Si invocamos el nombre del Señor hagamos bien a otros y hagámonos bien entre nosotros la familia de la fe. Si queremos estar dispuestos para toda buena obra tenemos que desechar toda cuestión necia e insensata porque éstas engendran contiendas que son dañinas, destructoras. El insensato es una persona torpe en el trato con los demás, terco, imprudente y necio. Por otro lado, ser alguien prudente es ser una persona con amor, cordura y buen juicio. El ser prudente no es lo común hoy día, pero el creyente busca serlo para Dios y para su prójimo. Aquel que tiene cordura y juicio nadie lo mueve, sabe hacia dónde va, no vive alterado de los nervios ni volviéndose loco. Aguanta cualquier presión de grupo o de alguna persona porque es juicioso. Así que como cristianos debemos ser prudentes y no insensatos. Todos tenemos que aceptar que en nuestras vidas hay unas cosas negativas que tenemos que desechar, como dice el apóstol Pablo, cosas que son necias e insensatas. Las queremos desechar porque sabemos que engendran contiendas y ahora somos pacificadores. Mateo 5: 9
¿Qué es lo que Dios quiere para nuestras vidas? ¿Para qué Dios nos llamó; cual es el camino que escogimos para vivir, cual es la buena obra que tenemos que hacer? Hay que sacar de nosotros todo aquello que es necio para ser instrumentos de honra, edificar en el Reino de Dios y ser agradables a Él.
Pablo enfrentó muchas situaciones en la ciudad de Corinto iguales a las que pasan hoy día. Pablo, entonces les habla a los hermanos Corintios tocando uno de los problemas que había en ellos. Los Corintios se sentaban a comer la cena en mucho desorden. Algunos llegaban primero y comían sin medida, con abusos y hasta se emborrachaban. Se reunían solamente para eso, ya no había en ellos la adoración, los milagros ni las sanidades. Para nada bueno se estaban reuniendo. Ellos eran la Iglesia. La Iglesia tiene que ser diferente a todos los demás. Lo insensato de nosotros se saca, hay que ordenar nuestro cuerpo, ser personas juiciosas, moderadas, prudentes como la iglesia debe ser.
El hombre y la mujer que anhelan sacar, desechar lo necio de sus vidas tendrán paz. Cuando no se quiere desechar lo necio e insensato en nosotros al cabo de cierto tiempo se dará a luz la contienda. Podemos estar escuchando la palabra y si no estamos dispuestos nos convertimos en solo oidores de ella y no en hacedores. Santiago 1: 22 Pero cuando estamos dispuestos a mejorar, a ser embajadores de paz, a sacar lo necio y contencioso de nosotros nos convertimos en hacedores de la Palabra, en creyentes prudentes y sabios.
¿Para qué nos congregamos? 1 Corintios 11: 17 Nos congregamos para orar, adorar y buscar lo que Dios quiere para nuestras vidas. El diablo quiere destruirnos, si logramos entender que hay muchas cosas que vienen sobre nuestras vidas y que son del diablo las desechamos de inmediato. En peleas y en contiendas no podemos ser útiles para el Señor. La Biblia dice que el siervo del Señor tiene que ser amable para con todos, apto para enseñar y corregir con mansedumbre. 2 Timoteo 2: 24 Cuando tomamos decisiones para desechar lo malo no es solamente para que lloremos sino para en verdad terminarlo de una vez. Cuando no corregimos y no desechamos lo necio va a haber problemas en nosotros y entonces en la Iglesia y Dios acortará la bendición.
En Pablo había tristeza al decirles lo que les estaba diciendo. Cuidemos nuestras vidas y a la iglesia de tales cosas. Necesitamos congregarnos para lo mejor, por eso estamos en la Casa de Dios. Cuando se nos dan instrucciones sigamos ese orden. Debemos saber que las instrucciones en la casa de Dios las tenemos que cumplir, vivirlas, deben estar en todo nuestro ser. Cuando decidimos ser parte del cuerpo fue para lo mejor no para lo peor. Cuando una vez llegamos a la Casa de Dios estábamos destruidos en pecado, perdidos, pero ahora cumpliremos las instrucciones y tendremos las bendiciones de Dios para los que le creen y le aman.
Es necesario que haya contiendas entre los hermanos, decía Pablo, para que se sepa quiénes son los aprobados. 1 Corintios 11: 19 No nos congregamos para que nuestros problemas se nos resuelvan, tampoco para tener a Dios como el "muchacho de mandado". Sepamos que hemos de recibir de Dios lo bueno, la abundancia así como la escasez. Filipenses 4: 11 Nos congregamos para amar a Dios. Lo mejor de la vida es vivir bajo instrucciones, bajo el orden de Dios. Si decidimos estar en el cuerpo es para lo mejor. La Iglesia es donde más bien recibimos. Cuando en nosotros hay problemas no podemos alejarnos de Dios. Llegamos a la casa de Dios porque allí es donde encontramos refugio, donde lo encontramos a Él, lo demás Él lo va a hacer porque está comprometido con nosotros. Amemos la Iglesia, amemos lo que es llegar hasta su Casa porque es ahí donde nos preparamos para tener un encuentro con el que ama nuestra alma.
Muchos cristianos descuidan y desechan el poder ser instrumentos de honra. Cuando las personas son carnales sus opiniones están tan marcadas en ellos que no pueden ser útiles en la obra de Dios. Para Pablo no le era placentero que entre los hermanos de Corinto hubiera divisiones, contiendas, disensiones (oposición, desacuerdo, riñas, disputas). Hermano aléjate de eso inmediatamente. A veces perdemos tanto por no desechar lo necio y luego no podemos estar a cargo de cosas buenas porque tenemos tanta contienda dentro del corazón. Esto es perjudicial para nosotros, desechémosla, no la aceptemos. De la contienda sale una cosa buena y es que de en medio de ella se distinguen los que verdaderamente son espirituales, los que son aprobados por Dios. Hermano, que tú seas uno aprobado por Dios, no uno que se cuelgue y sea desaprobado.
Son inevitables las disensiones cuando hay una condición carnal en las personas. Seamos espirituales y no carnales. El que vive en disensiones no puede ser útil para la obra y no puede estar dispuesto para ella. Nosotros somos llamados a hacer una obra, pero si hay disensiones no se puede hacer nada porque no habría amor, ni pasión, ni deseo por hacer toda buena obra. Ya es hora de que dejemos de ser niños, dejemos a un lado la carne y seamos espirituales. Nadie que vive bajo riña o disputa puede ser útil para el Señor. Cada cual dejará ver lo que hay dentro de sí. Ninguna Iglesia puede sostenerse con ese mal dentro de ella. Por tal razón, luchemos para siempre el ser pacificadores, amarnos y ser fieles al amor con que Dios nos ha amado. Seamos aprobados en medio de las disensiones y hagamos la buena obra del evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Las Contiendas Dejarán Ver A Los Aprobados Por Dios
1 Corintios 11:19
“Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.”
Para estar dispuestos para toda buena obra hay que desechar toda cuestión necia e insensata, porque engendra contiendas dañinas y destructoras. De en medio de la contienda se distinguen los que de verdad son espirituales y aprobados por Dios. Estos son los puntos para la semana.
- El insensato es torpe en el trato, terco, imprudente y necio; el prudente tiene amor, cordura y buen juicio. Al que es juicioso nadie lo mueve: aguanta la presión y ahora es pacificador.
- En Corinto se sentaban a la cena en desorden: unos comían sin medida y hasta se emborrachaban. La iglesia tiene que ser diferente: lo insensato se saca y se vive con moderación y prudencia.
- El que no desecha lo necio, al cabo del tiempo dará a luz la contienda. Así uno se queda solo oidor de la Palabra; el que saca lo contencioso de sí se hace hacedor.
- En peleas y contiendas no podemos ser útiles para el Señor. El siervo del Señor tiene que ser amable con todos, apto para enseñar y corregir con mansedumbre; si no, Dios acortará la bendición.
- No nos congregamos para que nos resuelvan los problemas ni para tener a Dios de «muchacho de mandado». Nos congregamos para amarle, y lo mejor de la vida es vivir bajo el orden de Dios.
- Cuando uno es carnal, sus opiniones están tan marcadas que no puede ser útil en la obra. A veces perdemos tanto por no desechar lo necio que no podemos estar a cargo de cosas buenas.
- Donde hay disensión no hay amor, ni pasión, ni deseo de hacer buena obra, y ninguna iglesia se sostiene con ese mal. Dejemos de ser niños, seamos espirituales y seamos aprobados en medio de la disensión.
Identifica una cuestión necia que te está llevando a contienda con alguien de la familia de la fe, y deséchala de una vez: no la discutas más y busca la paz.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Unos Comen y Otros No
1 Corintios 11:19
Para leer en voz alta con los niños
“Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando hay peleas, se ve quién de verdad le agrada a Dios. En la iglesia de Corinto se sentaban a comer en desorden: unos llegaban primero y se lo comían todo sin esperar a nadie.
- Imagina una mesa donde unos agarran toda la comida y otros se quedan sin nada. Así estaba la iglesia de Corinto, y eso entristeció al apóstol Pablo.
- Las peleas empiezan por cosas tontas: quién va primero, quién tiene la razón, quién tiene el juguete. Dios quiere que tú saques esas cosas de tu corazón.
- Ser prudente es pensar antes de actuar y tratar bien a los demás. Jesús dijo que los que hacen la paz son hijos de Dios.
- Si oyes lo que Dios dice pero sigues peleando, solo lo oíste y no lo obedeciste. Obedecer de verdad es dejar de pelear.
- Cuidado: el que vive peleando no puede ayudar en la obra de Dios. Pelear siempre trae tristeza y hace perder cosas buenas.
- Cuando hay una pelea, todos pueden ver quién sigue a Jesús: el que busca la paz y es amable, aunque el otro no lo sea.
¿Por qué cosa tonta peleaste esta semana?
Esta semana, cuando empiece una pelea, sé el primero en decir: «Hagamos las paces».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
