"Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad." El mensaje nace de una experiencia que la expositora tuvo días antes, al despertar: un nuevo amanecer interior tan fuerte que sintió que se le iba el peso del cuerpo. De ahí sale la tesis: Dios no deja procesos a medias -los dejamos nosotros-, y cada mañana estrena misericordias que no recicla. El estudio distingue con cuidado la misericordia, que alcanza a toda la tierra, de la gracia, que es del justo; y cierra con el Salmo 30:5: por la noche el lloro, a la mañana la alegría.
I. La experiencia de la que nace el mensaje
A. Un nuevo amanecer es algo que deberíamos pedirle a Dios cada día, y deberíamos tener esa ambición.
B. El día en que llegamos a los pies de Jesús hubo un nuevo amanecer que hasta hoy se siente: dejamos de ser la vieja criatura y comenzamos una vida nueva.
C. Y hace unos días, al abrir los ojos por la mañana, todo el ser -mente, corazón, todo el sistema de la existencia- comenzó a sentir un nuevo amanecer.
D. No es una experiencia común ni de todos los días: trastocó el corazón, la mente y la voluntad.
E. Y afectar no es necesariamente malo: afecta lo que viene sobre la vida fuera de lo común, y da un impacto.
F. Fue tan fuerte que sintió, literalmente, que todo el peso del cuerpo se le iba, como si hubiera estado cargando mil libras.
II. Dios no deja procesos a medias
A. Si Dios comenzó un proceso el día en que nos convertimos, hay que entender que Dios nunca lo deja a medias. Los que dejamos las cosas a medias somos nosotros.
B. Dios trabaja con cada uno tal cual es, conforme a la necesidad que cada uno tiene. Por eso hay procesos en nuestras vidas cada día.
C. Lo que Él comenzó, lo completa. ¿Y quién detiene o camina ese proceso? Lo haces tú: por muchas predicaciones que se den, solamente lo haces tú.
D. Y es fácil dejar las cosas a medias: "hoy no puedo orar; si me pongo a orar, voy a cabecear".
E. Saquemos un momento, unas horas, un día para estar con Dios: que me hable, que me lleve, que me haga entender, que me haga conocedor.
F. Desde aquí ves hasta las nubes y no más. ¿A qué distancia está el trono de Dios? ¿Y somos capaces de atravesar el espacio y llevarle una simple oración?
G. ¿Tienes más sabiduría que cuando te convertiste? ¿Tienes más oración? Porque la sabiduría se puede terminar usando para presumir; la oración es directamente a Dios.
III. Cómo empezó
A. Se convirtió a los catorce años. Alguien que venía de fuera contó en el campo que había tenido una experiencia con Dios, y lo presentaba con palabras muy simples. Por eso llegó.
B. Después un hermano se encargó de llevarla a congregar. La iglesia se estaba levantando: era un puñadito de personas.
C. Pero la persona que primero la llevó no perseveró: su familia se levantó en contra y no hubo acuerdo; y al no haber unidad, no pudieron seguir.
D. Y si el primero que la llevó no siguió creyendo, es de lamentar dónde estará en este momento. Hay situaciones que a uno se le convierten en tristeza.
E. ¿Y qué se entiende el día en que uno se convierte? No mucho. Uno va conociendo conforme lee la palabra y conforme quien lo adoctrina lo va llevando.
F. Al convertirse no sabía lo que era una Biblia, ni lo que era la oración. Pero Dios lo va llevando a uno de su mano poderosa y lo va formando para sus propósitos.
IV. Qué es un nuevo amanecer
A. Cuando uno se convierte hay un nuevo amanecer: ya no quiere ser la antigua criatura ni seguir viviendo como antes.
B. Hay un día en que todo será claro; hay un día en que Dios te puede decir: un nuevo amanecer.
C. Cuando eso se experimenta, se da un cambio redondo: algo dentro se convierte en paz, en un respirar, en un gozo que no te quita nadie.
D. Los que cantan cambiarán su voz; no el tono -el tono sigue siendo tono y los instrumentos siguen marcando el tiempo-, sino que comienza una melodía dulce al Padre.
E. Y ese efecto será el centro de tu cuerpo, la pasión en tu mente, y tus manos dispuestas a adorarle en espíritu.
F. Habría que decirle a Dios: quiero comenzar hoy; necesito salir del estancamiento, salir de mi pensamiento, salir de lo que hay en el corazón que a Dios no le agrada.
G. Porque hasta hoy has estado viviendo con la lucha de tu carne. Y esto es interno, ahí donde nadie ve.
H. La noche no es el final. El amanecer no es instantáneo. La luz siempre va en aumento, y nuestra luz es Cristo. Dios está trabajando, aunque no lo veas claramente.
V. "Nunca decayeron sus misericordias" (Lamentaciones 3:22)
A. A Dios nunca se le caen las misericordias. Si se le cayeran, ¿creen que estaríamos bien? Si estamos de pie, es por ellas.
B. El pasaje fue escrito en un tiempo muy difícil para el pueblo de Dios, y aun así declara una verdad poderosa: Dios no nos ha destruido, porque su misericordia nos sostiene.
C. Y no depende de nuestro estado, sino de su carácter. Si pensamos que la iglesia se sostiene de nosotros, no: lo que la sostiene es el carácter de Dios.
D. Todas sus cualidades -santo, santo, santo-, su misericordia, su bondad, y sus ojos, que siempre están mirando; y Jehová cabalga por un espacio cuya medida no podemos saber.
E. "Consumido" quiere decir quemado; por sus misericordias no lo hemos sido. ¿Estás vivo hoy? Dale gracias a Dios.
F. No estamos aquí por suerte. Si piensas que estás de pie por lo astuto que eres, no: es por la misericordia y por el tiempo que Dios da.
G. Pero hay que distinguir: la misericordia está en toda la tierra, y de misericordia vive la gente.
H. El justo, en cambio, vive de la gracia: todo lo que Dios da sin que nosotros pongamos un dedo. ¿Hicimos algún gesto para convertirnos? ¿Tenemos alguna obra buena en las manos? No.
I. El justo no tiene las cosas por misericordia: las tiene por la gracia. Y un justo que tiene la gracia vive como Abraham, que fue un hombre común y levantó una nación.
VI. "Nuevas son cada mañana" (Lamentaciones 3:23)
A. Cada día es una oportunidad fresca que Dios da. ¿La aprovechamos?
B. Hay que depositar en el corazón un nuevo amanecer espiritual, porque nos acostumbramos a vivir carnal, común y mundano: se sale por estas puertas y se comienza lo mismo.
C. Se dice, se tira, se jala, como si no pasara nada. Pero pasa: los ángeles apuntan todos los días, y ese es un trabajo constante.
D. No nos cansamos de ser carnales; y el problema de eso es que no se va para ningún lado. La vida es luchar en lo espiritual.
E. Si ayer fue difícil, hoy Dios te da un nuevo comienzo. Si fallaste, su misericordia ya está disponible otra vez. Si estás cansado, Dios no se ha cansado de ti.
F. La misericordia de Dios no se desgasta, no tiene límite, no tiene fecha de expiración. No depende de cómo estés tú: depende de quién es Él.
G. Uno puede haber fallado muchas veces -fallar, que no es lo mismo que pecar-. Pero si estás hoy aquí, es porque Dios no ha terminado contigo.
H. Dios no recicla misericordia: las estrena cada mañana. Si amaneciste, es porque Dios aún cree en ti.
I. Cada día Dios comienza contigo otra vez: no te recuerda el ayer para condenarte, sino que te da el hoy para levantarte. Si arrastras lo de ayer, es porque se te antoja.
J. ¿Y para qué da esa oportunidad? Para que mejoremos y nos santifiquemos, y para demostrar con hechos las mismas cualidades que tuvieron los discípulos.
VII. "Grande es tu fidelidad"
A. Todo cambia: las emociones, las personas, las circunstancias. Pero Dios permanece fiel.
B. Según tus emociones vives: tienes coraje y peleas; quieres odiar a la humanidad y la odias. Cada cual saca las que tiene.
C. Y hay circunstancias que uno vive si las quiere vivir: si sabes que te van a hacer daño, no las tomas en cuenta. Las circunstancias las toma uno.
D. Tu estilo de vivir, lo que opinaste, lo que dijiste: lo tomas tú, con unas libertades que nos hacen olvidar que envejecemos y que las cosas se pagan.
E. Puedes confiar en Dios aunque no entiendas lo que estás viviendo.
F. La noche puede ser larga, pero no es eterna. El dolor puede ser fuerte, pero no es el final. Dios siempre tiene la última palabra: un nuevo amanecer.
G. Y ese nuevo amanecer Dios te lo puso en las manos. ¿Cuántas veces lo has aprovechado? ¿O sigues igual?
H. Si alguien siente que ha fallado, hoy hay misericordia nueva. Si está cansado, hoy hay nueva fuerza. Si perdió la esperanza, hoy Dios está amaneciendo en su vida.
VIII. Servir, no presumir
A. Nosotros nacimos para ser servidores, y venimos al Señor a componer nuestra existencia: hay que ser útil en la tierra.
B. En la tierra no se te manda que seas la persona más presumida. ¿Qué hizo Jesús con los discípulos? Les lavó los pies. Y el que lavaba los pies era el siervo.
C. Dios visitó la tierra en Cristo: la Deidad se une para venir, y nos lava con su sangre para que el Espíritu Santo esté en nuestras vidas.
D. No hay nada mejor que dormir en paz, levantarse en paz y buscar hacer el bien; si no, destrozamos nuestra existencia y queda un mal testimonio.
E. Si tú no cuidas tu vida, ¿quién te señala? Si nada lees, nada te señala; si nada lees, no oras; y si no oras, ayunas menos.
F. Está supuesto que todo justo sea conocedor de las Escrituras. Y si no se entiende lo que se enseña es porque no se lee, no se busca y no se le pone intención.
G. Qué bienestar tan grande el de quienes leen la Biblia en familia por la noche y discuten entre ellas lo leído: así se hacen conocedoras de las Escrituras.
H. Y en el altar: puedes tener la mejor voz de la iglesia, pero si cantas y no amas a los hermanos, no vas para ningún lado.
I. No es por la música ni por la letra: es cuando las manos se levantan. Y ahí tú llegas al cielo. ¿Quién te bendice? Jehová Dios. ¿Y quién te sostiene? El Espíritu Santo.
IX. "A la mañana vendrá la alegría" (Salmo 30:5)
A. El versículo muestra un contraste poderoso: la ira de Dios es momentánea.
B. Pero cuidado: por momentánea que sea, a la ira de Dios no hay marcha atrás. Estuvo lloviendo y no quedó nadie en la tierra, después de años de advertencia.
C. Su disciplina no es para destruir, sino para corregir. Y su favor es permanente: su gracia y su amor duran más que cualquier dificultad.
D. El llanto es temporal. La noche representa dolor, pruebas o tristeza; y la alegría llega con la mañana: Dios cambia el panorama.
E. La noche es real: hay llanto, hay dolor, hay incertidumbre. Ser creyente no elimina las pruebas; Dios permite noches con propósito.
F. No te sorprendas por la noche, pero tampoco te quedes viviendo en ella: en su angustia, en su carne, en su rebeldía.
G. "Estoy enfermo, no voy para la iglesia." Arrastrándonos debemos llegar adonde Dios está. ¿Y para qué? Para que Dios nos levante.
H. Lo que estás viviendo no es para siempre. Dios permite procesos, pero su favor es más grande que la prueba: la noche no es tu destino, es el camino hacia tu amanecer.
X. Aplicación
A. Pídale a Dios un nuevo amanecer, hoy, con esas palabras; y no declare final lo que Dios llamó proceso.
B. No deje su propio proceso a medias: Dios no lo deja, lo dejamos nosotros.
C. Deje de arrastrar lo de ayer: hoy no es repetición de ayer.
D. Busque la gracia, no solo la misericordia: la misericordia alcanza a toda la tierra, pero la gracia es del justo.
E. Sea servidor, no presumido, porque el que lavaba los pies era el siervo, y Jesús se hizo siervo.
F. Y no se quede a vivir en la noche: aunque sea arrastrándose, llegue adonde Dios está.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
