Es malo estar gravemente enfermo. Los enemigos de David se pueden alegrar, pues pueden pensar que le pueden vencer, derrotar, burlar o decir que Dios lo está castigando. Sería ese cuchicheo. Eso dicho en voz baja en contra del Salmista. Seguro que David sentía esa presión atormentadora de sus enemigos. Quizás ellos se recreaban hablando de su situación desesperada.
I. David entiende su enfermedad como un castigo de Dios provocado por algún pecado.
A. Es algo que nosotros también hacemos con frecuencia.
1. En cuantas veces es lo primero que pasa por nuestra mente.
2. Es cierto (1 Corintios 11:30) que algunas enfermedades realmente son ocasionadas por pecado "no confesado" en la vida del creyente.
3. (Juan 9:3) Dios a menudo permite que una enfermedad sea una oportunidad para mostrar Su poder y gloria.
4. Bueno es buscar que no haya en nuestras vidas un pecado no confeso.
5. Si Tú me recuerdas mi pecado, está bien; pero ¡Oh!, no me lo recuerdes cuando estés enojado contra mí, para que el corazón de Tu siervo no desmaye.
6. (Jeremías 10:24) "Oh Señor, corrígeme pero con moderación, pero no en Tu ira, para que no me destruya.
7. (Salmos 6:2) Ten misericordia de mí, Oh Jehová.
8. Se estaba desgastando.
9. Sus "huesos" le dolían constantemente.
10. David no ve ningún medio en el cielo ni en la tierra; y, por tanto, se acerca a Dios, aunque le haya herido, para que pueda sanar.
11. Apela a un Dios misericordioso en defensa de uno enojado y justo, o sea que va de Él a Él mismo.
12. David va de una característica (cualidades que distinguen a las personas) la justicia, a otra, la misericordia.
13. "Oh, Señor, sáname, porque mis huesos se estremecen".
14. Su terror había aumentado tanto que sus mismos huesos se estremecían; no sólo sentía estremecimientos en la carne; "sino en los huesos"; las columnas del "edificio humano"; estaba temblando.
15. (Salmos 6:3) Mi alma también está muy turbada.
16. El alma está turbada, lo cual es el mismo centro de la turbación.
17. La enfermedad de hoy, depresión (triste, desganado, abatido, o derribado), está en el alma, (material o invisible) la esencia de las personas.
18. Incluso estaba afectada toda su vida interior, sus emociones, intelecto y voluntad.
19. Además le parecía que el Señor "tardaba en responder".
20. ¿Cuánto más tenía que sufrir, hasta que Él en gracia le sanara?
21. (Salmos 6:4) Vuélvete, Oh Jehová, libra mi alma.
22. Cuando una petición ha alcanzado a Dios, obra sobre Dios", mueve a Dios, prevalece para con Dios enteramente para todo.
23. Sálvame por Tu misericordia.
24. Si apelamos a la justicia, ¿qué podemos decir?
25. Pero si apelamos de la misericordia podemos todavía clamar, a pesar de la inmensidad de nuestra culpa: "Sálvame por Tu misericordia".
26. Jehová libra mi alma: No es esto una prueba de que el glorioso nombre (Jehová) deja ver lleno de "consolación" (animar, calmar, confortar, tranquilizar) para el santo atribulado.
27. (Salmos 6:5) Cuando ya el cuerpo está inerte (inactivo, inmóvil) quieto; cuando ya no hay dolor, ni esperanza, ni pasión y todo se hizo polvo; "un cuerpo".
28. Dios contéstame (Salmos 6:4): libra mi alma, deja ver Tus misericordias, porque ya muerto no hay memoria, no se te puede alabar. Si vas a hacer algo, hazlo ya porque estoy cerca de ser liquidado de la tierra, y aún quiero adorarte, ¡Dios mío! Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Vamos de Él a Él mismo
Salmos 6:1-5
“Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.”
David, gravemente enfermo y rodeado de enemigos que cuchicheaban contra él, entendió su enfermedad como un castigo. No halló ayuda en el cielo ni en la tierra, y se acercó al mismo Dios que lo había herido para que lo sanara: fue de Él a Él mismo, de la justicia a la misericordia. Estos son los puntos para la semana.
- Es malo estar gravemente enfermo, y peor cuando los enemigos se alegran, cuchichean que Dios te está castigando y se recrean hablando de tu situación desesperada. David sentía esa presión atormentadora.
- David entendió su enfermedad como castigo por algún pecado, y eso es lo primero que muchas veces pasa por nuestra mente. Es cierto que algunas enfermedades vienen de pecado no confesado, y bueno es buscar que no lo haya.
- Pero Dios a menudo permite una enfermedad como oportunidad para mostrar Su poder y Su gloria. Por eso David pide: corrígeme, Señor, pero no en Tu ira, para que no desmaye el corazón de Tu siervo.
- David no ve ningún medio en el cielo ni en la tierra, y se acerca a Dios aunque lo haya herido, para que lo sane: apela de un Dios justo a un Dios misericordioso; va de Él a Él mismo.
- Su terror llegó a los huesos, las columnas del edificio humano, y al alma, centro de sus emociones, intelecto y voluntad. Además le parecía que el Señor tardaba en responder: «¿Hasta cuándo?».
- Si apelamos a la justicia, ¿qué podemos decir? Pero si apelamos a la misericordia, podemos clamar a pesar de la inmensidad de nuestra culpa: «Sálvame por Tu misericordia».
- En la muerte no hay memoria de Dios, y en el sepulcro nadie le alaba. David ora con urgencia: si vas a hacer algo, hazlo ya, porque todavía quiero adorarte, Dios mío.
Cuando te sientas culpable o abatido esta semana, no huyas de Dios: corre a Él y ora con David, «Sálvame por Tu misericordia».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
David Enfermo en la Cama
Salmos 6:1-5
Para leer en voz alta con los niños
“Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David le pide a Dios que se vuelva hacia él y lo salve, no porque David sea bueno, sino porque Dios es misericordioso. David estaba muy enfermo, le dolían los huesos, y sus enemigos se burlaban de él hablando bajito.
- Cuando David se enfermó, pensó que quizás Dios lo estaba castigando por algún pecado. Lo malo que hacemos sí trae consecuencias, y es bueno pedirle perdón a Dios pronto.
- Pero no toda enfermedad es un castigo. A veces Dios la permite para mostrar Su poder y Su gloria cuando sana a alguien.
- David estaba tan asustado que hasta sus huesos temblaban, y su corazón estaba muy triste. Le parecía que Dios tardaba mucho en contestarle.
- David no buscó ayuda en otro lado: corrió al mismo Dios. Es como el niño que, después de un regaño, corre a los brazos de su papá.
- David no dijo «sálvame porque me lo merezco». Dijo «sálvame por tu misericordia». Nadie se lo merece; Dios nos ayuda porque Él es bueno.
- David quería seguir vivo para seguir alabando a Dios. Tú también puedes darle gracias a Dios cada día por la vida y la salud que te da.
¿A quién corres primero cuando estás triste o enfermo?
Esta semana, cuando algo te duela o te asuste, ora primero: «Sálvame por tu misericordia».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
