Mega Zoé
Estudio #0414

Mis tiempos los tiene Dios en su mano

Mis tiempos los tiene Dios en su mano enseña a perseverar en la oración y caminar con sabiduría espiritual.

Antiguo TestamentoSalmos13 min lectura

PASTORA CRlJZ

4 (a} IO DI•: OCTUIUU� 2005

Temn: "Mis Tiempos Los Tiene Dios En Su Mnno." -Salmos 31:15

l Jny <listintos tiempos y cada tiempo es importante. En cada uno de nuestros tiempos Dios quiere hacerse presente.

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tiempo. En muchas ocusio11es lo que ol111os, vemos y leernos quisiérnmos que se hugu y colocurnm1 uhl. ()ueremos

hucer y vivimos ugiluuos, pero ul que üios csco�ió no huy hombre que lo uclengu. Si algo uebcmos enlcndcr es que

nuestros tiempos cstún en la mano ue Dios y es El quien hace que se cumplan. No poucmos estar confundidos porque

no es hueno para nadie. Como le prestamos tanto oído a lo que vemos y escuchamos comcnznmos a pclcnr con el aire.

con lnH circunstancins. n dnr puf'ios n cicgnH en vez de seguir el cr11nino que tenemos que caminnr. CuidémnnoH de lo

que cR nucHtrn hntnlln y 110 noR cng:it1cmoH mir:mdo n lo que eHIÚ a 1111eHlm alrededor. A veccH prctendemoH nrrcglnr

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tiempos los llcvu Dios conlrolúndolos siempre. En buc11us munos hemos cuido. ¿En 4uién hus creído; en 4uicn

descansas? A veces es en nuestras fuerzas, en nuestra listería, pero de pronto desaparecen. Tenemos que decir como

David: "Señor, en tu mano están mis tiempos." Confiemos en El que nos llamó, Quien nos llamó por nuestro nombre.

Al hombre le gusta usar su propia fuerza y tomar sus propias decisiones, pero hay un poder que no lo puede dar

sino Dios y a Él nos hemos entregado. Ese poder tiene que dominar nuestra vida para no temer al día presente ni al

futuro. Porque nuestros tiempos Él los conoce mejor que nosotros. Despertamos a enfrentamos a lo que nos toca vivir

desconociendo los tiempos, pero el Dios que controla nuestra vida, Ése sí que sabe todo sobre nosotros. Creemos en un

Cristo bueno y maravilloso, no nos pertenecemos a nosotros mismos. Pero a veces actuamos como si no le

perteneciéramos. Ya no vivo yo, vive Cristo en mí. Nuestros tiempos no nos corresponden a nosotros, sino a Dios.

Jesús vino a buscar las almas que estaban perdidas, vidas voluntariosas e inquietas que Jesús las tiene que dirigir.

Dejemos que Jesús cuide nuestra alma y Él lo va a hacer. Somos como un reloj, tenemos un tiempo. Quisiéramos

saber la hora de ese reloj, pero mientras seamos dóciles para el Señor, Él va a ir dirigiéndonos. No podemos ser

cómodos porque nos detenemos y dejamos de hacer. Nuestras vidas no pueden ser vanas porque vivir así es vivir para

nosotros, para lo común, para defendemos. Si somos separados para Dios y comenzamos a vivir para el Dios que nos

llamó vamos a saber que no estamos viviendo la vida en vano. Dios será el que nos librará y Él lo quiere hacer. No

nos dediquemos a pelear con las enfermedades, porque nos detenemos. Sigamos caminando marcando el reloj de

nuestra vida. Cuando uno se detiene no alcanza lo que Dios tenía en planes. Si nos detenemos en las cárceles de

nuestra vida no alcanzamos. Estar peleando con los demás nos detiene y nos entretiene. Dios se encargará de nuestros

enemigos. Alrededor nuestro hay grandes peligros y riesgos, pero veremos como Dios obra a nuestro favor.

Génesis 19:16 Como le sucedió a Lot en Sodoma, el enemigo siempre ha querido ponemos a temblar en el

momento dificil y dejarnos en pánico, pero nosotros tenemos un Refugio, a Alguien que lucha, que intercede delante

del Padre por nosotros. Estamos viviendo en el Sodoma y Gomorra de nuestros tiempos, pero tenemos una esperanza.

Vivimos en los mismos tiempos de maldad, de pecado, pero nosotros no somos de este mundo. El mal y las malas

circunstancias vendrán en lo escondido, detrás de la puerta para que le abramos y enseñorearse de nosotros, pero

tenemos que entender que nuestro Dios nos va a librar del mal y del pecado. Job era un hombre justo y tuvo que

padecer como nosotros, pero vio la grandeza de Dios y así la tenemos que ver nosotros. Job vivió sus circunstancias y

su día malo, pero no murió sino que vio a Dios más grande porque sus tiempos también estaban en las manos de Dios.

El tiempo de Lot también estaba en las manos de Dios quien envió ángeles para que lo libraran cuando Dios iba a

destruir. Dios mostró su misericordia porque sus tiempos estaban en la mano de Dios. Dios quiso salvar a Lot.

Abraham oro por él y Dios quiso salvarlo. Porque si Dios no quiere salvamos no hay oración que valga, como le pasó

a Saúl que fue desechado por Dios. Lot también había creído en Dios. Se quemó Sodoma y Gomorra, pero no Lot.

Cuando nuestro enemigo llega para destruimos tenemos que gustar de la misericordia de Dios como gustó Lot.

1 Samuel 17:37 Dios llama lo que parece insignificante. David había conocido a Dios siendo un pastor de ovejas.

Vivamos lo que tenemos que vivir, porque ahí es donde vamos a conocer lo poderoso que es Dios. En nuestras

pequeñeces aprendemos a luchar para los problemas grandes, porque nuestros tiempos están en la mano de Dios. Había

un Goliat fuerte y poderoso, pero también había un David que sabía en quién había creído. No estaba en la mente de

Saúl quién era David. El mismo Dios que ayudó a David para vencer con los osos y los leones lo ayudaría a vencer a

aquel gigante. No nos debe preocupar el mañana, Dios no se hace pequeño; Él es grande.

Daniel 3:27 Estos jóvenes hebreos estaban encargados de los negocios de Nabucodonosor, pero nunca se

inclinaron ante la estatua. Nunca nos inclinemos a lo que es el pecado, la idolatría. Todos se sentaron a ver aquel

espectáculo a cuenta de estos jóvenes, pero Dios conocía sus tiempos y estaban en las manos de Quien los cuidaría y

los libraría. Ese es el mismo Dios nuestro. Nuestros tiempos los lleva Dios en sus manos. El Padre nos hizo morada

en el Cielo. Entonces, ¿por qué vivimos en tantas quejas? No tengamos tanto miedo.

Hechos 5:18-19 Los apóstoles habían conocido la vida en Cristo Jesús así que tenían que ir hablando de esa vida.

Los encarcelaron, pero sus tiempos estaban en la mano de Dios. Dios conocía los tiempos de cada uno de ellos.

Cuando el ángel los sacó de la cárcel no le dijo que se escondieran sino que fueran al pueblo a hablar de esa vida que

ellos habían escogido; esa vida que también nosotros hemos escogido. Nuestra preocupación debe ser llegar donde

tenemos que llegar. Cuando se levantan celos contra nosotros queremos defendemos, pero no lo debemos hacer porque

entonces comienza la murmuración y dejamos de hacer. Sigamos caminando.

Hechos 27: 20-24 Dios iba a hacer que Pablo cumpliera sus tiempos a pesar de que el mar se lo quería tragar. Hay

gente especial en esta tierra y somos nosotros. La vida de cada justo la tiene Dios en sus manos. Nosotros tenemos que

llegar a tierra. Aun estando la tempestad, la guerra, la idolatría, los leones o los osos, en las manos del Dios a quien le

servimos están nuestros tiempos. No debemos temer porque Él saldrá y nos librará. Nuestro sustento no es la gran

nave, sino el Dios que tiene nuestros tiempos en sus manos, entonces no temeremos mal alguno. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz