Yo (la pastora) no vivo de acuerdo a lo que nos hicieron, lo que quiero es que no se pierda ninguno y aprovechar la oportunidad que nos ha dado Dios. Demos ejemplo y testimonio, que seamos un libro abierto para que la gente lo vea. Que nuestros actos no pongan a la gente a huir, dejemos ver que tenemos sentimientos nobles. Si tu vives para ser generoso y cedes, no vives con ese empeño de ganar serás cualificado como generoso. Al conocimiento le gusta ganar, pero el generoso cede y al ceder no perdemos. Hay situaciones que son de todos los días, como por ejemplo cuando vamos conduciendo y llega el momento entre dos conductores, que uno tiene que ceder para que siga fluyendo el tránsito, pero si ninguno de los dos tiene esa capacidad de ceder, probablemente surgirá una discusión que puede terminar en una pelea o hasta la muerte. Esto, en muchas ocasiones se nos hace una costumbre, vivir en plena discusión y cuando llegamos a la iglesia queremos ser igual. Así se han levantado las falsas doctrinas, con hombres que aparentemente tienen un conocimiento, pero poco han edificado. A veces los hermanos se hablan con sarcasmos, el que tiene mucho conocimiento es más pronto para contestar. Me pongo a observar a los jóvenes, a ver como su vida va creciendo, no queriendo juzgarlos de acuerdo a los que yo he vivido, sino de acuerdo a lo que se está edificando, cumpliendo la voluntad del Padre. Las experiencias vividas no deben dirigir el presente, no tienen porqué repetirse si no se lo permitimos. El Pueblo no debe quedarse estancado en un conocimiento; el que edifica puede hacerlo hasta el día de su muerte, si ama. Tal vez, nos hayamos hecho grandes para los ojos de los hombres, pero, ¿Cómo nos conoce Dios? Debemos trabajar cono dice 1ra Cor. 13. Podemos estar llenos de lenguas, pero si no tenemos amor, de nada nos sirve. Podemos ser los profetas más grandes de la historia, tal vez ser como Isaías, pero si no tenemos amor, para nada edifica, es metal que resuena. Cuando nos gusta edificar, lo hacemos con muchas lágrimas. Si estamos dispuestos, el Señor rompe en nosotros ese vano conocimiento y crecemos en lo perfecto.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El conocimiento envanece, pero el amor edifica
Lucas 9:46-48
“porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande.”
Al conocimiento le gusta ganar, pero el generoso cede, y al ceder no perdemos. Muchos se han hecho grandes a los ojos de los hombres, pero sin amor nada edifica; lo que importa es cómo nos conoce Dios. Estos son los puntos para la semana.
- No vivimos de acuerdo a lo que nos hicieron: queremos que no se pierda ninguno. Seamos un libro abierto, que nuestros actos no pongan a la gente a huir, y dejemos ver que tenemos sentimientos nobles.
- Como dos conductores en el tránsito: si ninguno tiene la capacidad de ceder, surge una discusión que puede terminar en pelea o hasta en muerte. Muchos viven en plena discusión y llegan a la iglesia queriendo ser igual.
- Así se han levantado las falsas doctrinas: con hombres que aparentemente tienen conocimiento, pero poco han edificado. Entre hermanos, el que tiene mucho conocimiento suele ser el más pronto para contestar con sarcasmo.
- Las experiencias vividas no deben dirigir el presente, y no tienen por qué repetirse si no se lo permitimos. El pueblo no debe quedarse estancado en un conocimiento; el que ama puede edificar hasta el día de su muerte.
- Tal vez nos hayamos hecho grandes para los ojos de los hombres, pero la pregunta es cómo nos conoce Dios. Hay que trabajar como enseña 1 Corintios 13, donde sin amor nada tiene valor.
- Podemos estar llenos de lenguas o ser profetas como Isaías, pero sin amor somos metal que resuena. Cuando nos gusta edificar lo hacemos con lágrimas, y el Señor rompe en nosotros el vano conocimiento para crecer en lo perfecto.
Esta semana, cuando surja una discusión en la casa, en el trabajo o en la iglesia, cede tú primero y responde sin sarcasmo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Niño al Lado de Jesús
Lucas 9:46-48
Para leer en voz alta con los niños
“porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el que se hace pequeño, el que no presume ni quiere ser el primero, es el más grande para Dios. Los discípulos discutían por ver quién era el más importante, y Jesús tomó a un niño y lo puso a su lado.
- Saber muchas cosas es bueno, pero si lo usas para ganarles a todos y hacer sentir mal a otros, no sirve. El amor es lo que construye.
- Cuando dos carros llegan a la vez, uno tiene que dejar pasar al otro. Si ninguno cede, hay choque o pelea. Contigo pasa igual: ceder no es perder.
- Cuando alguien te hace algo feo, no tienes que vivir enojado por eso. Jesús quiere que no se pierda nadie, ni siquiera el que te molestó.
- A veces el que más sabe es el más rápido para contestar feo o burlarse. Pero Dios mira el corazón, no cuánto sabes.
- Puedes cantar bonito, saberte muchos versículos o hablar muy bien, pero si no tienes amor, eres como una lata que solo hace ruido.
- Ser pequeño es dejar que otro vaya primero, compartir y no presumir. Así es como Jesús mide quién es grande.
¿En qué momento te cuesta dejar que otro gane o vaya primero?
Esta semana, una vez cada día, deja que otro escoja o vaya primero.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
