Objetivo del estudio: Que todos sepan que la falta de fe nos aleja de Dios. Aún cuando podemos vivir y hacer lo que sea, sin fe no somos nada. No pensemos que podemos llevar una vida sin fe, ni sobrevivir sin ella, ni tampoco pensemos que se nos hará fácil el estar victoriosos sin la Fe. Nuestro vivir debe ser en la Fe. Si la Fe nos ha abandonado es porque en un momento de nuestras vidas la dejamos en un lugar y quedó metida entre espinos, porque dudamos y no creímos que Dios iba a hacer en nosotros. Regresemos!!!! Regresemos al lugar y tomémosla de nuevo!!! La Fe es para TODO en nuestras vidas. Es fácil dejar la Fe porque nosotros mismos acostumbramos a huir. La Fe tiene que venir de mí, de mi interior. Muchos caminan dando cantazos en la tierra, en ocasiones llorando y clamando porque la Fe se les fue. No seas tú uno de ellos. ¡Tu FE es todo!
Detrás de Jesús caminaba mucha gente, pero Jesús podía medir si las personas que le seguían iban a ser triunfadoras, midiendo la capacidad de su Fe. Hagamos un pequeño examen de como somos. Cuando llega la tempestad a nuestras vidas empezamos a gritar, nos desesperamos, procuramos que otras personas se enteren de lo que nos pasa, en vez de poner en práctica la Fe y orar sabiendo que el Señor es el que tiene el control de todo. Según el relato bíblico de Marcos 4: 35-41, Jesús va y se monta en una barca y duerme porque estaba cansado. De pronto empieza el viento a soplar. Así mismo ocurre en nuestras vidas, cuando el viento de la lucha, ataque, sufrimiento, etc. empieza a soplar es contra mi barca para hundirla. Entonces, llega a nuestras vidas el susto, el miedo. Ese miedo que cuando se apodera no nos deja ver a Dios y nos hace perder todo lo que es vida. Pero la Fe, ¡nos hace pensar que nada mal nos va a ocurrir! Debemos empezar a entender cuan humanos somos y romper con todo lo que viene para robarnos y morir a nosotros mismos para que la Fe crezca. ¡Qué pena es saber que mientras más sigue pasando el tiempo, menos la gente le cree a Dios! En el Salmos 121:3-4, vemos que no viene de Dios el que tú resbales. Jehová no duerme, El me guarda y me libra de todo mal. Jehová esta a mi lado, en muchas ocasiones le hemos sido infieles a Dios, pero Él sigue siendo fiel. El miedo nos roba la Fe. Fíjate que, para siempre es el cuidado de Dios hacia ti. ¡BENDITO SEA EL QUE NOS LLAMÓ! Veamos otro ejemplo de Fe en Marcos 5:25-34; ¿Por qué tu Fe no se puede ejercitar como la fe que tuvo la mujer con el flujo de sangre? La Fe dice: "Si yo me acerco a El, El va hacer algo en mí." Cuando un hombre y una mujer tienen Fe, Dios se agrada de ellos. Cuando no tenemos Fe vivimos nerviosos y desesperados, pero la fe de esta mujer la hizo, ¡Libre, Salva, y Ganadora! Cuando buscamos el consuelo en la tierra nos va peor, por eso, mi consuelo tiene que venir de lo alto. Otro ejemplo de fe parecido al primero lo podemos ver en Marcos 6:45-52. ¿Por qué al hombre le es tan natural el dudar? ¿Por qué se nos muere la Fe? Es porque a nosotros nos gusta ser víctimas para escapar de nuestra realidad y no activar la fe. Podemos ver que en Marcos el corazón de los discípulos estaba endurecido, y por tal razón no creían, como les pasa a muchos hoy día. Nuestra Fe mueve a Dios y entonces el poder sale de Él. El Maestro nos llamó para que caminemos por la tempestad, para que nos enfrentáramos a nuestra realidad. Si yo no le creo a Dios El no se mueve. Si yo me acerco a Dios tengo que creerle, porque sería triste que el Señor nos diga: hombre de poca Fe, ¿Por qué dudaste? Mateo 14: 31 Hebreos 11: 6 Procuremos que este mundo no nos endurezca el corazón, porque el Diablo ha buscado endurecer nuestro corazón para que de él no mana la vida en nosotros. Prov. 4: 23 Cuando nuestro corazón se contamina la Fe no se activa. Entonces, ¡qué difícil sería conquistar a Dios porque para lograr esto se tiene que tener Fe! Aunque nada vea, tengo que seguir creyendo. Juan 20: 29 No es lo que mis ojos ven. Es, ¡En quien he puesto mi confianza! El nos llamó, he hizo un compromiso contigo y conmigo para toda la vida. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La falta de Fe es la que te aleja de Dios. Por lo tanto
Marcos 4:35-41
“Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”
Sin fe no somos nada, aunque podamos vivir y hacer lo que sea. Si la fe se nos fue, es porque la dejamos metida entre espinos cuando dudamos de que Dios iba a obrar; hay que regresar a ese lugar y tomarla de nuevo. Estos son los puntos para la semana.
- Detrás de Jesús caminaba mucha gente, y Él medía quién iba a triunfar por la capacidad de su fe. Cuando llega la tempestad, muchos gritan y se desesperan en vez de orar sabiendo que el Señor tiene el control.
- Jesús dormía en la barca cuando empezó a soplar el viento. Así sopla contra nuestra barca el viento de la lucha y del sufrimiento, y el miedo que se apodera no nos deja ver a Dios.
- El miedo nos roba la fe. Pero Jehová no duerme: Él me guarda y me libra de todo mal, y aunque muchas veces le hemos sido infieles, Él sigue siendo fiel.
- La mujer del flujo de sangre dijo: si me acerco a Él, Él va a hacer algo en mí. Esa fe la hizo libre, salva y ganadora. El consuelo tiene que venir de lo alto, no de la tierra.
- Se nos muere la fe porque nos gusta ser víctimas para escapar de la realidad. Los discípulos tenían el corazón endurecido y no creían; el Maestro nos llamó a caminar por la tempestad.
- El diablo busca endurecer el corazón para que de él no mane la vida. Guardemos el corazón, porque cuando se contamina la fe no se activa, y sin fe es imposible agradar a Dios.
- Aunque nada vea, tengo que seguir creyendo. No es lo que mis ojos ven, sino en quién he puesto mi confianza: Él hizo un compromiso con nosotros para toda la vida.
La próxima vez que sople el viento en tu barca, antes de contárselo a nadie, llévaselo al Señor en oración y dile que confías en Él.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Jesús Duerme en la Barca
Marcos 4:35-41
Para leer en voz alta con los niños
“Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús les preguntó a sus amigos por qué tenían tanto miedo y por qué no confiaban en Él. Ellos iban en una barca, se levantó una tormenta con olas enormes, y Jesús estaba dormido en la parte de atrás.
- Los discípulos gritaron: «¡Maestro, nos vamos a hundir!». Jesús se levantó, le habló al viento y al mar, y todo se quedó quieto.
- A veces en tu vida también sopla viento fuerte: un problema en casa, una pelea, algo que te da miedo. Eso es como la tormenta contra la barca.
- El miedo es como un ladrón: te roba la fe y no te deja ver a Dios. Pero Dios nunca se duerme; Él te cuida de día y de noche.
- Una mujer enferma pensó: «Si toco a Jesús, me voy a sanar». Se acercó con fe y Jesús la sanó. Tú también puedes acercarte a Jesús cuando tengas miedo.
- Cuidado con el corazón duro. Si dejas que el enojo y las dudas se queden adentro, te cuesta creerle a Dios. Guarda tu corazón limpio.
- Aunque no veas a Jesús con tus ojos, Él está contigo en la barca. Creerle aunque no veas es lo que agrada a Dios.
¿Qué cosa te da miedo a ti?
Esta semana, cada vez que sientas miedo, di en voz bajita: «Jesús, yo confío en Ti».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
