Mega Zoé
Estudio #0467Iglesia en las casas

Lucharé Para Conservar Su Gloria En mí Y En La Iglesia

Lucharé Para Conservar Su Gloria En mí Y En La Iglesia llama a buscar la bendición de Dios y caminar con sabiduría espiritual.

Antiguo TestamentoHageo6 min lectura

Dios le permitió a aquel pueblo de Israel regresar a Jerusalén después de haber estado prisioneros en Babilonia. Mientras estuvieron cautivos la ciudad de Jerusalén había sido destruida, no había nada en pie y por eso el ánimo del pueblo había decaído. Nada va a ser fácil ni cómodo en esta vida cuando nuestras fuerzas se van. Todo entusiasmo se va por las diversas pruebas. Comienza el ánimo a decaer de acuerdo a lo adverso que se vive. Pero, en la vida tenemos que vivir una serie de experiencias como prueba de nuestra fe. Las malas experiencias llegan para quitar el ánimo y las fuerzas. Como pueblo, vivimos esforzándonos en la gracia de Dios y agradeciendo la bondad del Dios nuestro, su amor y favor. Crecemos, aprendemos y nos fortalecemos. Cuando tenemos que guerrear y batallar vivimos una vida activa donde no nos podemos dar el lujo de que la fuerza y el ánimo se vayan. A veces pensamos que la vida se puede tomar a la ligera sin tener las malas consecuencias. Pero, no es así, si nos descuidamos nadie nos podrá librar de los quebrantos. Dios nos ha dado promesas y muchos las descuidan, no las tomamos para nosotros, nos envolvemos en la situación difícil del diario vivir olvidándolas. De ahí, se van dejando, descuidando por las circunstancias vividas. Se dejan de vivir y aprovechar esas promesas de Dios y lo exquisito que Él tiene para nosotros como pueblo.

Hay muchas cosas que hay que hacer, promesas que tenemos que recibir. Pero para recibirlas tenemos que estar bien preparados. Tiempo que no tomemos con valor y fe es tiempo desperdiciado, tiempo que no se conocerá. Hermano, se van cumpliendo los tiempos para ti y para mí y va llegando el tren donde nos tenemos que montar.

Mateo 25: 1-4 Aquellas cinco vírgenes prudentes tenían aceite listo en sus lámparas, pero las otras cinco no. A todas les atacó el mismo sueño, pero las cinco insensatas no tuvieron tiempo para comprar el aceite e irse con el novio. A veces pensamos que podemos tomar desiciones locas y que no vamos a tener consecuencias, pero sí vamos a pagarlas, se vive la vida tan vana como si Dios estuviera escondido, pero Dios está presente escuchando. Él no se esconde, nosotros si lo hacemos. ¡Ojo, cuidado! No nos sigamos entreteniendo en boberías de esta vida porque entonces se menguará espiritualmente. No se debe jugar a la cuerda floja en los caminos del Señor. Dios está haciendo mucho entre nosotros en estos tiempos. Si nuestras lámparas no las tenemos llenas de aceite por las mil situaciones que nos tocan vivir vamos a tener terribles consecuencias. Debemos tener siempre llenas nuestras lámparas aun en toda tempestad. Hay cosas buenas, especiales de parte de Dios para todo aquel que está parado ahí donde debe estar en el tiempo preciso de Dios y si no lo estamos nos perderemos la bendición.

Le es fácil al cuerpo dudar, se cansa y a la vez que eso pasa no se alcanza. Hemos sido personas que Dios ha escogido para hacer cosas grandes, milagrosas. Pero, a veces el cuerpo se acostumbra a que las maravillas de Dios se vean como naturales. Debemos caminar según lo que Dios ha pedido y demandado de nosotros. Lo que tenemos es porque Dios nos lo ha dado. Si nuestro caminar es por lo humano, por lo terrenal no vamos a llegar a ningún lado. Pero si nuestra convicción es que Dios es el que hace y va a seguir haciendo y que nadie lo puede detener, entonces Él seguirá haciendo hasta el final de nuestras vidas. Él se agradará de nuestra fe. Marcos 2: 5 Mateo 15: 28

De acuerdo a Hageo 2: 1-9 se estaba reconstruyendo el templo, no había fondos porque ya no estaba Nehemías quien había ayudado. Por eso se reconstruyó el templo con lo que había. Al pueblo no le gustaba esperar, antes de la cautividad había tenido la gloria del templo de Salomón, un templo con mucho oro y plata, sumamente exquisito, esplendoroso. Aquel pueblo no estaba dispuesto a esperar la reconstrucción de aquel templo. En ocasiones Dios ha tenido que romper de nosotros cada pensamiento, voluntad y deseos para darnos la forma correcta, porque como vasijas de barro en sus manos Él es un buen alfarero. Jeremías 18: 6 El desánimo les llegó cuando se reconstruía. Todo lo que es espera se convierte en desesperación, pero cada día hay que trabajar con mucho esfuerzo aún en medio del cansancio. Dios ha ido reconstruyendo en toda nuestra vida. Bueno sería que todo se nos pusiera en las manos para así no hacer nada. Pero si queremos la gloria de Jehová vamos a trabajar para cuidarla y para que nunca se vaya.

Nada es fácil. Podemos exigir y pretender saber cómo se deben hacer las cosas, pero el que más trabaja es el que más ve y más logra alcanzar como Dios lo ha querido. La Iglesia del Señor es para ver su gloria no para ser alfombra de nadie. Tenemos que luchar todos para conservar su gloria y que se cumpla el momento de la bendición. Con paciencia tenemos que esperar lo que Dios ha querido. Por años hemos ido reconstruyendo para hoy ser un pueblo. Hay que esforzarse y no temer. Debemos dar gracias porque Él nos llamó para dejarnos ver su gloria. Romanos 8:28 Dios nos llamó entre millones de personas para que disfrutemos su gloria. No tengamos temor bajo las pruebas. No hay que temer sino esforzarnos para que esta gloria sea mayor. La gloria que Jehová quiere traer es mayor que la de un año atrás. A la vez que abramos los ojos vamos a ver y a entender. El mal del Infierno se ha querido meter en lo santo para que la gloria de Dios no descienda para robarnos la fe y el gozo. Pero, mientras más conocemos los tiempos más nos vamos a esforzar. Dios estuvo reconstruyendo por lo malo que había en aquel pueblo, por su idolatría. Así lo ha hecho en nosotros. El enemigo al fin y al cabo tiene que irse.

Lo que no se reconstruye en Mega Zoé no puede permanecer en Mega Zoé porque algunos aman más al mundo que a Dios. Las promesas que Dios nos ha dado las hemos sostenido. Hemos caminado un largo camino donde hemos tenido pérdidas, pero no nos hemos detenido. Hay una gloria grande que hay que ver, tocar y tomarla para siempre. Mientras más grande es lo vivido más es su gloria porque más vamos a ver su poder. El enemigo no quiere que haya una Iglesia santa, piadosa ni que seamos reconstruidos, pero en la Iglesia está nuestra esperanza y la plenitud que tiene Dios para nosotros. ¡Llegó nuestro tiempo! Un día vendrá el deseado de las naciones y ese día vamos a venir con Él. Gobernará por mil años, vendrá cabalgando y nosotros con Él. Dios quiere bendecirnos en toda nuestra vida. Cuando la gloria de Dios está sobre su casa hay mucho bienestar. La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera y nos dará paz. El diablo no quiere que vivamos en paz, pero la paz de Dios está prometida para su casa y para el pueblo que le busca. Esa paz nos hace entrar por sus puertas y disfrutar su gloria. Hay un pueblo con bendición y paz, es la gloria de Dios para estos días. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz