Cuando a alguien se le advierte sobre algo y se hace de la vista larga es porque no quiere tropezar con la
verdad o no le importa. 2 Crónicas 24: 1 9 La labor del profeta es para amonestar, pero está en nosotros prestar o
no oído a lo que el profeta dice. Cuando estamos tan metidos en lo nuestro no queremos hacer otra cosa sino solo
lo que está en nuestra mente. Pero, Jehová trae primero la amonestación y luego es que vienen sus juicios y los
juicios no nos gustan. Él hace todo con justo juicio, dará una medida de juicio de acuerdo a nuestros hechos. Dios
no calla, siempre está dispuesto a hablar a nuestras vidas, quiere que entendamos su voz, que conozcamos sus
propósitos. Antes de crear el cielo y la tierra ya había pensado en nosotros, había escrito para nosotros. Pero, el
problema humano es no hacer caso, ser obstinado, no escuchar. Nos gusta hacer y caminar de acuerdo a lo que
nuestro pensamiento nos dicta. Aun cuando tenemos al profeta no somos dados a oírle sino a arroparnos en
nuestros propios pensamientos que nos tienen cautivos.
Si te has fijado bien, en esta vida la gente vive mintiendo, todo es una mentira, es más fácil escudarse detrás
de las mentiras que encarar la verdad. A muy poca gente le gusta la verdad. La mayoría lucha todo el tiempo
para aparentar y lucir bien ante los hombres. No hay momento en ellos para sentarse a escuchar una amonestación
que venga de Dios. ¿Cuánto tiempo sacamos pcva analizar nuestro andar, nuestra vida? Si nos detuviéramos un
poco a pensar en las consecuencias de las decisiones que tomamos, nos iría mejor. Hermano, está escrito para
nuestra vida lo que debemos hacer.
Aquellos reyes Josafat y Ocozías, venían a gobernar un pueblo que no era de ellos sino de Dios. Era grande
el esplendor en el que Dios le permitía vivir, entonces ¿por qué querían ir más le jos pensando que el pueblo era de
ellos? Era mucha ingratitud de su parte. A veces buscamos lo que es bueno para nosotros, pero siempre debemos
pensar que nuestras decisiones no afecten, dañen o hagan suf rir a otros. Es fácil ser egoísta y pasa jero en la vida.
No se puede vivir por la apariencia o mirando lo que es bueno solo para uno. Jesús nunca pensó así, no miró lo
que era bueno para Él sino lo que iba a ser bueno para nosotros. Entonces hay que ver cómo es que debemos
actuar y para eso tenemos que tener una entrega completa. No siempre vamos a escoger lo que nos luce me jor.
Nunca se toma una decisión aunque nos llevemos al mundo entero de frente. El ojo, lo que la gente ve, la
apariencia es para el momento, para el que dirán. El que piensa bien va a tener una buena siembra para el mañana
porque no vive solo para lo que es el presente sino que piensa en el futuro, piensa en los demás.
¿Que es lo que Dios demanda para nosotros? Tenemos que saber. La apariencia dice otra cosa, estar como
todo el mundo. ¡Qué peligroso es eso! Si no nos damos cuenta se comienza a caminar como Ocozías, Acab y
Jezabel, participando de la impiedad. Fue así que el rey Josafat se unió a Ocozías. Con el impío nunca hay unión
sino que compañeros somos de los que temen a Jehová, con ellos tenemos un mismo hablar. Salmos 1 19: 63
Dios frustra los planes del hombre, pero cuando se sigue insistiendo Dios de ja que el hombre haga. En
muchas ocasiones el profeta amonesta, pero no puede redargüir. Para que seamos redargüidos tenemos que tener
un buen oído. Josafat sabía de la in justicia que había en Acab. 2 Crónicas 19: 2 Hay que pensar que lo que
hacemos hoy traerá consecuencias mañana. Si no hacemos justicia en nuestro presente, ¿qué será entonces de
nuestro futuro? Con el impío nunca se hace lazo. Ya el profeta había advertido. El profeta había dicho que no
iban a ganar aquella batalla. El rey Acab no amaba a Jehová.
El mundo se conquista predicando el arrepentimiento. No se puede bregar en nadie sino hay un
arrepentimiento en su vida. Josafat vivió unos 60 años cuando era para vivir más tiempo, pero no lo pudo hacer
porque hizo alianza con el impío. Lo malo que se hace en el presente provocará pérdida en el futuro. El que no
vive conforme al plan de Dios vive muy poco. Por eso, el reinado de Judá se fue a pique como un barco. ¿Por
qué hundirse y entrar en cautiverio e ir en descenso cuando es nuestro el que vivamos de gloria en gloria? Lo
malo que hagamos en nuestro presente hará que sean muchos lo que se vean af ectados. Se es tan egoísta
destruyendo todo lo que Dios ha puesto en nuestras manos. Se termina en cautiverio y en calamidad. Cuando no
sabemos luchar nuestro presente no vamos a obtener un futuro. Luchemos, aprendamos de esto y ganaremos.
Josafat solo veía que ellos eran reyes y no veía lo que Jehová. Le llegó el descenso, lo malo para el pueblo
como consecuencia de hacer amistad y unidad con el impío. Él estaba viendo el reinado y no el mal. No hizo un
recuento de todo lo malo, ni de la impiedad que había destruido a Acab. Así también a veces de jamos de pensar y
solamente nos guiamos por lo que nuestros ojos quieren. Para Israel no había pacto sino para Judá por amor a
David. Dios hace pacto y escoge al que Él quiere. Dios sí conoce nuestro corazón por eso tenemos que cuidarlo
para que sea perf ecto para con Él y seamos capaces de cumplir con los propósitos de Dios.
No vivamos conforme a lo que aprendemos de los hombres y no conforme a Dios. No somos seres solos sino
que nuestras decisiones van a afectar a todos los que están a nuestro alrededor. Tenemos que entender que de
acuerdo a cómo vivamos es lo bueno o lo malo que haremos a los que están a nuestro alrededor. No se puede
obrar de acuerdo a lo que se piensa, sino para hacer bien. No queremos •lágrimas en el mañana.
Joram con mucha crueldad mató a sus hermanos en vez de fortalecerlos y cuidarlos. Vio la grandeza,
señorío, poderío, riquezas y le vino la ambición. En él no había amor. Por eso, Israel estaba arruinado y Judá se
contaminó. El santo tiene que aborrecer lo del impío. No nos unamos a los pecados de los demás. La ambición
de Acab fue la herencia que se le dejó a Joram. Capitulo 22: 10, 24:19 Le envió Jehová los profetas, pero ellos
no escucharon. La misión del profeta es para que el pueblo se vuelva a Jehová, para que haya arrepentimiento de
aquello que es malo, para que escuchen la voz de Jehová.
El que se enlaza con el impío el futuro le debe preocupar. Para el impío la impiedad, pero para el santo la
santificación. No querer la impiedad es una guerra de todos los días. A veces pensamos que la grandeza es lo
me jor aquí en la tierra, queremos entretener las miradas y no queremos ver y pensar en lo que en verdad tenemos
que pensar. En la impiedad hay vergüenza, dolor, feas marcas y no entendemos que hacer lazo con el impío es
llorar mucho y no habrá quien nos libre del mal. Esco jamos bien, esco jamos lo me jor. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
