siembras mucho, tendrás mucho. Sembramos frialdad y cosechamos bloques de hielo; siembras carne y tienes carne, que se pudre y lacera lo que está alrededor. Es la ley de nuestras acciones.
- En la enfermedad, en la desolación y en la muerte, nadie te puede ayudar en lo mínimo: uno, como mortal, la tiene que vivir. Y en la eternidad la sonrisa de un príncipe no sirve para nada.
- David lo sabía por experiencia: Saúl, Aquis y Ahitofel lo traicionaron, y él nunca llegó a perder. Las palabras de los grandes hombres son como los zapatos de un muerto: irá descalzo el que confía en ellas.
- Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz: somos un soplo que Jehová envía y que Jehová retira. La sangre tiene remedio en una transfusión; el aliento, no. ¿Qué tenemos de nosotros mismos? Nada.
- Quejarte con otra persona en cuestiones de Dios es buscar a Egipto para que te libre de Asiria. Criticar la iglesia es una bomba que explota, no en la iglesia, sino en el infierno.
- Egipto es una caña astillada: el que se apoye en ella se corta la mano, y al hacer fuerza se dobla. Hacer de la carne nuestro brazo aparta el corazón de Jehová; Dios quiere ser el brazo de su pueblo.
Ella se levanta en la mañana a orar, porque su vida depende de la oración, y luego lee las Escrituras. Haz lo mismo cada mañana de esta semana antes de apoyarte en nadie.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Caña Astillada
Salmo 118:9
Para leer en voz alta con los niños
“Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: es mejor confiar en Dios que en las personas, aunque sean reyes. La pastora habló de una caña astillada: parece un bastón, pero si te apoyas en ella se dobla y te corta la mano.
- Todo lo que siembras lo cosechas. Si siembras frialdad, recoges bloques de hielo. Si siembras amor, la persona más feliz eres tú. Es la ley de la vida, y nadie la cambia.
- A David lo traicionaron tres hombres importantes que trabajaban con él, y hasta el rey Saúl quiso matarlo. Pero David confiaba en Dios, y nunca perdió una guerra.
- Tu vida es un soplo que Dios te dio por la nariz, como a Adán. Cuando naciste, lloraste, y ahí entró el aire. Ese soplo lo da Dios y solo Dios lo quita.
- El pueblo de Dios fue a pedirle ayuda a Egipto, que era como una caña astillada. Cuando te quejas de Dios con otras personas en vez de orar, te estás apoyando en esa caña.
- Dios ve y prueba tu corazón, y el corazón cambia: hoy está contento y mañana tiene rabia. Nadie te siembra nada por dentro: tú escoges lo que dejas entrar. Que tu brazo sea Dios.
¿En quién te apoyas cuando tienes un problema: en Dios o solo en la gente?
Escoge una sola cosa —una—, como orar antes de pedir ayuda a alguien, y hazla todos los días hasta el próximo domingo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz

