Fueron cosas que Jesús vivió y así nos enseña para que aprendamos a cómo llevar nuestras vidas. Sabemos que hay que padecer, que hay que sufrir, pero acuérdate que mientras más aprendemos de Jesús más vamos a poder vencer, igual que Él lo hizo. ¡Aprende y no caerás! Pacientemente espera a Jehová. Jesús esperó pacientemente en Dios, su Padre. Una gran característica de Jesús era esperar en Dios. La impaciencia nunca se albergaba en su corazón, jamás se le escapaban de sus labios palabras de impaciencia. Ni en aquella grande agonía de Jesús en el huerto, ni en su juicio de burlas crueles ante Herodes y Pilatos, ni en su pasión sobre el madero; siempre esperó pacientemente a pesar de su poder, de su omnipotencia. No podemos encontrar ni una mirada de ira, ninguna queja, ni siquiera un murmullo, ni ningún acto de venganza por parte del paciente Cordero de Dios. Él esperó y siguió esperando, fue paciente, paciente hasta la perfección. Entre los que esperan y han esperado el Cristo de Dios se lleva la corona imperial.
La paciencia de nuestro Señor bajo el sufrimiento fue un elemento de perfección en su obra. Si se hubiera impacientado como hacemos a veces nosotros y se hubiera desanimado, su expiación habría sido pobre. En medio de todas sus tentaciones y en lo más recio de la batalla contra el pecado y Satán permaneció paciente y dispuesto a terminar la obra que su Padre le había encomendado.
En el versículo 2 se nos habla del pozo de la desesperación. Algunos pozos a los que se refiere la Biblia eran mazmorras. En ellas no había aberturas excepto el agujero en la parte de arriba que servía como puerta y ventana. El fondo de estos pozos era sucio y repugnante y a veces lleno de lodo. Si el fondo de un pozo está vacío y firme uno puede estar de pie en él sin gran dificultad, pero si está cargado de fango, de lodo cenagoso, entonces se ha de andar por ese fango resbaladizo y la prueba es doblemente difícil. Así se sentía Jesús en medio de sus grandes luchas y batallas, nosotros en ocasiones también nos sentimos que estamos en nuestro pozo de desesperación. El mismo Dios que libró al Señor sacándolo del pozo de la desesperación es el que nos libra y saca a nosotros, solo que con paciencia esperaremos en Jehová tal como lo hizo Jesús.
Salmos 40:3 "Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios." El enemigo quisiera quitar el cántico nuevo de nuestras bocas, nos quiere ver en quejas y lamento. Vemos que en la pascua Jesús cantó un himno. Ahora, ¿cuál es ese cántico que está en medio del corazón y que alegra para siempre? En todo lo que Jesús padeció alcanzó la justicia engrandecida y la gracia victoriosa; alcanzó ver al infierno sometido y a un cielo glorificado; la muerte fue destruida, el pecado derrocado y la justicia resplandeciente. Es mucha la letra que tenemos para un himno nuevo cuando estemos con Él.
Continúa el vs 3, "Verán esto muchos y temerán y confiarán en Jehová." Muchos han visto, han temido, pero se necesita confiar en el Señor y dejar ir todos los temores. Vs. 4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza. La fe alcanza las promesas. Una confianza siempre sencilla en Dios es la marca segura de la bienaventuranza. Puedes ser tan pobre como Lázaro, tan odiado como Mardoqueo, tan enfermo como Ezequías, tan solitario como Elías, pero en tanto que tu mano de fe esté asegurada en Dios ninguna de tus aflicciones externas podrán impedirte ser nombrado entre los bienaventurados. Como nos advierte el vs. 4, no vayas a los rebeldes ni a los apóstatas, ni a los falsos maestros que son levadura dañina; cuanto más alejados estemos de todos ellos, mejor. Bienaventurados son aquellos a quienes Dios preserva del error en las creencias y prácticas. Los pensamientos de Dios son para nosotros. No podemos ir detrás de las mentiras del diablo.
Salmos 40: 5 "Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas.". No hay por qué confundirse con los falsos hermanos y falsos maestros si estamos llenos de las maravillas de Dios. ¡Cuánta paz es la que ha llegado a nuestras vidas cuando Dios nos ha salvado y sanado! ¡Cuánto Dios ha llenado nuestras casas de bendiciones, de recompensas y de justicias!
Continúa diciendo el vs. 5, "y tus pensamientos para con nosotros…" El pensamiento de Dios es para mí. Dios vive pensando en mí, escuchándome. Yo puedo estar pensando o haciendo otra cosa ordinaria, pero Dios vive pensando en mí, escuchándome, pensando en cómo librarme de todas mis difíciles situaciones. Cuando alguien piensa hacerte mal, seguramente no sabe que tú estás constantemente en el pensamiento de Dios y que Él te librará de la peor trama y de la mala intención de cualquiera. ¡Sus maravillas son grandes! Aquí estamos entendiendo y quedando maravillados de que no hay nadie más grande que Aquel a quien servimos. Jesús esperó pacientemente y Dios le libró y lo puso en lo más alto, nosotros como discípulos del Maestro andaremos de igual manera y con nuestra paciencia también seremos guardados, cuidados y bendecidos por el Dios Todopoderoso. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Jesús Esperó Paciente; Tú También
Salmos 40:1-3
“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”
Jesús esperó pacientemente en su Padre: ni en el huerto, ni ante Herodes y Pilatos, ni en el madero hubo en Él una queja, una mirada de ira ni un acto de venganza. El mismo Dios que lo sacó del pozo de la desesperación nos saca a nosotros, si esperamos como Él. Estos son los puntos para la semana.
- Mientras más aprendemos de Jesús, más vamos a poder vencer. Hay que padecer y sufrir, pero la impaciencia nunca se albergó en su corazón. ¡Aprende de Él y no caerás!
- La paciencia del Señor bajo el sufrimiento fue parte de la perfección de su obra. Si se hubiera impacientado y desanimado, su expiación habría sido pobre; permaneció dispuesto a terminar lo que el Padre le encomendó.
- Algunos pozos eran mazmorras con el fondo lleno de lodo cenagoso, donde la prueba era doblemente difícil. Así nos sentimos a veces, pero Dios nos saca del pozo si esperamos en Él con paciencia.
- El enemigo quisiera quitarnos el cántico nuevo y vernos en quejas y lamento. Jesús cantó un himno en la pascua, y en lo que padeció vio la muerte destruida y el pecado derrocado.
- Bienaventurado el que puso en Jehová su confianza. Puedes ser pobre como Lázaro, odiado como Mardoqueo o enfermo como Ezequías, pero con tu fe asegurada en Dios nada te quita la bienaventuranza.
- No vayas detrás de los rebeldes, los apóstatas ni los falsos maestros, que son levadura dañina: cuanto más lejos de ellos, mejor. No hay por qué confundirse si estamos llenos de las maravillas de Dios.
- Dios vive pensando en ti y escuchándote, aun cuando haces cosas ordinarias. El que planea hacerte mal no sabe que estás en el pensamiento de Dios, y que Él te librará.
Esta semana, cuando la espera te desespere, cambia la queja por un cántico: alaba a Dios en lugar de quejarte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Sacado del Pozo de Lodo
Salmos 40:1-3
Para leer en voz alta con los niños
“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el que esperó con paciencia fue escuchado por Dios, que lo sacó de un hoyo lleno de lodo y lo puso de pie sobre una roca firme. Imagina estar en un pozo oscuro, con los pies hundidos en el fango, y que Dios te saque de ahí.
- Jesús esperó con paciencia a su Padre. Aunque se burlaron de Él y lo lastimaron, nunca se quejó, nunca miró con enojo y nunca se vengó.
- Esperar no es fácil. Cuando algo tarda, dan ganas de quejarse o de rendirse. Pero Dios escucha al que espera en Él sin desesperarse.
- En la Biblia, algunos pozos eran cárceles con lodo en el fondo, y ahí era muy difícil estar de pie. Así se siente uno cuando está muy triste.
- Dios no te deja en el lodo: te saca y pone tus pies sobre una roca firme, como hizo con Jesús.
- Después de sacarte, Dios pone una canción nueva en tu boca. El enemigo quiere oírte quejándote; Dios quiere oírte cantando.
- Ten cuidado de seguir a gente que enseña mentiras sobre Dios. Aunque no lo veas, Dios siempre está pensando en ti y escuchándote.
¿Qué cosa te cuesta esperar?
Esta semana, cuando te den ganas de quejarte, cántale a Dios una alabanza en vez de quejarte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
