Lucas 12:31-34
Lucas 12:31 "Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas." Busquemos nosotros lo que en verdad debemos buscar. Cada uno se inclina a buscar para sí según lo que hay en el corazón. ¡Y cuántas tragedias vienen cuando se busca lo que es contrario al reino de Dios! El corazón es engañoso y si lo seguimos, entonces con engaño se vivirá. Cuando se busca hacer la voluntad de Dios el reino de Dios se nos hace una grande realidad y bendición. El reino de Dios nos es dado y lo recibimos y nos movemos en él a la vez que entendemos que es necesario hacer Su voluntad, tan perfecta, como se hace en el cielo. Pero tú, ¿lo crees? El reino nos es dado y vemos sus buenos frutos en nuestras vidas cuando nos aplicamos con todo nuestro esfuerzo a ser obedientes a la voluntad de Dios y nos alegramos en hacerlo. Vemos que Él pone en nosotros el querer como el hacer (Filipenses 2:13). Es el sentir que nos llega departe del Señor y luego uno se lanza, y si es lo que Dios quiere, pues se abren las puertas. No debemos vivir en ansiosas inquietudes preocupándonos por lo material y por el futuro; no temamos, el Señor dice en Lucas 12:32 "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino."
Vemos que los discípulos del señor Jesucristo eran pocos en número. Y eran como ovejas indefensas enviadas a un mundo malo donde hay grandes lobos con mucho odio. En el mundo nadie los defendería. Pero, esos discípulos, así como lo somos tú y yo, aunque le seamos insignificantes a otras gentes, estamos DESTINADOS A ¡HEREDAR EL REINO CON CRISTO! Entonces, no hay que temer. No pongamos los ojos en las cosas de la tierra. Lo que de aquí te quieras llevar para el cielo tienes que trabajarlo aquí y aquí se quedará. Trabaja para lo que dura para siempre. Lo que trabajas aquí que no es duradero te será de carga y dolor si lo pones primero que el reino de Dios. Por las cosas perecederas de este mundo algunos son capaces de destruir toda su vida, aunque hayan sido llamados para ser parte del reino de Dios. Acuérdate que cuando salgas de este mundo todo lo que trabajaste aquí no te lo podrás llevar. Las cosas de este mundo por las que se lucha a veces son para aparentar grandeza. Se puede ver el afán por lo material como un carro o una casa, pero estas cosas serán presas del óxido, del moho y de la polilla.
¿Qué comeremos o qué vestiremos? Tienes que ver cómo has estado luchando para vestir, pero no tu cuerpo, sino "tu alma." Que tus ropas sean las mejores, pero que sean las ropas para tu alma. Tus ropas deben ser la piedad, la misericordia y la bondad. Si tienes esas ropas, ellas sí pueden embellecer tu alma y entonces nada de este mundo te podrá hacer daño. Si buscamos nuestro tesoro en lo alto, en el cielo, entonces hacia allá mismo se dirigirán los anhelos de nuestro corazón. Por el contrario, si lo que dirige tu vida está abajo en la tierra, pues será en la tierra donde quedará preso tu corazón. ¡Tú escoges!
Hay un proverbio español, que dice: "Una mortaja (en la que se envuelve un cadáver para enterrarlo) no tiene bolsillos." ¡Nada nos llevamos! Pero, aquí en la tierra vemos que se vive para acumular posesiones materiales. Tanto tiempo que se dedica a esa faena egoísta cuando podríamos dedicar gran parte de nuestro tiempo a la obra del Señor. ¡Bueno es invertir para la eternidad, para lo que está en el Cielo! Si invirtieras en lo del Cielo los estragos ni la situación económica te afectarían sobre tus posesiones pues tus tesoros celestiales estarán totalmente asegurados contra el robo y contra la polilla.
Los romanos tenían un dicho, decían que el dinero es como el agua del mar, cuanto más se bebe más sed se tiene. El problema con las riquezas materiales es que, generalmente, el que llega a poseerlas también llega a vivir para confiar en ellas. Tienes ahorrado dinero y cuentas y sigues contando para seguir añadiendo más y más, aunque sepas que si mañana mueres nada te llevarás. Acuérdate, qué si no has dado de lo que tienes, ni comes bien por no gastar, ni tampoco haces un bien a alguien, es que estás viviendo equivocado olvidando y echando a un lado el Reino de Dios y su justicia.
Donde está nuestro tesoro, es ley de vida, allí estará nuestro corazón. Por mucho que se diga "yo no hago eso", sí sucede, el corazón nos engaña. El gran problema es que vivir para atesorar en la tierra y afanarse por lo material antes que luchar por lo espiritual es muy común hoy. Abre tus ojos espirituales para que no caigas en eso. Piensa y date cuenta que el mal manejo de tu economía le afecta a la familia, a la iglesia y a todo lo tuyo. Hemos sido creados y llamados para que seamos parte y disfrutemos del Reino de Dios. Entendamos claramente que al Padre le ha placido darnos el Reino, sin embargo, muchos viven peleando por terrenos y tantas cosas materiales. ¡Aunque tengas u obtengas mucho de esta tierra eso no es lo que en verdad te pertenece, sino que es EL REINO EL QUE SE TE HA DADO POR HERENCIA! Son largos los años que se viven viendo estas cosas y aun así cuántos han dejado el reino de Dios por lo material donde han puesto su corazón. ¡No busques lo de este mundo, busca el reino de Dios y todo te será añadido! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
