El evangelio habla del amor que Dios muestra a la humanidad, mandando a Su único Hijo Jesucristo a redimir el mundo. Ya sabemos tan grande amor del Padre para la tierra. En el evangelio está el conocimiento pleno de nuestro Jesús. La Biblia explica quién es ese Jesús que viene a la tierra muere y resucita, para lavarnos con Su sangre y todo lo demás que podemos llevar a ganar.
Su dominio es dominio eterno. (al poder que tiene)
Que nunca pasará.
Su reino es uno que no será destruido.
Este reino es en el que viviremos.
En la tierra querían probar Su autoridad.
La autoridad de Jesús es cuestionada por aquellos que pretendían saber.
Cuando Jesús está en al atrio adyacente (muy próximo, al lado) al templo, los principales sacerdotes y los ancianos interrumpieron Su enseñanza para preguntarle quién le daba a Él la "autoridad" para enseñar, hacer milagros y purificar el templo (quitar de una cosa lo malo, lo que es extraño o inútil para dejarla pura).
Ellos buscaban atrapar a Jesús en Sus palabras, pensaban o eran los guardianes del templo.
Jesús no tenía una instrucción formal y desde luego ningunas credenciales de los gobernantes de Israel.
El Señor accedió a explicar Su autoridad si ellos primero daban repuesta a una pregunta: El bautismo de Juan. ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres?
Por el bautismo de Juan se debe comprender el significado del ministerio de Juan.
Por tanto, la pregunta venía a ser: ¿Quién autorizó a Juan a llevar a cabo su ministerio?
¿Qué credenciales tenía él de parte de los conductores de Israel?
La respuesta era evidente (no se puede poner en duda es claro): Juan era un hombre enviado por Dios.
Su poder procedía de una dotación divina, no de una "comisión humana." (conjunto de personas).
Si admitían que Juan había sido enviado por Dios, quedaban atrapados.
Si ellos hubiesen contestado correctamente que Juan había sido enviado por Dios, habrían tenido la respuesta a su propia pregunta: Jesús era el Mesías, del que Juan había sido el precursor. (introduce o va delante).
Se hacen los que desconocen.
Ellos no podían decir cuál era la fuente del poder de Juan.
Entonces Jesús les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.
¿Para qué iba a decirles lo que ya sabían, pero no estaban dispuestos a admitir?
(Lucas 12:8-9) El Salvador dice a los discípulos que "todo aquel que me confiese delante de los hombres" desde ahora será confesado por Él" delante de los ángeles de Dios.
Se refiere a todos los verdaderos creyentes.
Confesarle es recibirle como "único" Señor y Salvador.
En Su alegría que Lo recibe les anuncia a los ángeles que Le aceptaste. ¡Grande!
Ese es su dominio.
Todo aquel que le niegue delante de los hombres será negado delante de los ángeles de Dios.
En aquel día, Él dirá: "Nunca os conocí."
Exaltación de Cristo al que tú le sirves.
¡Que honra debemos darle en nuestras vidas!
(Fil 2:8-10) No buscó un nombre para Sí mismo.
Se humilló a Sí mismo.
Si el Salvador se humilló a Sí mismo, "Dios también le exaltó hasta lo sumo." (grado más alto, grande)
Si Él no buscó un nombre para Sí, "Dios… le otorgó el nombre que es sobre todo nombre."
Si Dios quedó tan absolutamente satisfecho con la obra redentora de Cristo, que determinó que "se doble toda rodilla a Él", de los seres en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.
Esto no significa que todos estos seres vayan a salvarse.
Los que no doblen ahora la rodilla "con buena disposición" se verán un día obligados a hacerlo.
Él tiene dominio eterno.
Tú decides qué haces con tu vida: Los que no quieren ser reconciliados en "el día de Su gracia" (el ahora) quedarán subyugados (sometidos, oprimir, dominar) en el día de Su juicio. ¡Aleluya!
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Jesús Esta En La Tierra Para Ti
Mateo 21:23-27
“los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad?”
Jesús vino a la tierra por el amor del Padre, a morir y resucitar para lavarnos con su sangre, y su dominio es eterno. En la tierra quisieron probar su autoridad, pero un día toda rodilla se doblará ante Él. Estos son los puntos para la semana.
- Mientras Jesús enseñaba en el templo, los principales sacerdotes y los ancianos lo interrumpieron para preguntarle quién le daba autoridad para enseñar, hacer milagros y purificar el templo. Buscaban atraparlo en sus palabras.
- Jesús no tenía instrucción formal ni credenciales de los gobernantes de Israel. Él aceptó explicar su autoridad si primero le contestaban: el bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres?
- La respuesta era evidente: Juan fue enviado por Dios, y su poder venía de Dios, no de una comisión humana. Si lo admitían, tenían su respuesta: Jesús era el Mesías del que Juan fue precursor.
- Se hicieron los que no sabían. Y Jesús no les dijo con qué autoridad lo hacía: ¿para qué decirles lo que ya sabían, pero no estaban dispuestos a admitir?
- El que confiesa a Jesús delante de los hombres, recibiéndolo como único Señor y Salvador, será confesado por Él delante de los ángeles de Dios. Al que lo niegue, en aquel día le dirá: «Nunca os conocí».
- Jesús no buscó un nombre para sí mismo; se humilló. Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le dio el nombre que es sobre todo nombre, para que se doble toda rodilla.
- Eso no significa que todos se salvarán. Los que no doblen hoy la rodilla con buena disposición, en el día de su gracia, quedarán sometidos en el día de su juicio. Tú decides.
Esta semana confiesa a Jesús delante de alguien como tu único Señor y Salvador, sin vergüenza y sin hacerte el que no sabe.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Preguntas en el Atrio del Templo
Mateo 21:23-27
Para leer en voz alta con los niños
“los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad?”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: los jefes del templo le preguntaron a Jesús quién le había dado permiso para hacer lo que hacía. Jesús estaba enseñando en el templo, y ellos lo interrumpieron para tratar de atraparlo con una pregunta.
- Jesús vino a la tierra porque Dios nos ama. Murió y resucitó para limpiarnos con su sangre, y su reino nunca se va a acabar.
- Los jefes pensaban que ellos eran los guardianes del templo. No les gustaba que Jesús enseñara, sanara y limpiara el templo sin pedirles permiso.
- Jesús les hizo una pregunta: ¿quién mandó a Juan el Bautista, Dios o los hombres? Ellos sabían la respuesta, pero no la quisieron decir.
- Se hicieron los que no sabían. Dios ve cuando tú sabes lo que es correcto y te haces el que no sabe, aunque nadie más se dé cuenta.
- Si les dices a otros que Jesús es tu Señor, Jesús hablará de ti delante de los ángeles. Pero al que lo niega, Él le dirá: «Nunca te conocí».
- Jesús fue humilde y no buscó ser famoso. Por eso Dios le dio el nombre más grande, y un día todos van a doblar la rodilla delante de Él.
¿Cómo puedes decirle a alguien que Jesús es tu Señor?
Esta semana, cuéntale a un amigo o a un familiar algo bueno que Jesús ha hecho por ti.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
