Una mujer importante de Sunem mostraba una hospitalidad tan grande a Eliseo, que llegó a construirle un pequeño aposento en "su casa". Cuando el profeta le ofreció una posición o algún favor del rey, ella expresó humildemente su complacencia de vivir sencillamente en medio de su pueblo. Giezi, el siervo del profeta sugirió que ella no tenía hijo y esta sugerencia se hizo realidad por la palabra del profeta. Al llegar la primavera siguiente ella tendría un hijo en sus brazos.
I. Muere el niño (2 Reyes 4:20)
A. El milagro se va, se necesita prisa.
Las tardanzas son riesgos de perder el milagro.
(30) "Que no te dejaré", la madre dijo.
Ella no esperaba gran cosa del báculo (bastón alto para sostenerse) y quería tener la mano.
El profeta por medio de una oración ferviente e insistente obtuvo de Dios la resurrección del niño.
(1 Samuel 21:8) La orden del rey era apremiante (urgente).
David estaba en gran apuro y tal apuro lo lleva al desespero de huir de Saúl que le quería matar.
Estaba conservando su vida, para ser el rey de Israel y levantar la nación de Dios.
Estaba la espada de Goliat el filisteo: "ninguna como ella, dámela" (9).
David al mirarla le traía, le daba buenos recuerdos y le movía la fe, cuando pudo vencer a Goliat, bajo aquella fuerza, dominio, vio la providencia de Dios. Que cuido de él y le dio fuerza, valor y acierto para vencer a Goliat.
Allí estaba la espada que le libró de Goliat, ahora necesitaba seguir luchando con prisa para librar su vida.
(2 Crónicas 24:5) "Para separar la casa de vuestro Dios".
"Vosotros poned diligencia (rapidez, cuidado, el fruto del resultado) en el asunto".
(4) Joás decidió restaurar la casa de Jehová.
(6) Joiada parecía ser dominado por la madre de Joás (Atalía).
Puso mano a la obra con diligencia, se levantó el Templo.
(2 Crónicas 35:21) Necao rey de Egipto.
La prisa que debía tener era el rey de Judá.
Josías no tenía empeño de escuchar la voz de Dios, el cual debía darse prisa: si un hombre "justo" se mete en una causa injusta no puede esperar que le salga bien.
Dios le había dicho que se apresure.
Pues le dice: "Deja de oponerte a Dios".
(22) Las palabras de Necao eran de la boca de Dios.
La imprudencia (descuido, ligereza, prudencia, cautela, cuidado).
La imprudencia es ausencia de prudencia.
No sea (21) que te destruya, allá tú si te metes contra alguien que tiene no solo el mejor ejército y mejor causa, sino también a Dios de su parte.
Dios había dicho a Necao que se apresurará porque tenía que (20) defender a su pueblo.
(Mateo 28:7-10) "Id pronto y decid".
Así es cuando Dios envía.
Era la noticia más grande que los discípulos necesitaban después de tanto dolor.
El ángel encargó a las mujeres que fueran pronto a anunciar las gloriosas nuevas a "Sus discípulos".
El Señor volvía a estar vivo y se encontraría con ellos en "Galilea".
Mientras ellas iban de camino para decírselo a los discípulos se les apareció Jesús, saludándolas con una sola palabra, ¡Regocijaos! (es una acción que permite expresar satisfacción, gozo, alegría, felicidad).
Ellas respondieron cayendo a Sus pies y adorándole.
Él las comisionó personalmente para que notificasen a los discípulos que le verán en Galilea.
(Lucas. 14:21-24) Prisa en entregar la invitación.
Cuando el siervo hubo notificado a su señor, que la invitación estaba siendo rechazada a diestra y a siniestra, el padre de familia lo envió a la ciudad para que invitase a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.
Los líderes del pueblo judío no aceptaron.
Lo envió al común de la gente de la ciudad de Jerusalén.
Muchos respondieron al llamamiento, pero aún había lugar en la casa del padre de la familia.
Y de este modo, el señor le dijo al siervo que saliese a los caminos y a los vallados y que los forzase a entrar.
Esto indudablemente de la historia del evangelio presentado a los pueblos de los gentiles. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Haz lo que Debes Hacer con Prisa
2 Reyes 4:8-17
“El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo.”
La sunamita mostró gran hospitalidad al profeta y, por su palabra, recibió un hijo; cuando el niño murió, ella no se tardó ni soltó al profeta hasta que Dios lo resucitó. Las tardanzas son riesgos de perder el milagro: lo que Dios manda hay que hacerlo con prisa. Estos son los puntos para la semana.
- El milagro se va y se necesita prisa. La madre le dijo al profeta «no te dejaré»; no esperaba gran cosa del báculo, quería su mano, y por una oración ferviente e insistente Dios resucitó al niño.
- David, huyendo de Saúl, pidió la espada de Goliat: «ninguna como ella; dámela». Al verla recordaba cómo Dios le dio fuerza, valor y acierto, y eso le movía la fe para seguir luchando con prisa por su vida.
- Joás decidió restaurar la casa de Jehová y mandó: «poned diligencia en el asunto». Cuando se puso mano a la obra con diligencia, se levantó el Templo.
- Josías no tuvo empeño en escuchar la voz de Dios, que le hablaba por boca de Necao. Si un hombre justo se mete en una causa injusta no puede esperar que le salga bien: la imprudencia es ausencia de prudencia.
- «Id pronto y decid»: así es cuando Dios envía. Las mujeres fueron pronto a anunciar que el Señor vivía, y en el camino Jesús les salió al encuentro con una palabra: ¡Regocijaos!
- Cuando los invitados rechazaron la cena, el señor mandó con prisa al siervo por los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos, y luego a los caminos y vallados, porque aún había lugar en la casa.
Piensa en eso que Dios te ha mandado hacer y que has ido dejando para después. Hazlo esta semana, sin tardanza, antes del próximo culto.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Mamá que No lo Soltó
2 Reyes 4:8-17
Para leer en voz alta con los niños
“El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el profeta Eliseo le prometió a una señora que al año siguiente abrazaría a su propio bebé, y así pasó. Cuando el niño murió, ella corrió al profeta y no lo soltó hasta que Dios le devolvió la vida a su hijo.
- La señora de Sunem le hizo al profeta un cuartito con cama, mesa, silla y candelero. Le gustaba servir a Dios con cariño.
- Cuando su hijo murió, no se quedó sentada. Corrió enseguida al profeta y le dijo: «No te voy a dejar». No perdió tiempo, y Dios hizo el milagro.
- El rey Joás quería arreglar la casa de Dios y dijo: «¡Háganlo con cuidado y rápido!». Todos trabajaron con ganas y el templo quedó levantado.
- El rey Josías no quiso escuchar lo que Dios le decía y se metió en una pelea que no era suya. Le fue mal. Cuando Dios habla, hay que obedecer sin tardar.
- Cuando Jesús resucitó, el ángel les dijo a las mujeres: «¡Vayan pronto y díganlo!». Ellas fueron corriendo, y Jesús mismo les salió al camino.
- Dejar para mañana lo que Dios te pide hoy es peligroso: se puede perder la bendición. Cuando Dios te manda algo, ¡hazlo ya!
¿Qué cosa te piden que siempre dejas para después?
Esta semana, cuando papá o mamá te pidan algo, hazlo enseguida, sin decir «ahorita».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
