PASTORA CRlJZ
4 (a} IO DI•: OCTUIUU� 2005
Temn: "Mis Tiempos Los Tiene Dios En Su Mnno." -Salmos 31:15
l Jny <listintos tiempos y cada tiempo es importante. En cada uno de nuestros tiempos Dios quiere hacerse presente.
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nuestros tiempos cstún en la mano ue Dios y es El quien hace que se cumplan. No poucmos estar confundidos porque
no es hueno para nadie. Como le prestamos tanto oído a lo que vemos y escuchamos comcnznmos a pclcnr con el aire.
con lnH circunstancins. n dnr puf'ios n cicgnH en vez de seguir el cr11nino que tenemos que caminnr. CuidémnnoH de lo
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tiempos los llcvu Dios conlrolúndolos siempre. En buc11us munos hemos cuido. ¿En 4uién hus creído; en 4uicn
descansas? A veces es en nuestras fuerzas, en nuestra listería, pero de pronto desaparecen. Tenemos que decir como
David: "Señor, en tu mano están mis tiempos." Confiemos en El que nos llamó, Quien nos llamó por nuestro nombre.
Al hombre le gusta usar su propia fuerza y tomar sus propias decisiones, pero hay un poder que no lo puede dar
sino Dios y a Él nos hemos entregado. Ese poder tiene que dominar nuestra vida para no temer al día presente ni al
futuro. Porque nuestros tiempos Él los conoce mejor que nosotros. Despertamos a enfrentamos a lo que nos toca vivir
desconociendo los tiempos, pero el Dios que controla nuestra vida, Ése sí que sabe todo sobre nosotros. Creemos en un
Cristo bueno y maravilloso, no nos pertenecemos a nosotros mismos. Pero a veces actuamos como si no le
perteneciéramos. Ya no vivo yo, vive Cristo en mí. Nuestros tiempos no nos corresponden a nosotros, sino a Dios.
Jesús vino a buscar las almas que estaban perdidas, vidas voluntariosas e inquietas que Jesús las tiene que dirigir.
Dejemos que Jesús cuide nuestra alma y Él lo va a hacer. Somos como un reloj, tenemos un tiempo. Quisiéramos
saber la hora de ese reloj, pero mientras seamos dóciles para el Señor, Él va a ir dirigiéndonos. No podemos ser
cómodos porque nos detenemos y dejamos de hacer. Nuestras vidas no pueden ser vanas porque vivir así es vivir para
nosotros, para lo común, para defendemos. Si somos separados para Dios y comenzamos a vivir para el Dios que nos
llamó vamos a saber que no estamos viviendo la vida en vano. Dios será el que nos librará y Él lo quiere hacer. No
nos dediquemos a pelear con las enfermedades, porque nos detenemos. Sigamos caminando marcando el reloj de
nuestra vida. Cuando uno se detiene no alcanza lo que Dios tenía en planes. Si nos detenemos en las cárceles de
nuestra vida no alcanzamos. Estar peleando con los demás nos detiene y nos entretiene. Dios se encargará de nuestros
enemigos. Alrededor nuestro hay grandes peligros y riesgos, pero veremos como Dios obra a nuestro favor.
Génesis 19:16 Como le sucedió a Lot en Sodoma, el enemigo siempre ha querido ponemos a temblar en el
momento dificil y dejarnos en pánico, pero nosotros tenemos un Refugio, a Alguien que lucha, que intercede delante
del Padre por nosotros. Estamos viviendo en el Sodoma y Gomorra de nuestros tiempos, pero tenemos una esperanza.
Vivimos en los mismos tiempos de maldad, de pecado, pero nosotros no somos de este mundo. El mal y las malas
circunstancias vendrán en lo escondido, detrás de la puerta para que le abramos y enseñorearse de nosotros, pero
tenemos que entender que nuestro Dios nos va a librar del mal y del pecado. Job era un hombre justo y tuvo que
padecer como nosotros, pero vio la grandeza de Dios y así la tenemos que ver nosotros. Job vivió sus circunstancias y
su día malo, pero no murió sino que vio a Dios más grande porque sus tiempos también estaban en las manos de Dios.
El tiempo de Lot también estaba en las manos de Dios quien envió ángeles para que lo libraran cuando Dios iba a
destruir. Dios mostró su misericordia porque sus tiempos estaban en la mano de Dios. Dios quiso salvar a Lot.
Abraham oro por él y Dios quiso salvarlo. Porque si Dios no quiere salvamos no hay oración que valga, como le pasó
a Saúl que fue desechado por Dios. Lot también había creído en Dios. Se quemó Sodoma y Gomorra, pero no Lot.
Cuando nuestro enemigo llega para destruimos tenemos que gustar de la misericordia de Dios como gustó Lot.
1 Samuel 17:37 Dios llama lo que parece insignificante. David había conocido a Dios siendo un pastor de ovejas.
Vivamos lo que tenemos que vivir, porque ahí es donde vamos a conocer lo poderoso que es Dios. En nuestras
pequeñeces aprendemos a luchar para los problemas grandes, porque nuestros tiempos están en la mano de Dios. Había
un Goliat fuerte y poderoso, pero también había un David que sabía en quién había creído. No estaba en la mente de
Saúl quién era David. El mismo Dios que ayudó a David para vencer con los osos y los leones lo ayudaría a vencer a
aquel gigante. No nos debe preocupar el mañana, Dios no se hace pequeño; Él es grande.
Daniel 3:27 Estos jóvenes hebreos estaban encargados de los negocios de Nabucodonosor, pero nunca se
inclinaron ante la estatua. Nunca nos inclinemos a lo que es el pecado, la idolatría. Todos se sentaron a ver aquel
espectáculo a cuenta de estos jóvenes, pero Dios conocía sus tiempos y estaban en las manos de Quien los cuidaría y
los libraría. Ese es el mismo Dios nuestro. Nuestros tiempos los lleva Dios en sus manos. El Padre nos hizo morada
en el Cielo. Entonces, ¿por qué vivimos en tantas quejas? No tengamos tanto miedo.
Hechos 5:18-19 Los apóstoles habían conocido la vida en Cristo Jesús así que tenían que ir hablando de esa vida.
Los encarcelaron, pero sus tiempos estaban en la mano de Dios. Dios conocía los tiempos de cada uno de ellos.
Cuando el ángel los sacó de la cárcel no le dijo que se escondieran sino que fueran al pueblo a hablar de esa vida que
ellos habían escogido; esa vida que también nosotros hemos escogido. Nuestra preocupación debe ser llegar donde
tenemos que llegar. Cuando se levantan celos contra nosotros queremos defendemos, pero no lo debemos hacer porque
entonces comienza la murmuración y dejamos de hacer. Sigamos caminando.
Hechos 27: 20-24 Dios iba a hacer que Pablo cumpliera sus tiempos a pesar de que el mar se lo quería tragar. Hay
gente especial en esta tierra y somos nosotros. La vida de cada justo la tiene Dios en sus manos. Nosotros tenemos que
llegar a tierra. Aun estando la tempestad, la guerra, la idolatría, los leones o los osos, en las manos del Dios a quien le
servimos están nuestros tiempos. No debemos temer porque Él saldrá y nos librará. Nuestro sustento no es la gran
nave, sino el Dios que tiene nuestros tiempos en sus manos, entonces no temeremos mal alguno. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Mis tiempos los tiene Dios en su mano
Salmos 31:15
“En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.”
Hay distintos tiempos, y en cada uno Dios quiere hacerse presente. Nuestros tiempos no nos corresponden a nosotros: están en la mano de Dios. Estos son los puntos para llevarlos toda la semana.
- Vivimos agitados, prestándole oído a todo lo que vemos y escuchamos, y terminamos peleando con el aire. Cuidémonos de cuál es nuestra batalla y sigamos el camino que nos toca caminar.
- ¿En quién descansas? A veces en nuestras fuerzas y en nuestra listeza, pero de pronto desaparecen. Hay que decir como David: «Señor, en tu mano están mis tiempos», y confiar en el que nos llamó por nuestro nombre.
- No nos pertenecemos a nosotros mismos. Somos como un reloj que tiene su tiempo; no sabemos la hora, pero mientras seamos dóciles al Señor, Él nos va dirigiendo. El que se acomoda y se detiene no alcanza lo que Dios planeó.
- No nos detengamos peleando con las enfermedades ni con los demás, porque eso nos detiene y nos entretiene. Dios se encargará de nuestros enemigos; nosotros sigamos caminando, marcando el reloj de nuestra vida.
- Dios envió ángeles a sacar a Lot de Sodoma: se quemó la ciudad, pero no Lot. Vivimos en la Sodoma y Gomorra de nuestros tiempos, pero no somos de este mundo, y Dios nos va a librar del mal y del pecado.
- David aprendió con osos y leones a vencer a Goliat, y los jóvenes hebreos nunca se inclinaron ante la estatua. En nuestras pequeñeces aprendemos a luchar para lo grande, porque el Dios que los libró es el mismo nuestro.
- El ángel sacó a los apóstoles de la cárcel para que fueran a hablar, no a esconderse, y a Pablo el mar no se lo tragó. Nuestro sustento no es la gran nave, sino el Dios que tiene nuestros tiempos.
Cuando esta semana se levanten celos o comentarios en tu contra, no te defiendas ni murmures: di «en tu mano están mis tiempos» y sigue caminando.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Reloj de Mi Vida
Salmos 31:15
Para leer en voz alta con los niños
“En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: todos mis días están en la mano de Dios. La pastora dijo que somos como un reloj: no sabemos qué hora marca, pero el reloj de nuestra vida lo tiene Dios en su mano.
- A veces vivimos apurados y preocupados por todo lo que vemos. Pero no tienes que pelear con el aire: Dios sabe lo que viene mañana.
- Tú no eres el dueño de tu reloj. Si obedeces a Dios y te dejas guiar, Él te lleva paso a paso. Si te quedas cómodo, te pierdes lo que Él planeó.
- Pelear con otros te detiene. Si alguien te molesta, no te pongas a pelear ni a hablar mal de él: sigue haciendo lo bueno y deja que Dios se encargue.
- Lot vivía en una ciudad muy mala, y Dios mandó ángeles a sacarlo antes de que se quemara. La ciudad se quemó, pero Lot no. Lo malo tiene consecuencias, pero Dios cuida a los suyos.
- David cuidaba ovejas y peleó con osos y leones antes de pelear con el gigante Goliat. En las cosas pequeñas de hoy aprendes a confiar en Dios para las grandes.
- Tres jóvenes no se arrodillaron ante una estatua, aunque los echaron al horno de fuego, y Dios los libró. Tú tampoco te arrodilles ante lo malo.
¿Qué cosa te da miedo o te preocupa del mañana?
Esta semana, cada noche antes de dormir, dile a Dios: «Mis tiempos están en tu mano».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
