Mega Zoé
Estudio #0491Iglesia en las casas

Soy Guardado Por el Poder de Dios Mediante la Fe

Soy Guardado Por el Poder de Dios Mediante la Fe llama a vivir con la mirada puesta en la vida eterna y buscar la bendición de Dios.

Nuevo Testamento1 Pedro6 min lectura

Sin fe se perece y nos quebramos. Cuando no hay fe no sabe hablar, por eso hay muchos argumentos que son producto de la falta de fe. En el conocimiento de Cristo hay mucha fe. La falta de fe se convierte también en falta de entusiasmo. Necesitamos fe para enfrentar todo lo que está sucediendo en nuestras vidas. Cuando hay falta de fe se envenena todo nuestro sistema de vida y hacemos quedar mal a Dios. Mirémonos y veamos cuán grande es el poder de Dios. Lo más que le gusta al enemigo es ver a los creyentes con los hombros caídos. Reafirmemos que en Cristo Jesús lo podemos todo, porque la vida natural nos destrozará si no vivimos activos en fe. A muchos les es más fácil caminar sin tener que ejercer la fe. No, caminemos con una buena postura manteniendo la fe. Por eso algunos andan perdidos sin ver que la solución es vivir en fe. Lo mejor es ir y presentar a Dios todo aquello que nos abate. Él hará, es su promesa.

A veces, en lo que se enfocan algunos creyentes es en el mal, en la tragedia. Entonces sigue pasando el día, pero no debe ser así, hay que ejercitar la fe. Lo que muchas veces se habla es por la falta de fe. En lo que está mal Dios va a obrar porque con nuestra fe movemos la mano de Dios. En Dios hay muchas esperanzas, en Él hemos creído. Cuando vemos que no podemos hacer nada con nuestras fuerzas tenemos que ejercitar nuestra fe, pues Dios obra a favor de un pueblo que Él ama.

Dios nos ama y tenemos que creerle, debemos confiar. Lo que se pierde es lo que nosotros mismos hemos dejado de conquistar por falta de fe, por haber dejado de creerle a Dios. No argumentemos más, creamos a Dios. Tenemos que aprender que nuestra fe es la que nos hace caminar derechos moviendo la mano de Dios donde quiera que vayamos y trayendo bendición. Nuestra fe es la que va a hacer que tengamos vida eterna. Tendremos la eternidad por la fe en que vivamos activos día tras día. No podemos dejar quebrantar nuestra fe. Al pasar el tiempo, lo que hace que la iglesia tropiece es la falta de fe, porque algunos dudan de que Dios haga. Si no ha cambiado todo lo que está a nuestro alrededor es porque no hemos subido alto con Dios. Quien hace es el Dios a quien nosotros debemos creer. La falta de fe hace buscar argumentos, excusas, pero no vemos que lo que hace fracasar es la falta de fe. El que tiene fe es un conquistador. El que no conquista es porque no tiene fe. Para nosotros conquistar necesitamos fe. El Dios nuestro que tiene misericordia nos hizo renacer. A la vez que Cristo llegó a nuestras vidas hemos tenido el privilegio de nacer de nuevo. Aprendamos de aquel que nos amó. Como hubo una muerte hay una resurrección y por eso hay una esperanza. Nacemos en amor y en todo lo que tiene que ver con Dios.

Todo aquel que tiene fe sabe que Dios es nuestro Padre. No podemos vivir sin fe. Oramos porque creemos a Dios. Dios nos hizo renacer con una esperanza viva para que le creamos. Sin fe nada podemos hacer. Antes en nosotros no había esperanza, por eso tuvimos que renacer. Los que no han nacido de nuevo le espera la muerte, el sepulcro y el infierno. Por eso, hay que creer en Cristo y confesar su nombre.

Jesús nos dejó una herencia incorruptible que nunca habrá nada que la pueda destruir, corroer, agrietar o derribar. Esta herencia es a prueba de muerte. Y es para nosotros. La vida interrumpe que estemos delante de Dios. Recibimos una herencia incontaminada, sin ninguna mancha nada que lo pueda empañar ni deshacer su pureza. Una herencia inmarcesible, que no puede sufrir variación de valor, gloria ni belleza. Está a prueba de tiempo, no se marchita por las circunstancias ni por los problemas. Tenemos una herencia que nadie la puede tocar porque Dios mismo la protege. Las herencias en la tierra son inciertas. La herencia divina es la que tenemos que alcanzar por fe. Esta es la que se guarda en la caja fuete del cielo y es para nosotros de acuerdo a cuánto le hemos creído a Dios. No solamente nuestra herencia está reservada en el Cielo sino que también nosotros somos guardados por Dios. Somos elegidos por Dios, entonces seremos guardados por Él mediante la fe. Somos guardados por el poder de Dios. Entonces, ¿quién nos puede hacer daño?

Si nosotros hacemos el bien los ojos de Jehová están sobre el justo y sus oídos para nosotros. Quién puede hacer daño al poder de Dios. Como creyentes, en Cristo estamos eternamente seguros. Así como está guardada nuestra herencia en el cielo estamos guardados por Dios mediante la fe. Mientras lo creamos toda nuestra existencia es por la fe ya conocida. Seremos conservados para esa eternidad mediante la fe que hemos tenido. Si nos aferramos a esta tierra no desarrollamos la fe. Si tenemos fe descansamos en lo que hemos creído desde el día que nacimos de nuevo en Cristo, el día que nos convertimos y no en lo que hemos aprendido antes. Cuando tenemos fe hay continuidad en Él. Somos continuos, caminamos construyendo.

La falta de fe nos paraliza. La fe es para que vivamos construyendo en Él. La fe que salva es la que tiene una característica, la permanencia. El hijo de Dios es guardado por el poder de Dios. El cuerpo es levantado el día de la muerte. Es posible que seamos afligidos en diversas pruebas, pero éstas son necesarias y nos tenemos que alegrar en ellas. Estas nos obligan a tener fe. Las Escrituras dicen que nos alegremos en las diversas pruebas. Esa esperanza que tenemos nos debe dar más alegría. Las pruebas van y vienen, pero la esperanza nuestra es mayor que las diversas pruebas. Alegrémonos porque es más lo que tenemos para ganar que las pruebas. Si tenemos fe Dios es quien saldrá a favor nuestro. Para nosotros que somos pueblo hay una herencia guardada. La gloria será para siempre y las pruebas serán por un tiempo. La fe nuestra es sometida a prueba para demostrar si es genuina. El que tiene verdadera fe es indestructible. Nadie puede destruir a la mujer y al hombre de fe. El Padre da alabanza a los que en aflicciones mantienen su fe. Se nos alabará por haber creído en Él. Se galardonará a los que han sido probados.

A Cristo lo recibimos por fe, no lo hemos visto, pero creemos en Él. En la prueba no debemos perder la sonrisa de Dios para nosotros. Prefiramos las pruebas antes de contristar al Señor. Vivamos con gozo inefable y glorioso. Cuando no hay fe se doblega todo y ya no hay victoria ni vida eterna. Tan pronto como confiamos en Cristo por la fe recibimos la herencia. Es tener un contacto ininterrumpido y constante por medio de la fe. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz