Hay cosas que no entendemos pues a veces se es insensible a lo de Dios. En algunas personas hay una dureza que no les permite en sus vidas el razonamiento y por eso no pueden vivir una vida mansa para con Dios. Cada día se les hace más difícil la dedicación a Dios, porque según ellos hay que trabajar mucho, tienen mucha prisa por la vida. La vida diaria y sus afanes destrozan la vida del creyente. Para lo que se vive hoy día es para hacer cosas, para ejercitarse, trabajar, pasear, etc. Hoy día no hay quien se vuelva loco de pasión para vivir para Dios. Hay muchas cosas afuera que lamentablemente ocupan mente y corazón y por ellas no estamos dispuestos a mirarlo a Él. Entonces, al pasar los años la dedicación es algo que para algunos les es cuesta arriba. ¿Cambiaremos esto?
A María y a José se les había olvidado que Jesús estaba en el templo. Esto les pareció a ellos un despiste de Jesús, pero en realidad así era la vida de entrega de Jesús. A la luz de esto podríamos decir, qué al pasar los años, las personas van tomando el camino que les lleva a las comodidades y dejan a Jesús en el templo. El deber de María y José era caminar con Jesús, estar allí con Él. También es nuestro deber hacerlo y saber que Jesús escogió ese lugar donde enseñar, el Templo. Allí es donde Él siempre enseña, allí es donde nosotros podemos conocer más. Ahora, en este tiempo, ese lugar es la casa de Dios. Estar en el templo para Jesús era un gran placer. ¡También debe serlo para nosotros! Tenemos una gran necesidad de conocer y eso debe ser una sed en nosotros.
Hoy día, como les pasó a José y María, a los creyentes se les pierde Jesús en el templo, porque se miran otras cosas y se pone confianza en ellas. Se dedica la vida a cosas vanas cuando nuestra vida le pertenece a Dios. Se va perdiendo el cuidado de nuestro Amado, el que siempre está a nuestro lado. Él siempre se mantiene ahí con su verdad. A veces se nos hace tan fácil abandonar a Jesús, y lo hacemos como si nada. ¡Esto no debe ser así!
A Jesús nadie lo va a mover, porque Él vino a sanarnos, libertarnos y a traernos la buenas nuevas de salvación. Él no se contamina con nada. Nadie se aleja de Jesús por otra razón, sino por el pecado. A veces pensamos que Jesús va en la caravana donde nosotros estamos caminando, pero Él no camina igual que nosotros, sino que estará en el Templo en los negocios de su Padre. Para algunos ya no hay amor por el Templo, porque se han cansado y se les pierde el contacto con Jesús. La razón es, por pecados ocultos no confesados.
El tiempo habla con grande voz. Pareciera que se había interrumpido la comunicación con Jesús, pero no era así. Ese era el ministerio de Jesús y era de amarlo y cuidarlo. A veces se nos olvida y dejamos a Jesús en el Templo por seguir en lo nuestro. Jesús nos llamó para sentarnos con Él y enseñarnos, nos llamó para amarnos. Hay que volver al Señor. Para volver a Él hay que ver dónde es que se interrumpió la comunión y entonces confesar y abandonar el pecado. La esencia de la vida es abandonar el pecado porque no nos trae mal solamente a nosotros, sino también a los que están a nuestro alrededor. ¡Cuidado con los planes que hacemos! Sucede que Jesús pesa nuestros corazones y conoce nuestras intenciones. Al parecer ya no nos es un deleite sentarnos ante Él; Jesús está en el Templo y nosotros en lo nuestro. Tengamos por seguro que nada de lo que hemos buscado fuera de Jesús permanecerá. El descuido hace que se pierda el placer de las divinas alabanzas en la congregación.
A María le correspondía adorar a Jesús desde su vientre. ¡A Jesús no lo podemos tener perdido como María y José lo perdieron, Él tiene que estar cerca siempre! Pensamos que es deber de Jesús estar a nuestro lado. Sin embargo, es nuestra la apatía. La alabanza es la expresión máxima de nuestro amor. No es el deber de Jesús estar a nuestro lado, sino que es deber nuestro. Jesús estaba en los negocios del Padre. Él estaba muy claro de cuáles eran los negocios de su Padre. No vivamos pajareando. Jesús se interesaba por los asuntos del Padre. Dios nos creó para lo mismo. No nos confundamos con Jesús, Él si conoce los negocios del Padre. ¡Debemos nosotros conocerlos y estar en ellos al igual que lo hace nuestro Maestro!
Nos gusta tomar nuestras propias decisiones sin conocer los asuntos del Padre. María y José por la ansiedad acumulada, por los días de búsqueda y molestia le preguntan a Jesús que dónde estaba. A nosotros nos corresponde saber dónde está Jesús. Cada cual deja a Jesús por lo escondido que hay dentro de sí. La verdad es que se deja a Jesús por rebeldía y por estar en pecado. Dejan a Jesús en los negocios del Padre, porque a Él nadie lo mueve de eso que ama. Andemos listos y como el Maestro, busquemos dónde están los negocios del Padre. Jesús sabe dónde Él debe estar, nosotros como Iglesia debemos saber también dónde es que debemos estar.
Jesús estaba muy claro de su misión divina. Los negocios de María y José debieron ser estar con Jesús. A María se le había olvidado que en su casa se le había aparecido un ángel que le dijo que lo que estaba en su vientre era del Espíritu Santo. Ella sabía que los magos le llevaron todo lo que Él iba a necesitar y que los pastores le adoraron. ¡Ese era Jesús, Dios en la Tierra! Nos pasa igual, se nos olvida que Jesús dio su vida por nosotros y que ahora tenemos vida y no muerte. Somos salvos por Él ¿por qué querer vivir como vive todo el mundo?
¿Se nos ha perdido Jesús? Lo vamos a encontrar ocupado en los asuntos del Padre. Tirémonos a orar y a ayunar, a leer la Palabra. Nosotros debemos estar en los asuntos del Padre, pero a algunos no les gusta. Jesús no es alguien más en nuestras vidas. Él es Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Se nos olvida y dejamos de amar los asuntos del Padre. El principal objetivo de Jesús era ese aquí en la tierra. María y José, más que nadie, tenían que adorarle y no reprenderle. Él no necesitaba atención ni que lo cuidaran porque era Dios en la Tierra. No cometamos los mismos errores. No reprendamos a Jesús con nuestras quejas. María no pudo comprender la palabra que Jesús hablaba. Buscar lo nuestro, eso es lo propio del ser humano. Muchos dejan ver que no le gustan los asuntos del Padre y pierden de vista a Jesús. Era lógico que el entendimiento de Jesús a los 12 años sobrepasara el de José y el de María. La incapacidad de entender los asuntos del Padre es cuando no hay entendimiento. Jesús sobrepasa todo entendimiento, todo pensamiento. El entendimiento y los pensamientos de Jesús son altos. Hay que conocer a Jesús más de cerca para poder conocer y hacer los asuntos del Padre. El diablo planifica para matar y para destruir, mientras algunos se entretienen en la pelea con su carne. El conocer y amar los asuntos del Padre es lo que debemos buscar y entregarnos completamente. Así estaremos cerca y haremos lo que a Él le agrada. Es la manera para ver abundantes frutos y gozarnos en su presencia. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Estaré Siempre Al Lado De Jesús, No Lo Perderé En El Templo
Lucas 2:39-52
“Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”
A María y a José se les quedó Jesús en el templo mientras ellos seguían camino. Así les pasa a los creyentes que, con los años y los afanes, dejan a Jesús atrás; pero no es deber de Jesús estar a nuestro lado, sino deber nuestro estar al suyo. Estos son los puntos para la semana.
- La vida diaria y sus afanes destrozan la vida del creyente. Hay tanta prisa y tantas cosas afuera ocupando mente y corazón, que con los años la dedicación a Dios se hace cuesta arriba.
- Jesús escogió el templo para enseñar, y estar allí era para Él un gran placer. Hoy ese lugar es la casa de Dios, y conocerle más debe ser una sed en nosotros.
- A veces pensamos que Jesús va en la caravana con nosotros, pero Él no camina igual que nosotros: está en los negocios de su Padre. Nadie se aleja de Jesús por otra razón, sino por el pecado.
- Para volver hay que ver dónde se interrumpió la comunión, y entonces confesar y abandonar el pecado. Jesús pesa los corazones, y nada de lo que buscamos fuera de Él permanecerá.
- Pensamos que es deber de Jesús estar a nuestro lado, pero la apatía es nuestra. El deber es nuestro, y la alabanza es la expresión máxima de nuestro amor por Él.
- A María se le había olvidado el ángel, los magos y los pastores. Nos pasa igual: olvidamos que Jesús dio su vida por nosotros. Somos salvos por Él, ¿por qué vivir como vive todo el mundo?
- ¿Se nos ha perdido Jesús? Lo encontraremos ocupado en los asuntos del Padre. Hay que orar, ayunar y leer la Palabra para conocer esos asuntos y entregarnos completamente a ellos.
Esta semana pídele a Dios que te muestre dónde se interrumpió tu comunión con Él, y confiesa y abandona eso que te apartó.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Jesús Olvidado en el Templo
Lucas 2:39-52
Para leer en voz alta con los niños
“Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús tenía que estar haciendo las cosas de su Padre Dios. Cuando tenía doce años, sus padres regresaron a casa sin darse cuenta de que Jesús se había quedado en el templo, y lo buscaron por tres días.
- María y José pensaban que Jesús iba con ellos en el grupo de viaje. Caminaron un día entero sin mirar si Él estaba ahí.
- Lo encontraron en el templo, sentado con los maestros, escuchando y preguntando. A Jesús le encantaba estar en la casa de su Padre.
- A nosotros nos puede pasar igual: andamos tan ocupados jugando, con prisa o con la pantalla, que dejamos a Jesús atrás sin darnos cuenta.
- Lo que más nos aleja de Jesús es el pecado, aunque esté escondido, porque Jesús ve el corazón. Para volver hay que decirle a Dios lo que hicimos y dejarlo.
- No es Jesús el que tiene que seguirnos a nosotros. Somos nosotros los que tenemos que quedarnos cerca de Él, orando, cantándole y leyendo su Palabra.
- Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. Tú también puedes crecer así si te quedas cerca de Él.
¿Qué cosas te hacen olvidarte de Jesús durante el día?
Esta semana, antes de jugar o ver la pantalla, pasa cinco minutos hablando con Él.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
