"El que persevere hasta el fin, éste será salvo." Jesús construyó su camino poco a poco, y así se construye el nuestro: no es un camino fácil ni rápido, y lo que importa no es el día a día sino cómo llegamos al final. Lo que hay que cuidar es el corazón, porque cuando se endurece por un reproche dejamos de construir y quedamos paralizados meses o años. La historia del rey Uzías lo muestra: comenzó a los dieciséis años contando con Dios y llegó a ser altamente poderoso, pero su corazón se enalteció, quiso quemar el incienso que solo correspondía a los sacerdotes, y la lepra le brotó en la frente; fue expulsado de la casa de Dios y en su tumba escribieron "leproso es". Cuando sacamos a Dios de nuestras decisiones no recibimos sus bendiciones, sino las consecuencias de nuestros actos.
I. Jesús fue construyendo su camino poco a poco.
A. Desde el ángel a María hasta el templo a los doce años, fue marcando un paso.
1. Se acercó a la gente con fe y milagros; Judas esperaba un libertador contra Roma y no era ese el propósito.
2. Nosotros nos desesperamos y queremos la vida perfecta ya: hijos, matrimonio, trabajo.
3. Dios pudo habernos hecho como los ángeles, creados para adorarle, y nos dio libertad de escoger.
B. Lo difícil es saber cuál es su voluntad para nuestra vida.
1. Mientras más comunión, más claro el camino: en la oración, en la Palabra, en la predicación.
2. Lo importante será cómo llegamos al final; la vida no está hecha, hay que seguir construyéndola.
II. Cuidar el corazón.
A. La vida da giros inesperados; para cada momento hay que estar preparado cuidando el corazón.
1. Como iglesia somos una familia, y como en la casa surgen roces y boberías que forman revuelo.
2. Ante el problema vienen los reproches, y el corazón se amarra: es más fácil endurecerse que perdonar.
3. Jesús dijo que no traigas la ofrenda si tienes algo contra tu hermano: el corazón no está libre.
B. Siempre echamos culpa y nunca nos la echamos a nosotros.
1. Casi siempre hay culpa de ambos lados; y si no, sea uno el manso que rompe el ciclo.
2. La regla de oro y el segundo mandamiento son lo más difícil para el ser humano.
3. En la queja dejamos de construir: una semana, un mes, un año, tres años paralizados.
III. El rey Uzías: un camino que empezó bien (2 Crónicas 26:1-8).
A. Décimo rey después de David, hizo lo recto y buscó a Dios, y Dios le prosperó.
1. Fue rey a los dieciséis años; solo se explica porque Dios estaba con él.
2. Imitó el reinado de David y su fama llegó hasta la frontera de Egipto: se hizo altamente poderoso.
3. Cuando Uzías muere, Dios llama a Isaías, que ve a Dios sentado en el trono.
B. Conocer la Biblia abre el sentido y transforma en el espíritu.
1. Nos hace tomar decisiones distintas a las que traemos de crianza y de genes.
2. Criticamos cosas de nuestros padres y de adultos las repetimos; construir el camino es mejorarlo.
IV. Contar con Dios en todas las decisiones.
A. Uzías tomó en cuenta a Dios desde su juventud.
1. ¿En cuántas decisiones grandes no lo tomamos en cuenta?
2. También en las pequeñas: en cómo le hablo al prójimo sacamos a Dios y hablamos desde el yo herido.
3. Cuando sacamos a Dios, lo que viene son las consecuencias de nuestros actos, no sus bendiciones.
B. Al que nos aborrece por predicar a Cristo, a quien aborrece es al Señor (Lucas 10:16).
1. No es a nosotros a quien desechan: el que desecha al enviado desecha al que envió.
V. ¿Con qué propósito llego a la iglesia?
A. Llegar con gozo, a cantarle y a escuchar la Palabra, preguntando qué me toca aprender hoy.
1. El título de la predicación es su resumen, y se repite para que quede grabado.
2. La predicación no es para nadie en particular: es para todos, porque nadie es sabio en la totalidad.
3. ¿Para qué es la vida si no es para ir mejorando y tener un cambio de verdad?
VI. La responsabilidad hasta el final.
A. Enseñar a los nuestros para que sepan decidir si no nos tienen.
1. ¿Sabrían decir sí o no ante la tentación? No es fácil, pero esforzándonos se logra.
2. La responsabilidad se cumple hasta el fin, para que nosotros y los nuestros lleguemos al fin.
B. Quien nos escogió es un Dios soberano.
1. El mismo que escogió a Uzías y llamó a Isaías nos ha escogido a cada uno.
2. Es grande en amor y no se cansa de luchar por nosotros, pero juzga con justicia.
3. Uzías se rodeó de hombres temerosos de Dios; así debemos rodearnos nosotros.
VII. Uzías no perseveró hasta el fin (2 Crónicas 26:16-21).
A. "Cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina."
1. Quiso quemar incienso en el lugar santo, que solo correspondía a los hijos de Aarón.
2. Ochenta sacerdotes pararon al rey, porque fue Dios quien lo mandó a parar.
3. Cuando el corazón se enaltece grita "yo soy", y forja su camino sin Dios.
B. La consecuencia: lepra en la frente, donde todos la vieran.
1. En su tumba escribieron "leproso es", y lo enterraron aparte de los reyes de honor.
2. Las consecuencias llegan: a él, en el momento mismo de fallar; a nosotros, tarde o temprano.
3. Las consecuencias no son para nadie más: son para uno mismo.
VIII. Lo que Uzías llegó a hacer (2 Crónicas 26:9-15).
A. Torres, cisternas, agricultura y un ejército de trescientos siete mil quinientos hombres.
1. Máquinas inventadas por ingenieros: desde entonces existen; fue ayudado maravillosamente.
2. Todo eso está en nosotros si le creemos y vemos esa soberanía.
B. Sin fe no se ven resultados ni batallas ganadas.
1. Oramos con duda, no con la confianza de ver el resultado mañana.
2. La mujer del manto creyó que con tocarlo sanaría; esa es la fe que debemos tener.
IX. La altivez y el lugar santísimo.
A. Qué locura es la altivez y tomar decisiones a la ligera.
1. "La pastora no tiene razón, yo haré lo que yo creo": al que Dios escoge, lo escoge Él.
2. El corazón manso sabe escuchar el consejo y construir el camino que Dios quiere.
B. Al lugar santísimo solo entraba el sumo sacerdote; hoy podemos llegar hasta el altar.
1. La ofrenda no es para el ser humano ni para la pastora: se le trae a Dios, en agradecimiento.
2. Uzías fue expulsado de la casa de Dios y nunca más pudo entrar.
3. Vale la pena gastar la vida por Jesús; el mundo no da nada que llene más el corazón.
C. No descansar en la grandeza, sino seguir construyendo hasta el final.
1. Seremos probados, como Uzías lo fue ante el incienso y nosotros ante el consejo.
2. Cuando el corazón se enaltece le sigue la ruina, el dolor y las lágrimas.
3. Con la valentía con que nos levantemos a construir el camino, así veremos a Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
