Dios es mayor que nuestras adversidades. Cuando nos llegan la miseria y los padecimientos, las tribulaciones ahí está nuestro Dios para fortalecernos y dejarnos ver que el grande es Él. Es natural del hombre fatigarse y se habla pesadamente, con tristeza. La aflicción abate el alma y el cuerpo toma de eso porque es un reflejo de lo que estamos viviendo. La aflicción es un pesar y no podemos hablar ni tomar buenas decisiones. No podemos hacer ver como si Dios fuera más pequeño que la angustia. Dios siempre es Dios, Él nunca ha de pasar. Con nuestras tribulaciones y pruebas no podemos actuar haciendo menguar a Dios. Dios es el grande, lo bueno que tenemos es porque Él lo añade a nuestras vidas. Nuestras adversidades nos van oprimiendo, triturando, nos sacan lágrimas y no podemos olvidar la grandeza de Dios ocupándonos más en lamentarnos que en ver sus grandezas. Cuando estamos sometidos a esas grandes adversidades lo mejor es darle gracias a Dios.
Dios es fiel, pero la naturaleza del hombre es de ser infiel. Si algo debemos hacer es conocer más al Señor, pero lamentablemente para alguna gente no hay mucho interés en hacerlo. Mientras más conozcamos su gloria y su poder mejor será, pero mientras más lo desconozcamos más disminuimos y nos ahogamos en todo lo que hablamos. No nos equivoquemos, hablemos de sus grandezas y no exaltemos las aflicciones y adversidades. En vez de darle gloria al Dios grande y poderoso no se la demos a las adversidades.
Salmos 34:19 Nuestras aflicciones se tienen que encontrar con Jehová y Él se encargará de todas ellas. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová. A veces las aflicciones se convierten en nuestra comida. No las podemos ignorar, porque cuando nos hacemos de la vista larga y no las enfrentamos entonces nunca vamos a tener la victoria. A veces vivimos la vida como miserables al ocultar la verdad. A Jesús nunca nadie le calló la boca. Si callamos nuestra boca es porque queremos esconder la verdad. Necesitamos tener un carácter firme, porque por no tenerlo no enfrentamos muchas cosas. Hay cosas que están al frente nuestro, pero tenemos que ver que ahí está Dios. No vivamos ajenos a la verdad. Si Jehová es el que nos libra no habrá derrota. Tenemos que saber que hay una promesa para nosotros.
Isaías 45:6 Jehová dice no que no hay nadie mas que Él, ¿qué nos hace temblar? ¿La tribulación? ¿Las aflicciones? Las llevamos todas a ganar. ¿Por qué no vemos una verdad que está al frente nuestro? Puede haber aflicción, pero Dios es mayor. Él es omnipotente y soberano, porque el es Dios y nuestra alma tiene que estar descansada en Él. ¡Cuánto se abate y se turba nuestra alma cuando estamos en aflicciones! Descansemos en nuestro Dios. Si el alma desconoce es porque no busca. Hay que conocer la gloria y el poder de Dios.
Dios es quien gobierna el mundo, es su dueño y cada uno es instrumento de Dios para el pueblo. A veces Dios nos lleva a aflicciones. Las adversidades nos dejan ver cuan firmes y estables estamos en Dios. El justo tiene el favor de Dios, es quien lo libra del mal. Cuando llega nuestra aflicción no tenemos a nadie más donde correr sino al Dios que nos libra. No es por nuestros méritos sino por su amor. Mientras más Dios nos quiere guiar y usar más van a ser nuestras adversidades. Tenemos que hacerle frente a la vida porque Jehová es nuestro Dios. Jehová hizo la luz y las tinieblas también. El hombre en la tierra es instrumento de Dios.
No tenemos por qué temer el día de la adversidad. La gente piensa nuestra derrota está en nuestra adversidad, pero al fin y al cabo es de Dios el mover de nuestras vidas. No nos puede venir un bien o un mal si de Jehová no viene. No hay porque temer, ni perder el gozo, ni enfriarnos porque Dios no se ha mudado de en medio nuestra adversidad. Él nos librará, no veamos a Dios pequeño, sino grande. En el día de la adversidad Dios está para que batallemos y no para que nos lamentemos. En el día de la adversidad el gozo no se puede ir, porque en la cruz el Señor pagó por él. No hay porqué perder el gozo y la alabanza.
Salmos 35:15 En el momento de la adversidad hay pérdidas, no hablamos a nadie para que no llegue a oídos de nuestros enemigos, pero el que encubre no prospera. Dios es poderoso para convertir lo grande de nuestra adversidad en victoria. El enemigo se alegra de la adversidad del justo y eso abate porque se juzga, se condena, se escuchan las grandes carcajadas de la burla, pero de todas nos librará Jehová. Nosotros somos los que crecemos y verán que Jehová está con nosotros, que no hemos caído ni nos hemos ahogado en la adversidad porque Jehová nos ha librado y los juicios de Dios no caen sobre nosotros. Cada día debe crecer en nosotros la confianza en Dios. En el cielo hay fiesta cuando vencemos pues hay una nube de testigos que nos mira.
Cuando estamos "cojos" en nuestra adversidad hay diversión ante los ojos de nuestros enemigos y cantan sobre nosotros nuestra derrota inminente, se ponen contentos los malvados al ver a un buen hombre que "cojea", decía Spurgeon. No entienden que de toda adversidad nos librará Jehová.
Eclesiastés 7:14 Para que el hombre vea que no hay nada más grande que Dios. Si hay algo que debemos hacer es gozarnos en el día de la adversidad. Siempre estamos intentando cambiar el curso de la providencia de Dios para nuestras vidas. Nada puede pasar a nuestras vidas si Jehová no lo permite. Dios ha dispuesto lo adverso, lo mismo que lo próspero a fin de que guardemos en cada momento la compostura de ánimo. Cada uno camina en su día y sepamos que Jehová quiere que tengamos compostura, ánimo, fuerza y determinación en creerle. En toda adversidad Jehová está con nosotros, Él nunca se irá. Jehová sigue siendo Dios en nuestra adversidad, Él sabe en qué forma nos llegó y cómo se tiene que ir. Su poder no mengua.
Dios tiene promesas para nuestras vidas. Dios no ve nuestra adversidad, nuestra aflicción con alegría sino con ojos de compasión, misericordia, de bondad a favor nuestro. Él está cerca de nosotros. Demostramos cuánto le creemos en la forma que nos movemos en la adversidad. Tenemos que mantener nuestro ánimo como cuando todo está bien. Ese mismo Dios que está con nosotros en el día del bien está en el día de la adversidad. Tenemos que mantenernos siempre fiel al Señor en todo tiempo. El ánimo en muchas ocasiones se va y no queremos seguir hacia delante. En el día de la adversidad tenemos que considerar que tenemos días de gozo, que esto no es para siempre. Debemos examinarnos atentamente y poner en consideración cuando estamos en la aflicción. Nunca pensemos que el día de la aflicción es para muerte sino para crecimiento. Nuestras lágrimas no nos pueden ahogar, veamos el poder de Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
