Mega Zoé
Estudio #0600Iglesia en las casas

Haré Lo Que Jesús Enseña y Mi Casa Permanecerá Firme Sobre la Roca

Haré Lo Que Jesús Enseña y Mi Casa Permanecerá Firme Sobre la Roca enseña a permanecer como discípulos de Jesús y atender la Palabra de Dios.

Nuevo TestamentoMateoSEMANA DEL 14 @ 20 DE JULIO DE 20096 min lectura

Solo una casa cuyo cimiento sea firme se puede sostener en la tormenta. Las tormentas de la vida le vienen a todo el mundo, pero lo que dice si somos justos o somos malos es si permanecemos firmes o no. Esto se ve a través de las decisiones que tomamos. Solo una vida que vive con sus raíces en Dios se puede mantener estable. Mientras más fuertes somos en el Señor sabemos que vamos a resistir las pruebas. El torbellino es para todos, la enfermedad, la situación económica, cosas que afectan tanto al justo como al malo. Nuestro cuerpo aprende a resistir de acuerdo a cómo hemos construido nuestras vidas. Nuestro fundamento es Cristo y su palabra.

Cuando llegamos a la casa de Dios uno se determina a cumplir la palabra del Señor, comienza una vida de consagración a Dios; consagrarnos nos lleva toda la vida. El conocimiento de la verdad de Dios comienza en el momento que recibimos al Señor en nuestro corazón. No es solo lo que sabemos ahora, sino que vamos adquiriendo más y más conocimiento cada día, cada cosa llega a su tiempo. Comenzamos y proseguimos a conocer todo lo del Señor. El Maestro lleva día tras día la enseñanza con mucho cuidado. ¡Con cuanta sabiduría Jesús enseñó esos versículos tan hermosos! Comenzamos a construir "la casa" que representa nuestras vidas el día que nos convertimos. Ya no es la voz nuestra sino la del Señor la que comienza a llevar nuestras vidas.

Diferente al espíritu, vivir en la carne es de dolor y de mucha maldad. Si no nacemos del Espíritu Santo la carne dominará nuestro espíritu, por eso es necesario nacer del agua y del Espíritu. Nuestro nuevo nacimiento en Cristo ocurre al escuchar la Palabra. Este proceso es un poco lento. Pero, tenemos un Maestro. A veces, pensamos que la palabra es la capacidad de un mortal, pero la palabra es del Señor quien dejó todo escrito y Él mismo se encarga de ir levantando la iglesia con conocimiento, porque le interesamos para que crezcamos. Nos toca a nosotros oír lo que Jesús enseñó. A veces, se tiene una idea totalmente equivocada de lo que el Señor enseñó. Por falta de conocimiento las personas no pueden ver completamente lo que es la enseñanza de nuestro Señor. El primer paso de la vida cristiana es que oigamos, escuchemos la Palabra. Cada vez profundizamos más en ella y hacemos lo que escuchamos. Al poner por obra lo escuchado, nos hacemos personas prudentes, con entendimiento. Pero, cuando la mente está muy llena de tantas cosas, se escucha y no se hace.

Señor significa Maestro, el que tiene una total autoridad sobre nuestras vidas. Le servimos a Él, al Señor Jesús. Llegamos a la iglesia para que nos enseñe cómo debemos conducirnos y vivir. Si Él tiene toda la potestad de nuestras vidas, porque le pertenecemos, entonces es nuestro deber hacer todo lo que Él nos dice. Él enseña de acuerdo a nuestra necesidad. Muchos lo llaman Señor, pero no le obedecen y eso es contradecirse. Debe ser una necesidad que Él nos gobierne. El verdadero amor, la verdadera fe significan e involucran una sincera obediencia. Dentro del ser humano está la desobediencia que provoca el desafío y eso es la muerte.

El Señor y su amor, eso ha sido lo más grande que nos hemos encontrado en la vida. Él nos ha dado la vida eterna y nunca nos suelta en el tiempo de la enfermedad y la crisis, es cuando más cerca está. Pero, si no obedecemos lo que Él nos dice, demostramos que en realidad no lo amamos ni creemos verdaderamente en Él. Amar al Señor es lo mejor que nos ha tocado. El conocimiento de su Palabra nos ayuda en nuestras vidas. Cuando Él nos habla y nos enseña agarramos su Palabra y logramos que nos pertenezca. Ese conocimiento nos dice cómo debemos actuar y lo ponemos en acción. Lo que el Señor nos dice es lo que debemos hacer. Hay muchos que no ponen en práctica la predicación porque no se hace suya. Somos personas prudentes porque escuchamos su voz y obedecemos. Si queremos ser seguidores de Jesús debemos desear merecer el título de ser personas prudentes, debemos oír y hacer lo que oímos y aprendemos, porque obediencia significa oír y hacer. Somos discípulos obedientes a un Maestro que nos enseña. Obedecer debe ser lo más importante de la vida para levantarnos como hombres y mujeres de Dios. El obedecer es la única simiente segura de la vida y su promesa es la vida eterna. Tenemos el respaldo del Señor en toda nuestra vida.

Cuando el que tiene al Señor oye sus palabras y las hace es un hombre prudente. El que no oye el consejo no es una persona prudente. El que tiene entendimiento de que es el Señor directamente quien habla se hace una persona sabia, prudente que edifica su vida sobre la roca. Porque el único que nos ama y construye bien nuestra casa espiritual es Él. Jesús comienza a edificar nuestra vida sobre la roca y se hace hermosa, limpia, grande, donde Él puede morar. Porque es en pureza, integridad, amor, santidad y fe como se construye, para que cuando vengan las grandes inundaciones y los terremotos que quieren malograr nuestros días, todo permanezca. No se construye la casa sino en la roca. Cuando llega la tormenta va a ser manifiesto donde ha sido edificada nuestra casa. Los ríos vienen a todos, pero nosotros decidimos dónde construimos. El prudente construye su casa sobre la roca. Somos un pueblo que hemos construido sobre la roca. Nuestras vidas debemos tenerlas sobre un cimiento firme en obediencia a la enseñanza de Jesús. Lo que nos puede tumbar es nuestro pecado, si hemos construido en tierra.

El sabio es aquel que ha venido a Cristo y tiene su salvación, ha oído sus palabras, recibe sus instrucciones y las pone en práctica en obediencia. Aquello que cuesta más sacrificio vale más, se le da más importancia, se protege. Lo mejor es construir la vida sobre el cimiento firme de la enseñanza de Jesús; porque así no hay ninguna adversidad que nos haga vacilar. Jesús no vino para que fuéramos tontos sino para que construyamos nuestra casa bajo sus instrucciones, en obediencia para que tengamos una vida firme sobre la roca. Los que no cumplen con hacer lo que dice la palabra de Jesús se convierten en personas insensatas. Cuando se va a hacer algo se hace bien. Cuando buscamos ahorrarnos trabajo y no cavar bien, lo que hacemos es que construimos en arena. Para hacerlo en la roca se requiere más trabajo, más dificultad. Pero, lamentablemente al hombre le gustan las cosas ligeras y fáciles. Puede que sea más fácil seguir nuestro propio camino que el camino de Jesús, pero al final se termina en ruinas, maldición y muerte. El camino de Jesús es el único que debemos seguir. La eternidad se la merece el que construye en la roca. A muchos se les olvida que viene la lluvia, la tormenta, el día malo. No seamos de los insensatos que oyen la instrucción, pero descuidan seguir sus enseñanzas. Seamos de los prudentes que oyen y hacen la Palabra y sus casas permanecen firmes sobre la roca. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz