Mega Zoé
Estudio #0469Iglesia en las casas

Aprendo de Jesús a Tener Compasión y Vivir en Milagros

Aprendo de Jesús a Tener Compasión y Vivir en Milagros llama a permanecer como discípulos de Jesús y servir con humildad.

Nuevo TestamentoJuan6 min lectura

La condición en la que vive un ser humano es la que le hace ser y vivir de acuerdo a tal condición. La condición de aquel hombre siego le hacía vivir conforme a eso, a su ceguera. Como ciego tenía que vivir necesitando la misericordia de los que le pasaban por el lado y se compadecían. Jesús pasó por su lado. Eso fue lo grandioso. Y Jesús le devolvió la vista. Así que el ciego pudo abrir sus ojos para ver a Jesús, ahora lo tenía cara a cara para mirarlo. Nosotros somos bienaventurados porque le hemos creído sin verlo. Juan 20: 29 Se escuchaba que por allí había un tal Jesús que tenía misericordia de los que sufrían, que sanaba, que tenía compasión. Y precisamente Jesús pasaba por allí, aquel era el día indicado y el ciego estaba allí para pedir limosna como de costumbre, pero Jesús no daba limosnas, quienes acostumbramos a dar limosnas somos nosotros. Jesús no le iba a dar limosna sino que se detuvo para sanarlo, para hacer un milagro. El sabía lo que le iba a dar a aquel hombre que estaba completamente inutilizado de la vista.

Lo más difícil para nosotros es obedecer. Somos tercos porque se nos dice que hagamos algo y hacemos lo contrario. Jesús probó a aquel ciego mandándole a lavarse a un estanque y lo sanó, lo libertó y al final glorificó al Padre. ¡Cuántas cosas ha hecho Jesús en nuestras vidas! Para el que le cree en Él está todo lo que se busca. Jesús llegó a la vida de aquel ciego para hacerlo todo en él. Para lo que nos hace falta tenemos que ir a Él. Sucede que se tienen malas costumbres y nos alejamos de Dios. En nuestra necesidad, lo más pronto que podamos digámosle que nos socorra. Jesús venía a hacer las obras del Padre, se detenía a tener compasión de los demás y eso tenemos que hacer nosotros. Todavía los discípulos no habían sacado de sí mismos lo que les estorbaba para hacer misericordias como las hacía Jesús. Somos discípulos y tenemos que sacar unas cosas de nosotros para ser como Jesús. Como Jesús se compadecía también nosotros nos tenemos que compadecer.

La obra de Dios ha de ser manifiesta en aquel que lo necesita. Juan 9: 3 Podemos tener muchas razones para no hacer, pero no podemos por eso dejar de ayudar porque tenemos que movernos y hacer mucho. Donde nosotros como individuos nos metemos a hacer bien el Padre se va a glorificar y habrá un pueblo que le adore. Si estamos dispuestos a ayudar movemos los milagros, la persona cree y va a adorar a Dios para el resto de su vida, pero se necesitan hombres y mujeres dispuestos. Miremos lo que es necesario que sea manifiesto. Nos es necesario que sea manifiesta la obra del Padre en medio nuestro. Jesús les aclaró muy bien a los discípulos, escupió en la tierra, hizo lodo y lo untó en los ojos de aquel ciego. Se tomó toda la molestia en detenerse. Aun con su palabra podía haberlo hecho, pero se inclino, tomó todos sus cuidados porque aquel ciego necesitaba el favor no de cualquiera sin interés, sino de un Jesús que lo amó con entrega.

Hoy día no se ama a quien se tiene que amar. Jesús vino a buscar al quebrantado, al humilde. Lucas 4: 18 Dios se iba a glorificar en aquella ceguera. Aquel ciego estuvo dispuesto a la obediencia, Jesús le dijo que se lavara en el estanque de Siloé y éste hizo lo que tenía que hacer, lo que se le había enviado a hacer porque necesitaba un milagro. Si Él nos manda tenemos que obedecer. Jesús le dijo que fuera al estanque, no que le iba a llevar y él fue y por su obediencia pudo ver. Jesús hizo un milagro y tenemos que depender de su poder cuando Él hace. Aquel hombre necesitaba un milagro entonces iba a hacer lo que fuera y cuando recobró la vista pudo agradecer, quedó libertado de todo conflicto así que pudo dar la gloria a Dios.

En algunos hay queja y lamento en vez de buscar a Jesús. Cuando Jesús llega cambia toda nuestra vida. En las circunstancias que estamos viviendo todo nuestro ser cambia para comenzar a vivir en la fe en quien hemos creído. A la gente que estaba allí le fue de duda y comenzaron a preguntar. En aquel hombre había sucedido el milagro de su vida. El no conocía bien a Jesús, pero sabía que alguien lo había sanado. Cuando Jesús habla las personas son transformadas porque es un camino de fe. Era aquella fe, aquel atrevimiento y obediencia de quien ahora su aspecto era diferente, era uno que creyó en Cristo por eso ya todo su hablar y su cuerpo habían cambiado. No había ninguna limitación dentro de él entonces florece en él virtud, milagro de un creyente. Fue un hombre que dejó que Jesús entrara y comenzó a creer.

Los fariseos estaban averiguando que había sucedido y aquel hombre puso punto final a aquella conversación contestándole que aquel que se llamaba Jesús lo sanó. ¿Desde cuando aquel ciego le importaba o interesaba a alguien? De pronto era muy importante para todo el mundo. Jesús lo había sanado un día de reposo y esa fue la causa por la que juzgaron a Jesús. Jesús no vino a perder tiempo y en un sábado había un ciego y tenía que sanarlo. Moisés había enseñado bien. Dios conoce la vida porque es un Dios vivo. A los Fariseos también le causó grande curiosidad la sanidad de aquel hombre, pero éste fue muy preciso a todas sus preguntas, no entró en muchos detalles con ellos, pero ya se estaba incomodando. El ciego quería ver y Jesús hizo el milagro. Se quebrantó entonces un sábado. Estaban en la lucha de que un pecador no podía hacer milagros, pero en Jesús está todo. A este hombre no le creen, mandan a llamar a sus padres quienes le confirmaron que era ciego de nacimiento y éste ya le había dicho claramente que ya se los había dicho.

La oveja escucha la voz de su pastor. Juan 10: 16 El discípulo sabe conocer la voz de Dios. Ellos no habían conocido la voz de Moisés. El que es oveja escucha y si ellos hubieran sido ovejas hubieran conocido al Maestro. Moisés era menos que Jesús. Ya aquel hombre tenía una convicción en todo su ser. La falta de amor nos expulsa de Dios. Cuando conozcamos lo que Dios ha hecho, cuando Jesús nos reclame si creemos en Él entonces es porque hemos tenido esa experiencia con el Señor. Aquel hombre llegó donde Jesús luego de ser expulsado de la sinagoga y le adoró porque entendió que el milagro había salido de Jesús. El diablo no quiere que adoremos a Dios. Se adora a Dios porque Él es poderoso y ha hecho muchas cosas en nosotros. Lo más que el diablo le gusta de nosotros es el silencio. Cuando hemos reconocido que Jesús ha hecho el milagro entonces le adoramos con todo nuestro ser. Él siempre está haciendo maravillas con nosotros. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz